“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

29 de septiembre de 2009

MORIHEI UESHIBA Y ONISABURO DEGUCHI

MORIHEI UESHIBA Y ONISABURO DEGUCHI
por Stanley Pranin
Aiki News #95 (Spring/Summer 1993)
Traducido por Jaime R. Rico



Si se puede decir que Sokaku Takeda ha proporcionado las bases técnicas para el desarrollo posterior del aikido, fue Onisaburo Deguchi, líder de la secta Omoto, quien ofreció las ideas espirituales claves que tocaron la fibra sensible del religioso Morihei. Esta segunda entrega de una serie de ensayos sobre Morihei del editor en jefe de Aiki News, Stanley Pranin, se concentra en la relación entre el fundador del aikido y Onisaburo, quien tuvo una influencia importante en el pensamiento espiritual de Morihei y la estructura conceptual ética del aikido.

El gran aumento de la religión Omoto al comienzo de este siglo fue producto de los esfuerzos de dos figuras carismáticas. La primera, su fundadora, fue una mujer campesina e iletrada llamada Nao Deguchi (1836-1938). La otra fue el excéntrico y enérgico Onisaburo Deguchi, quien fue la mente responsable del prominente aumento de esta poderosa y poco ortodoxa secta religiosa.

Nao Deguchi fue indigente a lo largo de la primera parte de su vida y hubo de afrontar las tragedias de perder a su marido y a varios de sus hijos a edad temprana. En 1896, a la edad de 56 años, empujada al borde de la desesperación, cayó en trance y llegó a ser poseída por un espíritu benevolente. La no escolarizada Nao comenzó a tomar notas dictadas que ella misma fue incapaz de leer. Sus escritos contenían revelaciones que atañían al mundo espiritual y a una continua corriente de crítica social. Se instaba a la humanidad a adoptar una nueva moralidad y revitalizar sus instituciones sociales. Su visión se basaba en un dios universal que consideraba a todos los seres humanos como iguales, una creencia que estaba en directa oposición a la religión Shinto del estado, la cual se centraba en la figura divina del emperador.

Nao ya había comenzado a reunir un séquito cuando Onisaburo apareció en escena en 1898. Estaba muy interesado en el chamanismo y había tenido también una serie de experiencias de trance durante las cuales se le reveló que su misión espiritual era convertirse en salvador de la humanidad. Onisaburo finalmente se casó con la hija de Nao, Sumiko, adoptó el apellido Deguchi y se convirtió en la fuerza dinámica tras el explosivo crecimiento de la joven religión Omoto.

Establecida en Ayabe cerca de Kyoto, la secta Omoto floreció en las dos primeras décadas del siglo veinte. En la época en la que Morihei hizo su visita inicial a la edad de 36 años a la sede central de la religión, los seguidores de la secta ya ascendían a cientos de miles.

En Diciembre de 1919, Ueshiba, entonces un residente de Shirataki-mura en el norteño Hokkaido, recibió un telegrama requiriéndosele su inmediato regreso a su ciudad natal de Tanabe ya que su padre estaba en estado crítico. Mientras pasaba en tren a través del área de Kansai, Morihei entabló, según parece, conversación con un pasajero acompañante quien habló de manera entusiasta de la religión Omoto. Habló de las hermosas enseñanzas de esta secta, de curas milagrosas, y de su carismático líder, Onisaburo Deguchi. El emocionalmente agotado Morihei decidió en el momento hacer un desvío a Ayabe y acabó pasando varios días allí. Mientras buscaba oraciones para la recuperación de su padre, rápidamente cayó bajo el encanto del compasivo Onisaburo.

Al regresar Morihei a Tanabe, descubrió que su padre ya había fallecido. Comprensiblemente, la muerte de su padre le dejó en un estado de depresión y, en un esfuerzo por encontrar una dirección espiritual, decidió trasladarse con su familia a la central de la Omoto en Ayabe en la primavera de 1920.

