“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

18 de mayo de 2009

El Caso del Uke Renuente

El Caso del Uke Renuente
Autor: David Lynch
Tradución: Pedro J. Riego



Para aquellos de nosotros no atraídos a la violencia congénitamente, el entrenamiento de aikido algunas veces presenta problemas que son difíciles de ignorar. Ellos vienen en forma humana y en distintos tipos de personalidades. Entre ellos se encuentra el uke renuente (o el uke que sé rehúsa.)

Este es el tipo que trata de bloquear todos tus esfuerzos por aplicar una técnica y enfermo placer en rehusarse a caer. Él dedica su tiempo en la colchoneta tratando de probar que tus técnicas no funcionan. Y algunas veces él lo logra. Él puede ser nuevo en el aikido, habiendo migrado de otra arte marcial o, peor, alguien con años de experiencia que sabe precisamente cuando hacerse a el mismo totalmente no cooperativo para lograr un máximo efecto.

Típicamente él parece no entender que destructivo y sin sentido su comportamiento es, y no pasa ni una mínima cantidad de filosofía de aikido a través de el. El ve todo en términos competitivos y cree que toda técnica debe trabajar a pesar de las circunstancias. Muy raramente él cambiará su punto de vista.

¿Cuántas personas han dejado el aikido por él? ¿Cuántas mujeres se han alejado del arte por su comportamiento chauvinistico? ¿Cuántos instructores honestos y sinceros el ha causado colgar sus hakama, convenciéndolos de que no están calificados para enseñar?

Algunas veces el uke renuente es fácil de convencer para razonar y responderá a una pequeña charla, suministrada temprano en su carrera. El no debe ser confundido, en cambio, con el uke que agarra firmemente o golpea es positivo para ambos compañeros para investigar y descubrir el significado del aikido. La diferencia está en la actitud y en la intención.

Por supuesto el uke renuente puede ser tratado físicamente, con un suave atemi o una dolorosa y peligrosa abreviación de una técnica, y algunos instructores se han ganado una temida reputación por usar este tipo de tratamiento ojo por ojo, pero muchos de nosotros titubeamos para responder en esta forma. Usualmente el esfuerzo por bloquear una técnica hace al bloqueador un blanco fácil para un puñetazo, pero el desquite(o venganza) no está de acuerdo con los fines aikido, y puede llevarnos a algo no tan diferente de una competencia.

Mi propio hijo atravesó un periodo (gracias a Dios muy corto) durante el cual el se convirtió en una uke muy renuente verdaderamente. Mientras yo estaba haciendo una técnica enfrente de la clase lentamente él podía repentinamente ejercer totalmente su fuerza para bloquearla a mitad de camino. Responder con un atemi no era realmente una opción bajo esas circunstancias. También teníamos un campeón de levantamiento de potencia en nuestra clase que acostumbraba a aplicar su masiva fuerza en los momentos más inesperados. Una vez cuando estábamos haciendo kokyuho el repentinamente jalo mis brazos hacia él, envolviéndolos con su musculatura y poniéndolos bajo sus axilas. En vez de las opciones de darle un cabezazo o morderle su nariz no lo consideré apropiado o necesario – además estaba indefenso.

Sin duda alguna los lectores habrán tenido experiencias similares y podrán reconocer el tipo de actitud. Era de un tipo elegantemente representado por un instructor de artes marciales Chinas que conocí una vez en Hong Kong. Solo lo visité por la sugerencia de un amigo que dijo que el hombre estará encantado de conocerme y ansioso de intercambiar conocimientos técnicos. Pero, en el evento, él era muy sospechoso y comenzó a interrogarme acerca de mis motivos para visitarlo. Ya la escena empezaba a decaer como otro choque cultural pero después él dijo, de acuerdo, muéstrame algo de aikido. Pensé en comenzar con nikyo, lo invité a que agarrara mi muñeca, y allí fue donde hizo la memorable y sin duda perfecta observación lógica, desde su punto de vista: ¿Por qué yo haría algo tan estúpido como eso? El obviamente vio todo el intercambio como un reto destinado a probarle o mostrarle que mi técnica era superior a la de el.

Desgraciadamente, muchos aikidokas tienen la misma actitud habiendo perdido el punto de entrenamiento por una milla y habiendo fallado al ver que el aikido es defensivo, no ofensivo, y que sus metas trascienden el ganar o perder. Cuando tomas aikido debes poner aparte toda la idea de ganar y perder y enfocarte en alcanzar la armonía. No lo puedes tener de ambas maneras.

