“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

12 de diciembre de 2010

El Corazón del Aikido: La práctica en sí misma

El corazón del Aikido: La práctica en sí misma

Tomado de http://aikidoescobar.blogspot.com/


Los beneficios para la salud del ejercicio físico, como los que experimentamos durante la práctica de Aikido, han sido ampliamente demostrados. El ejercicio fortalece el corazón, los músculos, tendones, articulaciones y huesos. Recientemente, se ha llegado a la evidencia que sugiere que el ejercicio regular, es beneficioso para el cerebro (incluso puede llegar a mejorar la cognición y el estado anímico). Todo esto junto hace que sea claro que el Aikido sea bueno para el cuerpo, pero ¿qué pasa con el espíritu?


Evitando discusiones acerca de “Kotodama” (
literalmente: “espíritu de la palabra” ) y la conexión histórica entre el Aikido y Omotokyo (religión politeísta del Japón con objetivos sociopolíticos, derivada del sintoísmo), todavía hay un elemento en el corazón de Aikido de naturaleza espiritual, la cual a menudo es pasado por alto: la propia práctica.


La mayoría de los practicantes de Aikido no son soldados, así que no esperes a utilizar este arte en la guerra. Entre algunos “guerreros modernos” (muy pocos lamentablemente), ya hay cierto entendimiento de que si la necesidad de luchar con las manos surge, entonces algo ha salido terriblemente mal.
La policía y fuerzas similares que deben mantener la paz, se encuentran entre los pocos que podrían utilizar Aikido como algo más que un último recurso, pero prefieren otras opciones. Como tal, está claro que la mayoría de los aikidokas sólo utilizamos nuestro arte durante la práctica.


Esta práctica es el propósito de Aikido. La ropa, las armas y las costumbres son importantes, pero si no fuera por la práctica en sí, todo lo demás carecería de sentido.

Vamos al Dojo para entrenar, no a mostrar nuestras habilidades. Asistimos a las clases para aprender, practicar, mejorar y crecer, no para disfrutar de la decoración y de una buena charla. También vamos al Dojo para ayudar en su práctica a los demás, ya sea mediante la enseñanza o de ser su compañero.


La práctica de Aikido, literal y figurativamente, reúne a la gente. Desde el saludo inicial "onegaishimasu" (en el contexto de las artes marciales:
"por favor permítame practicar con usted") entramos en el corazón del Aikido. Al pedir a alguien que sea nuestro compañero de entrenamiento nos abrimos a otro ser humano. A pesar de los agarres, luchas, golpes y hasta a veces batallar utilizando la fuerza física, no se considera que esto sea un conflicto. Todo lo contrario, juntos, aprendemos a combinar mejor nuestras energías e intenciones con las de los demás. Nos enteramos de sus puntos fuertes y débiles, a la vez que exponemos los nuestros.


Cuando un compañero de entrenamiento, siente debilidad y sin embargo sigue acercándose lo suficiente como para recibir un golpe, se encuentra en su punto más vulnerable. En términos tácticos, nuestro compañero está expuesto y vulnerable, abandonándose a nuestra merced. Estar abiertos a los ataques, nos entrena para reconocer que, aunque las posibilidades de ser heridos o sufrir una lesión sean reales, otro ser humano está en la misma situación.
Al reconocer su vulnerabilidad podemos usar su debilidad, para destruirlos, pero esa elección sería una forma de autodestrucción.


Crecemos juntos, con la comprensión de que en ese instante el otro es igual a mí: abierto y en peligro.

La necesidad de proteger a nuestros compañeros se hace más clara. Durante la práctica confiamos uno en el otro, poniendo nuestro cuerpo y nuestra salud en manos de un “extraño”. Este nivel de confianza rompe las barreras entre las personas de una forma tan particular, que en otro escenario es poco probable que ocurra.