Bajo la dirección de Onisaburo Deguchi, Ueshiba se dedicó a la agricultura y al entrenamiento espiritual. El entusiasta y trabajador Morihei rápidamente se ganó la confianza de Onisaburo. Habiéndose enterado de las habilidades marciales de Morihei, el líder Omoto le animó a proporcionar instrucción en artes marciales a los seguidores de la religión. Esto condujo a la apertura de su primer dojo en su residencia privada, el Ueshiba Juku, donde enseñó las técnicas de Daito-ryu jujutsu que había aprendido de Sokaku Takeda. La reputación de Ueshiba creció ininterrumpidamente y los rangos de practicantes en el diminuto dojo Ueshiba aumentaron para incluir personal naval de la ciudad portuaria de Maizuru. Es fácil imaginar el orgullo que Onisaburo debió de sentir al tener tan habilidoso artista marcial entre los suyos. Una fotografía de Ueshiba en el interior de su dojo revela su sólido aspecto físico, similar a un tanque, y su tremenda fuerza física es casi palpable [ver foto, p.38, AN94]. La visita de Takeda a Ayabe en 1922 se cubrió en detalle en el último artículo [AN94].

Baste decir que ese periodo de 5 meses de intensivo entrenamiento bajo el exigente Takeda profundizó considerablemente el dominio de Ueshiba de las técnicas de Daito-ryu. Sin embargo, debido a la mutua antipatía entre Onisaburo y Sokaku, la última visita improvisada a Ayabe también resultó en una tirantez entre Morihei y su profesor de jujutsu que nunca pudo ser remediada.

Ueshiba puso sus habilidades marciales a prueba dos años más tarde, en febrero de 1924, cuando acompañó a Onisaburo como su guardaespaldas en un malogrado viaje a Mongolia, donde trataban de establecer una colonia utópica. Escaparon con vida por poco en esta ocasión, ya que quedaron atrapados en la red de las luchas militares y políticas de aquella región y terminaron en el bando perdedor. Deguchi, Ueshiba y el resto de partidarios fueron arrojados a prisión y se habían resignado a lo que aparentaba ser una muerte segura a manos de un pelotón de fusilamiento. La a menudo publicada fotografía del grupo de pie con grilletes fuera de la prisión, representa claramente su situación. Sólo la intervención del cónsul japonés en Mongolia fue capaz de salvar a Onisaburo y compañía. Fueron deportados y enviados de regreso a Japón bajo vigilancia de la policía japonesa.

Después de su regreso de Mongolia, Ueshiba fue gradualmente atraído lejos de Ayabe para enseñar su estilo de jujutsu en Tokyo para un número de personas prominentes, incluidos el almirante Isamu Takeshita y el anterior primer ministro Gombei Yamamoto. Después de diversas visitas a la capital para dar seminarios de artes marciales, se trasladó allí con su familia en 1927.

Esto de ningún modo significó el final de su asociación con la religión Omoto o con Onisaburo Deguchi. De hecho, tal fue la continua consideración de Onisaburo hacia Ueshiba que dispuso el establecimiento de la Budo Senyokai en 1932 bajo los auspicios de la Omoto. El primer presidente de la organización fue, no sorprendentemente, Morihei Ueshiba. Los dojos brotaron por todo Japón principalmente en áreas con grandes concentraciones de creyentes de la Omoto y las clases se impartían regularmente en Ayabe, Kameoka y la pequeña ciudad de Takeda. Takeda fue el sitio de un dojo especial donde practicaban muchos de los más fuertes artistas marciales. Se enviaron allí regularmente para enseñar, instructores del Kobukan dojo de Tokyo, incluidos Noriaki Inoue, Hisao Kamada, Gozo Shioda y Rinjiro Shirata.

Las actividades de la Budo Senyokai terminaron bruscamente como resultado del Segundo Incidente Omoto, el cual ocurrió en diciembre de 1935. Muchas de las propiedades de la Omoto fueron destruidas y la religión fue brutalmente suprimida por el gobierno militar. Onisaburo fue arrestado y condenado por alterar la paz y por el delito de lesa majestad. Ueshiba se vio obligado a esconderse durante un breve periodo de tiempo y, hasta el fin de la guerra, no pudo asociarse abiertamente con la religión. Los actos de Ueshiba al distanciarse de la religión durante este tumultuoso periodo fueron criticados por ciertos elementos dentro de la secta. Sin embargo, el apoyo abierto a la religión Omoto en ese clima político habría invariablemente destruido todo lo que había trabajado por construir.

Cuando el aikido comenzó a ser enseñado al público en general en la década de 1950, Ueshiba mantuvo contacto frecuente, y abierto con los seguidores Omoto y visitaba periódicamente Ayabe. Hoy día, Ueshiba es reconocido con orgullo por la religión Omoto y mencionado prominentemente en sus escrituras.