Viendo al aikido en términos competitivos es como tratar de probar algo que no puede ser probado. Ocasionalmente hasta un Japonés mostrará esta actitud, a pesar de que el respeto por la autoridad en Japón generalmente mitiga en contra de esto, y la mayoría de los Japoneses aikidoka parecen aceptar el sistema cooperativo de nageuke (ejecutante-receptor) de entrenamiento. Un amigo Japonés me dijo, que bajo la influencia del alcohol, le encantaría tener solo una oportunidad para probar la destreza de su Sensei al rehusarse a caer correctamente todo el tiempo. ¡Él añadió que estaba preparado para pagar todas sus deudas hospitalarias! En general, los Japoneses son más inclinados a abusar de su posición como nage al aplastar a sus desafortunados y obedientes ukes que ellos son como los ukes renuentes ellos mismos, aunque yo he conocido muchos de los últimos en Japón.

Lo que es más confuso para mi no solo es el hecho de que la gente parece incapaz de pensar fuera de los parámetros de una competencia pero lo que ellos confunden con entrenar en el dojo con la realidad. Hacer que el uke renuente comprenda esto es a menudo un reto mayor. (¡Si solo él pudiera irse y tomar un deporte competitivo como el judo o el karate donde él podría bloquear con todo su corazón!) Aikido no es, después de todo, para aquellos que sientan la necesidad de defender sus egos todo el tiempo. Nosotros podemos, sin limites, siempre aprender algo al tratar de relacionarnos con estos individuos tan contrarios, pero esos limites necesitan ser reconocidos, y pasarlos pueden ser contraproducentes para decir algo.

El entrenamiento en el dojo no es un asunto de vida o muerte, y hay muchas cosas que no puedes y no necesitas hacer en el contexto del entrenamiento. Tal como no puedes hacer ikkyo a un elefante o kokyuho a un muro de concreto, hay algunos ukes que no pueden ser proyectados en contra de su voluntad sin que nage recurriendo a técnicas peligrosas o violentas desviándose, en el proceso, de los principios del entrenamiento del aikido. Como reaccionas es una medida de tu entrenamiento y tu filosofía personal: una carcajada o una sonrisa puede ser suficiente. Aunque él urge de sugerir, en una forma u otra, que estos ukes se consigan una vida puede ser un poco fuerte, necesitamos aprender a tomar un paso atrás metafórico (lo cual también es una propuesta técnica sonora) y para calmadamente rehusar jugar el juego del uke renuente. Aunque si no puedes hacer nada con él, realmente no importa, como si se tratara de un juego solamente. Paradójicamente, una realización de este hecho es a veces todo lo que toma la técnica para funcionar, pero deberías aceptar el hecho de que no puedes ganarle a todos.

Cuando es tu turno de ser uke y sientas que puedes detener el movimiento de tu compañero, debes resistir a la tentación y permitirle que complete su técnica. ¿Qué tienes que perder? ¿Qué tienes que ganar de todas formas? Ciertamente, puedes mostrarle a tu compañero lo inadecuado de su técnica al bloquearla, pero hay formas más positivas para animarlo y ayudarlo a mejorar.

Algunos instructores preceden sus demostraciones de una técnica con una versión realista, lo opuesto a la versión estándar del dojo. Esto es un tipo de punto de vista de tipo malo-tipo bueno donde explicas como romper un brazo con ikkyo, triturar una cabeza con shihonage o mutilar una muñeca con sankyo-no olvidando la devastación que puede ser inflingida con un poderoso atemi. Entonces procedes con el aikido.... pero, en el dojo, lo hacemos de esta forma. Mientras llegas a este acuerdo, este punto de vista pone a trabajar la mentalidad competitiva y se convierte así misma en un fin, para el perjuicio del espíritu del aikido.

La mentalidad competitiva puede invadir a un dojo como un virus en contra de lo que como una atmósfera de entrenamiento constructiva, y armoniosa ofrece poca inmunidad. Los nuevos se sienten intimidados y no hablan, y a menudo el instructor se siente incapaz de hacerlo también, sin perder la posición. El se puede sentir que él puede ser capaz de tomar todo esto en una zancada, justo como 0-Sensei aceptaba retos de todos en los viejos tiempos.

Mucho mejor, yo creo, para reconocer que no somos 0-Sensei y que estos no son los viejos tiempos. Es la responsabilidad del instructor de proteger a sus estudiantes de la gente ignorante y asegurar que dojo es un lugar donde algo valioso puede ser aprendido, y donde los estudiantes se tratan el uno al otro con respeto mutuo, no un campo de batallas para egos superficiales intentando ganarle el uno al otro. El dojo debe ser un santuario donde uno pueda experimentar seguramente con ideas y técnicas que dirijan a un resultado completamente diferente.