Más allá de "no dañar" a nuestros compañeros, la realidad es totalmente diferente a eso. Como sempai (“guía” o en este contexto: “más antiguo,
de mayor graduación”) es nuestra responsabilidad proteger a nuestros kohai (“guiado” o en este contexto: más moderno, de menor graduación"). En el tatami (“piso donde se practica”) la relación entre sempai y kohai refleja la profunda reciprocidad de propósitos. Kohai aprende la técnica ayudado por sempai, y éste aprende a comunicar y demostrar, a la vez que debe esforzase en pulir su propia técnica. Ambas partes aprenden empatía y crean lazos.

Es cierto, Aikido crece a partir de la reciprocidad física y emocional de la formación gracias a la práctica diaria. Claramente entonces, la práctica es el propósito, el significado y el corazón del Aikido.


Gustavo san

Ukemi (Por Mitsugi Saotome Sensei)

"Ukemi"

Tomado de http://blog.bogotaikido.com

Tomado del libro “Los principios del Aikido”,
Editorial Paidotribo, España
Autor: Mitsugi Saotome Sensei


Wee Wao Dumlao Sensei, Gold Coast Aikikai, Foto tomada en Caracas, 2007


"La práctica del aikido requiere la presencia de un compañero. Unos pocos ejercicios pueden hacerse en solitario para afilar nuestra fuerza o nuestras habilidades técnicas, pero la clave para el buen entrenamiento radica en la interacción entre el uke y el tori. Algunas personas simplifican incorrectamente las definiciones de uke y de tori como "atacante" y "defensor". Tal simplificación da lugar a confusiones en cuanto a la verdadera naturaleza e importancia de las funciones del tori y de uke. Más correctamente, tori significa "el que derriba" y uke significa "el que recibe la fuerza". Si pensamos en términos de atacante y de defensor, es probable que consideremos al papel del tori, el que es atacado y el que ejecuta la técnica, como el importante, y al papel de uke como el de meramente proporcionar al tori un cuerpo sobre el que practicar su técnica. Nada puede estar más alejado de la verdad.

Ukemi es el arte de ser uke, y la calidad de la práctica de tori depende de lo bien que el uke haya aprendido este arte. El ukemi supone crear condiciones que hagan apropiada a una determinada técnica, respondiendo correctamente a los movimientos de tori, y sufrir cualquier caída concluye la técnica. En resumen, uke tiene la responsabilidad de crear las condiciones que permitan a tori aprender. Si uke no percibe los efectos de una técnica, ninguna resistencia, ni respuesta a los movimientos de tori, o si teme o no sabe caer, tori no podrá estudiar la técnica con eficiencia.

Al practicar cualquier técnica, los compañeros alternarán la asunción de los papeles de tori y de uke. No debemos considerar el tiempo pasado como uke como meros intermedios en nuestros turnos en que somos tori, sí como una oportunidad para aprender tan importante o mayor que el tiempo que pasamos en el papel de tori. De hecho, quienes destacan en ukemi, lo más probable es que logren también resultados excelentes en técnica, puesto que son capaces de absorber conocimientos mediante sus cuerpos sobre qué sensación produce ejecutar correctamente una técnica, así como de absorber conocimientos mediante sus mentes. El desarrollo de un buen ukemi es el camino más corto para adquirir habilidad en aikido. Son muchos los elementos que componen un buen ukemi. El primero es el musubi. Debemos tener buena comunicación con nuestro tori, tanto física como intuitiva. Si somos insensibles a los movimientos o intenciones de nuestro compañero, estorbaremos la práctica de nuestro compañero y correremos el riesgo de lesionarnos. Un buen uke no prevé los movimientos del compañero, sino que afina su percepción hasta el punto en que las reacciones son instintivas e intuitivas, en lugar de depender solamente de la manipulación física. Aprender ukemi es aprender a defender nuestro cuerpo de las lesiones; debemos permanecer constantemente flexibles y alerta. Debemos poder asumir una caída desde cualquier ángulo en cualquier movimiento inesperado. Dicha habilidad conduce al dominio de técnicas avanzadas. También debemos aprender a asumir el ukemi cuando sostenemos el bokken o el jo. El entrenamiento con armas en aikido incluye algunas técnicas en que un compañero desarma al otro. Muchas de ellas incluyen derribos, y el uke debe estar preparado para esto. Aprender a protegerse mediante el ukemi es también una responsabilidad que tenemos con nuestros compañeros estudiantes.