(Nuestro próximo artículo tratará del Almirante Isamu Takeshita).
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por Stanley Pranin
Aiki News #95 (Spring/Summer 1993)
Traducido por Jaime R. Rico

27 de septiembre de 2009

MORIHEI UESHIBA Y SOKAKU TAKEDA

MORIHEI UESHIBA Y SOKAKU TAKEDA
por Stanley Pranin
traducido por Pedro J. Riego
















Esta serie de artículos se enfocaran en el fundador del aikido, Morihei Ueshiba, y el desarrollo de su arte marcial innovador. Nuestro acercamiento será para recordar los grandes momentos de su larga carrera a través de su asociación con varias personas de notable carácter histórico. Por tanto este artículo inicial atentará nos mostrará la muy significativa pero poco comprendida relación entre Morihei Ueshiba y Sokaku Takeda.

Déjenme comenzar por categorizar que la mayor influencia técnica en el desarrollo del aikido es el Daito-ryu Jujutsu. Este arte, el cual se dice que es la continuación de la tradición marcial del Clan Aizu del cual se tiene conocimiento desde cientos de años atrás, fue propagado en muchas áreas del Japón durante los períodos Meiji, Taisho y comienzos del Showa por el famoso artista marcial, Sokaku Takeda. Conocido igualmente por sus progresos marciales y la severidad de su carácter, Takeda tuvo que usar sus habilidades en encuentros de vida o muerte en más de una ocasión.

Takeda tenía 54 años cuando Morihei Ueshiba se encontró con el por primera vez en la posada de Hisada en Engaru, Hokkaido a finales de febrero de 1915. Esto fue el principio de una larga y turbulenta pero no menos productiva asociación la cual duraría más de veinte años.

Las primeras practicas de Ueshiba en Daito-ryu incluirían tres seminarios de 10 días terminando e 4 de abril del mismo año. Los archivos del Daito-ryu muestran que el participó en ese entonces en otros tres seminarios más dictados por Takeda el año siguiente en 1916. Lo cierto es que, Ueshiba también invitó a Takeda a quedarse en su casa para recibir instrucción privada intensiva de las muy refinadas técnicas del Daito-ryu. Desgraciadamente, muy pocos detalles acerca de la duración del tiempo u otros detalles acerca de este estudio son conocidos. Ueshiba dejó Hokkaido definitivamente en Diciembre de 1919 al haber recibido un telegrama que contenía la noticia de que su padre estaba muy enfermo. Él le confió su casa, una modesta estructura de madera, a Takeda y regreso a su pueblo natal de Tanabe haciendo una parada imprevista en Ayabe, el centro de la religión Omoto, para orar por la recuperación de su padre. Fue aquí donde él conoció a Onisaburo Deguchi, otra persona de mucha influencia en la vida de Morihei Ueshiba y el sujeto del próximo artículo en esta serie.

Al encontrar a su padre ya muerto cuando llego a su casa, Ueshiba pronto decidió mudarse con su familia, la cual consistía en su esposa, su madre y sus dos hijos a Ayabe, en la primavera de 1920. Por él urge de Deguchi, Ueshiba abrió su primer dojo conocido como "Ueshiba Juku" y enseñó Daito-ryu a estudiantes los cuales eran miembros de la religión Omoto.

Dos años después en Abril Sokaku Takeda apareció en Ayabe con su esposa, una hija y su hijo de 6 años, el actual jefe del Daito-ryu Tokimune Takeda. La pregunta era si Takeda sé autoinvitó o si fue invitado por Ueshiba para ir a Ayabe se mantiene hasta este momento sin resolver. Las versiones oficiales de las fuentes del Daito-ryu y del aikido difieren considerablemente con respecto a este punto. Lo que sí se sabe es que Takeda permaneció por cinco meses enseñando a miembros del Ueshiba Juku dojo y que al final de este período Ueshiba recibió el certificado "kyoju dairi" conferiendole el nivel oficial de instructor de Daito-ryu. Takeda y el orientado espiritualmente Deguchi parecían, no sorpresivamente, odiarse el uno al otro aunque el líder de Omoto le regaló a Sokaku una espada y un dibujo a mano alzada como regalo de fiestas. En cualquier caso, todo indicaba que la relación entre el diminuto pero temido Sokaku y su más famoso estudiante, Morihei Ueshiba, se deterioró durante el período en Ayabe.