La diferencia entre el entrenamiento y la realidad (y entre un deporte competitivo y una vía marcial) es bien ilustrado por el aikidoka que responde a un reto de un hombre de judo al mostrar una espada viva enfundada en su cinturón. En estos días, sin embargo, no es muy practico por decirlo con espadas siempre que el taijutsu parezca inadecuado, pero otra arma, a menudo desestimada, es la palabra hablada. A pesar de la estoica tradición del budo la cual premia a los del tipo fuerte, y silencioso, yo siento que es apropiado hablar cuando uno encuentra al rústico, uke renuente. Esto no significa que sea fácil de hacerse y de que llegue a alguna resolución. Esto no suprimirá la casta pero hará la vida más tolerable para muchos miembros del dojo, por ejemplo, para aquellos que realmente quieran aprender aikido y no tengan interés en competir. No prestarle atención al uke renuente solo lo convierte en más y más renuente.

Desdichadamente, el sistema de avanzados tiende a intimidar a los principiantes, los cuales son los más comunes en ser afectados por el bloqueo y la intimidación, pero yo siento que permanecer en silencio mientras alguien está aplicando fuerza innecesaria en el dojo es una actitud inapropiada y fuera de lugar. Además, es siempre mejor usar tu lengua que tus puños, y usar tu cerebro antes de hacer de intimidar a otra persona, o antes de que ellos traten de intimidarte.

Las viejas actitudes mueren fuertemente, como las que encontré cuando viajé a Japón recientemente. Yo estaba sentado con un grupo de estudiantes en uno de los dojos al cual yo iba a entrenar cuando alguien mencionó mis artículos en Aikido Journal. El Sensei que estaba presente dijo, "Es interesante que en estos días virtualmente todo el mundo puede escribir acerca del aikido; mientras que en los viejos tiempos solo los maestros más avanzados se atrevían a hacerlo." (El realmente usó las palabras Japonesas "les era permitido," lo cual es revelador.) Sí esta observación era dirigida a mí (si la capa sirve, vístela) o solo fue una generalización no estoy seguro.

De todas formas, yo creo que nadie está titulado para hablar o escribir acerca del aikido, sin importar el rango o experiencia. Es concerniente al oyente o al lector el decidir que tanta credibilidad dar a sus palabras. La libertad de expresión es solo uno de los tablones de la democracia que pareciera tienen dificultad muchos Japoneses de la vieja generación.

Cuando se trata del estilo de 0-Sensei de conocimiento místico y cualquier atentado de explicarlo en palabras, yo estaría de acuerdo del que habla no sabe y yo sería el primero en aceptar cualquier castigo divino que venga en mi camino si yo solo pretendiera tener acceso a ese tipo de conocimiento. Sospecho que tal castigo no sería tan dramático como un rayo de electricidad, pero sería mas como la forma de un resbalón gradual hacia la más grande ignorancia. ¡Podrías terminar como el hombre del proverbio sin una antorcha, en la bodega de carbón, buscando al gato negro que no está allí! En ese sentido, la ignorancia es su propia recompensa. Es un riesgo que uno tiene que tomar cuando se abre la boca acerca de algo, pero esto no debería detener a nadie protestando al evidenciar las brechas del espíritu del aikido.

Aparte de las bodegas de carbón, hay un lado oscuro del aikido el cual es representado por el uke renuente, y si los exponentes más avanzados se han vuelto indiferentes a ello, entonces es importante para los nuevos y aquellos que todavía pueden ver claramente mostrarlo por cualquier medio posible. Tienen tanto derecho como cualquiera de hablar.

La experiencia no dirige automáticamente a una iluminación, y algunos senseis hablan con malas palabras mientras algunas personas ordinarias tienen más sabiduría que ofrecer. Es una desilusión penosa el asumir que gente con larga experiencia de aikido son algo como superior.

Asimismo, cualquier regla no escrita que previene a una persona de protestar del abuso de poder por aquellos en altos puestos debería ser relegada a la pila de basura de las tradiciones sin sentido.

El peligro de convertirse sicológicamente insensible a la violencia incrementa cada vez que es ignorada y necesitamos solo mirar a lo que está pasando en Europa ahora mismo para ver el resultado final de esta actitud.

El viejo adagio Romano si vis pacem para bellum (si quieres paz prepárate para la guerra) es otra pizca de sabiduría tradicional que no encaja en los hechos observables. La preparación para la guerra siempre ha conducido a la guerra, y es deprimente ver que esto se gesta hasta cuando hablamos.

Deberíamos agradecer a nuestras estrellas de la suerte que somos capaces de practicar aikido, donde el aspecto opuesto del espíritu humano se manifiesta. Lo menos que podemos hacer es tratar y mantener la paz y armonía en nuestro entrenamiento de aikido, aunque parezca insignificante en comparación con la escala y el horror de los eventos destructivos globales.

Hay más que suficiente conflicto el mundo de todas formas. Déjemonos ver si podemos encontrar otro camino.
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