Mientras que tori debe ser consciente de las limitaciones del uke y evitar ser innecesariamente rudo, nuestros compañeros tienen derecho a esperar un cierto grado de perfección en nuestro ukemi que corresponda con el nivel que hayamos alcanzado. Si nuestra habilidad en ukemi es inferior a nuestra habilidad en técnicas a medida que avanzamos, entorpeceremos la práctica de los compañeros. Es posible también que apoyemos con demasiada fuerza el peso de nuestra seguridad en nuestros compañeros, especialmente al empezar a practicar las técnicas más difíciles. También nuestro entrenamiento se resentirá, porque nunca seremos capaces de practicar las técnicas más difíciles con toda intensidad.

Hacer ukemi no quiere decir hacer el papel de perdedor es un estudio en comunicación y percepción y en autocomprensión. Aún más, es un medio de retener el control sobre uno mismo y sobre nuestras circunstancias. Este aspecto del ukemi se hace evidente en el entrenamiento avanzado, cuando la práctica va más allá de las técnicas que incluyen un solo ataque seguido por un derribo, pasando a las que incluyen múltiples ataques e inversiones. La sensibilidad y la percepción con respecto a tori que nos permiten ser un buen uke, también nos otorgan la capacidad para ver los puntos débiles en la técnica de tori y reconocer los puntos donde tori está abierto. Si somos un buen uke podemos sacar provecho de estos y hacer una buena recuperación e inversión. Si no hemos aprendido bien el ukemi, no podremos retener suficiente equilibrio o control para ninguna de las dos cosas. Aprender bien el ukemi, por supuesto, requiere tiempo y mucha paciencia. Como principiantes, seremos introducidos en el concepto del ukemi lentamente. Después de ser introducidos en el movimiento irimi y tenkan, comenzaremos a practicar cómo rodar y cómo caer. Esto debe ocurrir antes de empezar a practicar las técnicas básicas. Cuando comencemos a practicar técnicas básicas nuestro estudio se basará en el kata. El kata da a los estudiantes un marco en que estudiar y explorar el funcionamiento de distintos movimientos y perfeccionar su ejecución. Debemos dominar el kata antes de poder hacer un uso más creativo del movimiento aikido y de volvernos más elásticos en nuestro ukemi. El Jiuwaza, donde se espera que respondamos espontáneamente a diferentes ataques y derribos, debe reservarse para estudiantes más avanzados. A medida que nuestro entrenamiento vaya progresando, debemos recordar siempre que la clave para conseguir tener la habilidad de una técnica espontánea y creativa radica en un buen ukemi.

Durante mi época como uchi deshi, fui reprendido por adoptar un ukemi inferior. Los comentarios de O Sensei, tal como los recuerdo, pueden resumirse como siguen:

1. No trates de adivinar lo que va a venir. Una mente excesivamente calculadora oscurecerá las respuestas del cuerpo y hará que se retrase. Esto nos obligará a adoptar un ukemi no natural, que a su vez se reflejará en el entrenamiento de la técnica, perjudicando nuestra mejora.

2. Observa el movimiento de tu compañero y adivina su intención. Esto forma parte del entrenamiento del ukemi.

3. No olvides la importancia del entrenamiento en la vida cotidiana. Todas las personas que se destacan y que consiguen algo de valor en la vida cotidiana han absorbido los principios del ukemi. El viaje a través de la vida se ve obstaculizado por muchas penalidades. El éxito les llega a quienes resuelven sus dificultades con la flexibilidad y la apertura mental del ukemi. Quienes fuerzan su ukemi de un modo no natural en la práctica no obtendrán resultados positivos de su entrenamiento en su vida.