Siguiendo a la partida de Takeda en Septiembre de 1922, los dos parecían haberse encontrado sólo infrecuentemente aunque él visitó a Ueshiba en varias ocasiones en el dojo de este en Tokyo. Ueshiba eventualmente se estableció como un bien conocido maestro de jujutsu en Tokyo mientras que Takeda continuó viajando por todo el Japón dando seminarios donde los participantes eran más que todo prominentes personas como jueces, oficiales de la policía, oficiales del ejercito y por el estilo. Debe ser señalado que aunque Ueshiba y Takeda tuvieron poco contacto directo desde ese punto, ellos se mantuvieron en contacto por correspondencia.

Además, Ueshiba, ahora un maestro acreditado de Daito-ryu, entregó pergaminos de proficiencia a sus estudiantes directos probablemente hasta finales de 1937. Entre los que recibieron los diplomas de Daito-ryu de parte Ueshiba están Kenji Tomiki, Minoru Mochizuki, Rinjiro Shirata, Gozo Shioda y muchos más.
En términos modernos psicológicos la asociación entre Morihei Ueshiba y Sokaku Takeda puede ser considerada como una relación de "amor y odio". Es difícil demostrar hechos históricos cuando no hay casi testigos supervivientes a los eventos a los cuales nos aludimos. Y hasta hoy día explicaciones cargadas de emoción que se contradicen las unas a las otras son ofrecidas por los sucesores de Takeda y Ueshiba. Está claro que Ueshiba tenía un gran respeto por la habilidad técnica de Takeda y que este se refería al fundador del aikido como uno de sus más prominentes estudiantes.

Sospecho que la raíz del problema entre los dos fue la personalidad dominante de Sokaku, la actitud de independencia de Ueshiba y su orientación espiritual y los vagos arreglos financieros que tenía Morihei por obligación como instructor certificado de Daito-ryu. La página del "eimeiroku" del Daito-ryu con fecha de septiembre 15, de 1922 en la cual a Ueshiba le es entregada su certificación de "kyoju dairi" claramente dice que él estaba obligado a pagar tres yenes por inscripción a Sokaku por cada estudiante que enrolara en su dojo. Después cada uno acusó al otro acerca de problemas financieros y reportes de sus ultimas reuniones revelan la naturaleza sin resolver de los desacuerdos entre ellos. Debe denotarse al mismo tiempo que Takeda confirió el nivel "kyoju dairi" a un cierto número de individuos incluyendo a Taiso Horikawa, Yukiyoshi Sagawa, Kotaro Yoshida, Kotaro (Kodo) Horikawa, y Takuma Hisa (Kiyoshi Watatani enlista a 29 en su "Bugei Ryuha Dai Jiten"). Aparentemente, todos estos individuos eran responsables de pagar las mismas sumas a Sokaku cuando enseñaban Daito-ryu.

Considero muy dudoso que Ueshiba fuera el único que tuviera dificultades personales con Takeda en lo concerniente a asuntos financieros. En conclusión, Me gustaría comentar que algunas de las consecuencias positivas de la conexión entre estos hombres de gran reputación en el budo del siglo veinte. Primero, como había mencionado antes, la deuda técnica del aikido al Daito-ryu es inmensa. Es difícil encontrar un movimiento en aikido que no se origine en la forma de jujutsu de Takeda. Por otra parte, la sobrevivencia, diseminación y futuros prospectos del Daito-ryu como arte marcial tradicional Japonesa ha sido virtualmente garantizada por el tremendo éxito internacional del aikido moderno. De hecho, ¡a menudo he escuchado a practicantes de Daito-ryu referirse a su arte como aikido! De cualquier forma, de un punto de vista histórico, las dos artes marciales están irrevocablemente relacionadas y permanecerán así aún persistan los malentendidos, los prejuicios y recriminaciones que se hayan perpetuado hasta el día de hoy. En el tiempo, como nuestro entendimiento de los eventos históricos pasados crezcan, pienso que será posible observar la relación entre el aikido y el Daito-ryu Jujutsu con un ojo más objetivo y la mutua deuda de estas artes será fácilmente percibida.

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por Stanley Pranin
traducido por Pedro J. Riego
Este artículo fue publicado en Japonés en la revista "Wushu" en 1991.