4. Evitar las lesiones y esforzarse por alcanzar el objetivo elegido es simple sentido común, tanto en el dojo como en la vida cotidiana.

5. Una mente abierta y elástica, un cuerpo flexible, la modestia y la sinceridad, éstos son los elementos del arte del ukemi. Sin ellos el entrenamiento en ukemi fracasa. Sin ukemi, el entrenamiento waza nunca da frutos.

Observemos las palabras de O Sensei relativas a la importancia del ukemi en la vida cotidiana. El ukemi nutre nuestra capacidad para percibir lo que viene, para analizar una circunstancia y para responder rápidamente. De la misma manera que aquellos que tratan de prever demasiado en su ukemi en la práctica a menudo no logran entender la dirección de una técnica, quienes son demasiado calculadores en la vida a menudo no observan lo que está sucediendo a su alrededor. No tienen flexibilidad para responder a las dificultades de la vida porque no pueden verlas hasta que están atrapados en ellas. Un buen entrenamiento del ukemi nos permitirá ver de verdad el futuro porque nuestra visión se basará en la observación y en la intuición, en lugar de en una decisión arbitraria hecha antes de que haya una evidencia. El buen ukemi representa la misma sabiduría del pescador que gracias a una larga experiencia puede percibir cómo serán las condiciones meteorológicas.

El entrenamiento del ukemi tiene un gran mérito físico; fortalece el cuerpo e incrementa su flexibilidad. Así mismo, cuanto más cómodos lleguemos a sentirnos con nuestro ukemi, más divertida se volverá nuestra práctica. Recuerdo la alegría de O Sensei en la práctica, su entusiasmo y su humor. Disfrutar de nuestra práctica de aikido no debe necesariamente echar a perder nuestra concentración; podemos relajarnos y sin embargo actuar seriamente. Difícilmente puede sobreestimarse la importancia del entrenamiento del ukemi y su contribución en nuestra práctica y en nuestra vida”.

24 de noviembre de 2010

Aikido y Armas: ¿La última Palabra?

Aikido y Armas: ¿La última Palabra?

Por Stanley Pranin Aikido Journal #108 (1996)
Traducido por César Martínez

El debate acerca de la inclusión o no del entrenamiento en armas dentro de la práctica de Aikido es bastante largo y con frecuencia hemos ofrecido en Aikido Journal un espacio a quienes apoyan o no su existencia. He observado y también participado de estas discusiones y en este momento deseo proponer algunos puntos de los cuales no recuerdo su mención con anterioridad.

Como primer punto, pienso que un buen comienzo sería revisar lo que Morihei Ueshiba mencionó respecto a las armas. Sin necesidad de caer en una gran argumentación histórica al respecto, voy a resaltar algunos puntos. Como lo hemos documentado de forma exhaustiva en los últimos diez años, la mayor influencia técnica en el Aikido es el Daito-ryu aikijujutsu. El maestro de Ueshiba, Sokaku Takeda, era un gran esgrimista y un experto en el manejo de armas que pasó muchos de sus años de formación estudiando una gran variedad de armas. Takeda tomó al Jujutsu como fundamento esencial en la instrucción de sus técnicas, especialmente en los años en los cuales el portar espadas estaba prohibido por la ley. El bujutsu de Takeda era incluyente por naturaleza y de ninguna manera se puede considerar limitado exclusivamente a técnicas de Jujutsu. Las técnicas del Daito Ruy están concebidas sobre los principios de la espada.

Otro hecho: de 1942 al menos hasta el final de los 50´s, Morihei Ueshiba pasó una gran cantidad de tiempo en su dojo campestre de Iwama experimentando con el Aiki ken y Aikijo. Uno de sus principales estudiantes de ese entonces, Morihiro Saito fue un testigo de primera mano en este proceso y el cuerpo que alberga el conocimiento que surgió del esfuerzo de esa parte de la vida puede ser visto hoy en día en el Aikido de Saito Sensei. Una de las críticas en contra de esta afirmación afirma algo así como “O-Sensei simplemente experimentaba con las armas y en realidad nunca desarrolló este aspecto del entrenamiento como un disciplina completa como su Taijutsu o las técnicas sin armas”. El problema de este punto de vista es que el periodo referido es de cerca de 20 años. Esto, sería suficiente para un artista marcial calificado como Ueshiba para integrar este conocimiento en su entrenamiento. Recuerde, también, pie en 1937 el fundador tomó acciones para incursionar en las artes clásicas basadas en armas como el Kashima Shinto-ryu, en su dojo del Kobukan. Incluso, se encuentra su promesa de sangre en los archivos de esta escuela.

Posteriormente, resaltaré que muchos de los términos técnicos del Aikido se derivan del kenjutsu. Palabras como tegatana, shomenuchi, yokomenuchi, y shihonage claramente refleja un conocimiento de la esgrima. Así mismo, una gran cantidad de las técnicas que caracterizan el Aikido, como iriminage, se basan en movimientos de entradas claras con la espada. De hecho, el concepto de irimi o entrar proviene del manejo del sable. Para ser claro, el estudio y práctica de armas fue una pasión de muchos años del fundador. Aquellos que sugieren lo contrario son ignorantes de la historia del Aikido o tienen algún otro interés para sus afirmaciones.
De todas formas, es un hecho histórico que el fundador del Aikido prohibió la práctica del ken y el jo en el Aikikai Hombu Dojo a excepción de las clases de Saito Sensei. Más que un factor revelador, podría preguntarme ¿debería ser sorprendente que el Hombu Dojo de hoy ha afirmado públicamente – me refiero a las afirmaciones publicadas del Dojo-cho Moriteru Ueshiba y el 8º dan Masatake Fujita - en las cuales se dice que el entrenamiento en armas no es parte del aikido?

La respuesta a la pregunta sobre si el aikido incluye o no el entrenamiento de armas depende de la definición de la autoridad a quien usted consulte. No existe un acuerdo universalmente aceptado sobre lo que el aikido es técnica o filosóficamente. Sin embargo, el practicante promedio mira a su instructor inmediato como la autoridad final con respecto al arte. Incluso, una organización no puede imponer su punto de vista en el contenido y nivel del entrenamiento de un dojo a no ser que se adopte un rígido esquema de regulaciones. Dicha aproximación inhibe de manera seria el crecimiento e influencia del grupo tal como se ha demostrado ya muchas veces.
A manera de ilustración, dentro de la organización del Aikikai Hombu – cuya posición oficial, como lo hemos visto, excluye el entrenamiento de armas – profesores de renombre como Shoji Nishio, Nobuyoshi Tamura, Kazuo Chiba, y Mitsunari Kanai entre muchos otros, incorporan iaido en su currículo. Ninguna acción se ha tomado para prevenirles hacer esto. Desde mi posición, el debate se concentra en un elemento semántico. No habrá una respuesta satisfactoria a la pregunta que relaciona aikido y armas que convenza a todo el mundo.

Todas las argumentaciones en el mundo acerca de las virtudes y vicios en este tipo de entrenamiento, no cambiaran este factor. Aquellos en quienes sus profesores promueven el entrenamiento, o quienes de manera independiente llegan a concluir que las armas son un complemento importante al entrenamiento en taijutsu procederán de acuerdo a sus convicciones. Aquellos quienes han sido persuadidos sobre el peligro y lo inadecuado frente al progreso en el taijutsu, rechazaran las armas y heredaran un grupo de prejuicios que les servirán para justificar sus posiciones.