12 de septiembre de 2009

El entrenamiento de la unificación del cuerpo y espíritu


El entrenamiento de la unificación del cuerpo y espíritu


Por Moritaka Ueshiba (Doshu)
Aiki News #42 (Noviembre 1981)
Traducido por Angie Alejandra Bahena García


Cuando visito los dojos bujutsu (artes marciales) en diferentes lugares, me doy cuenta de que muy pocos tienen un templo para los “Kami”. Esto es especialmente verdadero en los dojos de las escuelas. Parece que la gente moderna piensa que puede dominar el budo y entrenar en el bujutsu simplemente moviendo el cuerpo. Cuando observo a las personas que han estado entrenando con esa actitud, y logro practicar intensamente con ellos, siento una clase de pena inexpresable acompañada de una gran responsabilidad. Un “dojo” es, como lo indican los caracteres con los que se escribe esta palabra, un lugar de entrenamiento (Jo) de la “vía” (do o michi). Actualmente “dojo” es sustituido por el término “fábricas”. A manera de analogía, a pesar de los grandes avances en las ciencias y del progreso en la fabricación de aleaciones y en la fundición de metales, las espadas modernas no tienen comparación con las famosas espadas del pasado. Alcanzar un acuerdo entre la ciencia moderna y las creencias del antiguo Shinto, constituye el gran camino que representa nuestro objetivo. Me gustaría comprender la esencia del budo a través de este espíritu de acuerdo entre lo antiguo y lo nuevo.
No es el filo de la espada lo que corta primero, sino el sakki, el deseo sanguinario de matar lo que lo impulsa desde la mente del atacante antes de que la misma espada se mueva. Yagyu Taiima no Kami, el famoso profesor del tercer Tokugawa Shogun, Yagyu caminaba un día en un jardín, seguido por un sirviente que fue asaltado repentinamente por un pensamiento: “Si lo atacará ahora, incluso un gran espadachín como mi maestro sería sin duda, incapaz de resistir…” En ese instante, como si hubiera sido controlado por una gran ansiedad, Tajima no Kami regresó precipitadamente a sus aposentos y habló con su sirviente “Mientras caminaba en el jardín, sentí que el sakki me atacaba. Pero nadie excepto tu estaba presente. Lo que temo es el sakki en donde ningún enemigo es aparente”.


La esencia del hacer la guerra es prever el plan del enemigo de batalla. Mientras la flota Báltica de la Rusia Zarista se acerca a nuestras aguas nacionales, las dificultades que enfrentaron el Almirante Togo y sus hombres, incluyendo a Shimamura y Akiyama, fueron más grandes de lo que las palabras puedan expresar. Casi no pudieron comer ni dormir. Su único pensamiento era suplicar a los “kami” para que preservaran su nación imperial. Un día, el Capitán Akiyama tuvo una visión de la flota Báltica en una sola línea dirigiéndose al norte en los estrechos de Tsushima entre Japón occidental y la península coreana. Cuando éste, relató su sueño a su oficial en jefe, el almirante Togo se dio cuenta de que la flota enemiga pasaría de esa forma y fue así que se decidió el plan de batalla de nuestra nación (en base a ese sueño). Cualquiera que haya tenido alguna vez una experiencia con inspiración admitiría de buena gana que tales cosas ocurren.

Otro ejemplo, después de haber alcanzado cierto nivel de entrenamiento en “el camino de la espada”, se puede sentir la intención de cortar del enemigo antes de que el filo empiece a atravesar hacia abajo. Yo mismo, tuve la experiencia de ver “la imagen de una bala” blanca de una pulgada, y de escuchar su zumbido como si volara hacia mi antes de que fuera realmente disparada, (una experiencia que) desafía completamente al tiempo y espacio. Sin embargo, en el budo genuino, la simple previsión del plan del enemigo no es suficiente. El equipar el yo-interno con el poder de mover al enemigo de acuerdo con la voluntad propia es la verdadera “Vía de los Dioses (kami no michi). Esto es solo la punta del iceberg de la experiencia inspiradora en relación al budo. Si los aprendices de bujutsu de esta pudieran darse cuenta de que ellos deben honrar el “kami” y entrenar en la unidad del espíritu y del cuerpo, se sorprenderían con su propio progreso.


Por Moritaka (Moriteru) Ueshiba (2°. Doshu)
Aiki News #42 (Noviembre 1981)
Traducido por Angie Alejandra Bahena García
Tomado de http://www.aikidojournal.com/article?articleID=676&lang=es

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