¿Es este la última palabra acerca de esto?, lo dudo, pero espero haber contribuido con unas nuevas perspectivas con respecto al debate.

22 de noviembre de 2010

¿Qué significan los kanji de AIKIDO?

¿Qué significan los kanji de AIKIDO?


Pese a que los practicantes de aikido conocemos la traducción general de lo que significa nuestra disciplina, resulta interesante analizar cada uno de los 3 kanji que componen la palabra:

AI, que significa combinar, unir, juntar, reunir.
KI, que significa aire, gas, vapor, espíritu
DO, que significa camino o método


El kanji "AI" pueder ser visto como un techo que da protección a otros dos elementos. La línea horizontal representa la unidad (el número uno). El rectángulo era originalmente un círculo y representaba un grupo. Así, el ideograma indica una familia agrupada en su casa. El significado del kanji indica unir, juntar armoniosamente, como una familia bajo el mismo techo.


Por último, el kanji de "DO" (michi, camino) también está dividido en dos partes. La mitad de la derecha son dos lineas, una sobre otra, que podrían ser ojos y boca. La parte de abajo es el carácter para “uno”. Cuando se usa independientemente, esta forma combinada es la imagen de una cabeza sobre el cuerpo, conectada por el cuello. La parte curveada a la izquierda con la cola larga es el carácter para “pie” (ashi). El carácter completo enconces muentra el cuello soportado por los pies. Este kanji se enseña como que uno hace el cuello para abajo para ver el camino. Por mas de mil años este carácter (Tao, en chino), se ha usado para simbolizar el camino del compromiso moral que uno escoje. Un estilo de vida.

Por lo tanto, una traducción aproximada de la palabra Aikido es "el camino de la armonía con la energía vital" o "el camino de la armonía con el espíritu". Esto enfatiza el hecho que las técnicas del Aikido se desarrollaron para disuadir a un agresor a través del control de su energía y no bloqueándola.



* Tomado del Grupo Aikido para Compartir de facebook

26 de octubre de 2010

De la manzana al Aikido

De la manzana al Aikido

(por L. Escobar)



Cuando comenzamos a practicar Aikido, a la mayoría lo que más nos preocupa es aprender las técnicas. Los movimientos mecánicos que todos en el dojo están haciendo parecen lo suficientemente simples de aprender, pero siempre existe cierta frustración y confusión mientras aprendemos como y donde se supone deben de ir nuestras manos y pies. Haciendo una analogía con una manzana, podemos comparar este inicio de práctica de Aikido con la piel de la manzana, lo que da a la manzana una apariencia identificable de manzana, es decir, las técnicas que le dan a nuestra práctica la apariencia Aikido.


Cuando hemos superado este nivel de apariencia e identificación, empezamos a disfrutar de una nueva habilidad al usar nuestros cuerpos en una nueva forma. Los movimientos son más fáciles, y las técnicas vienen sin pensarlo (o así lo parece gracias a ukes más participativos). En este nivel empezamos a explorar como usar nuestra nueva habilidad en los extremos - ukemis más altos, mayor velocidad, más poder muscular (no solo técnicas físicas, sino al tomar ventaja de un nuevo y poderoso centro). El Aikido se convierte en algo que realmente disfrutamos, reforzamos nuestra seguridad al ascender de grado y comenzamos a creer que utilizando el Aikido podremos controlar a cualquier "atacante". Esto es similar a la parte interna y jugosa de la manzana, la parte de la fruta que mejor sabe y de la que más hay.


Pero cuando nos hemos comido la mayor parte de la manzana, llegamos a su centro. En este nivel, nuestros cuerpos ya "viejos" han ganado la sabiduría suficiente para evitar los ukemis espectaculares, la velocidad no es más un problema gracias a la experiencia que hemos ganado para juzgar distancia y tiempo, y no necesitamos de métodos "físicos" para llevar a alguien al tatami. El centro de la manzana es la estructura que soporta su forma. Es el núcleo y es lo que mantiene a la manzana unida. Al practicar en este nivel, comenzamos a aplicar principios técnicos en lugar de técnicas mecánicas, buscamos el porqué funciona las cosas, y comenzamos a comprender como postura, tiempo, ritmo y respiración son la clave para que las técnicas funcionen.


Ahora aprendemos que el control del atacante no es posible sin el control de uno mismo, sin el conocimiento de la estructura que nos da soporte. Cuando una técnica no funciona, sabemos que es por algo que nosotros estamos haciendo (como uke o tori), y no por lo que está haciendo nuestro compañero. El cuerpo es capaz de seguir al "núcleo" del Aikido que ha sido aprendido para dar soporte a la técnica (la carne y la piel de la manzana). Parece lo suficientemente bueno, nuestro Aikido parece completo, pero aun hay algo que falta.


La parte más importante de la manzana es algo muy pequeño y es su origen; en su centro está la semilla que puede traer nueva vida. Cuando nuestra práctica de Aikido se parezca a una semilla, no habrá más técnica - solo la oportunidad creación de algo nuevo. Así como nadie puede predecir el tamaño, la forma y el número de manzanas que el nuevo árbol surgido de la semilla producirá, nadie podrá predecir el número de variaciones que surgirá en nuestra técnica, pero esta "técnica" espontánea solo surgirá mientras comencemos con la semilla correcta, la cual solo puede venir de la manzana correcta. Nunca podrás hacer crecer manzanas con semillas de naranja.


20 de octubre de 2010

Aikido una Alternativa en la Resolución de Conflictos

Aikido una Alternativa en la Resolución de Conflictos


Imagínese que está al volante de su auto cuando éste llega a una zona de hielo y empieza a patinar. El coche vira hacia la derecha y el impulso inmediato es girar el volante hacia la izquierda.

Sin embargo, se recupera el control del coche más rápidamente si uno gira EN EL SENTIDO del patinazo, haciendo girar el volante en la dirección en que se está deslizando el auto. Parece descabellado (por lo menos a los que no estamos acostumbrados a conducir por caminos helados), pero funciona. En realidad, si uno gira en la dirección contraria, tratando de que el auto no termine en la zanja, es posible que se haga girar el coche sobre sí mismo y se acabe en el fondo de esa misma zanja que se trataba de evitar.

El mismo principio se aplica a los conflictos y las confrontaciones con los manipuladores. Cuando alguien está haciendo todo lo posible por controlarnos y no queremos ser controlados, lo natural es pelear, haciendo frente al ataque con una defensa igualmente potente. Pero si hacemos eso, terminamos en una lucha por el poder. Si la persona dominante es más fuerte que uno, o si es mejor atacando que lo que uno es defendiéndose o contraatacando, puede haber problemas.

Por supuesto, como ya sabemos, existe otra opción. Con la alternativa del aikido, uno lidiaría con el dominador del mismo modo que lidió con el auto que patinaba. En lugar de tratar inmediatamente de detener el ataque, uno se mueve CON la energía de la otra persona, durante un tiempo. Esa técnica se denomina ALINEACIÓN, y es fundamental para la práctica del aikido. La idea es que una vez que uno está alineado con la energía del manipulador, puede comenzar a influir sobre ella, posiblemente redireccionándola o neutralizándola de alguna manera, exactamente del mismo modo en que pudo recuperar el control de su auto.

El aikido en realidad es una especie de teoría de sistemas aplicada. Los que lo estudian consideran que su objetivo primordial es lograr y mantener un estado de armonía, tanto en su interior como entre ellos y el entorno. Cuando se los ataca, no tratan de vencer al atacante; técnicamente, ni siquiera presentan pelea. En cambio, consideran al atacante como alguien que no está EQUILIBRADO (por definición, las personas que atacan a otras están desequilibradas) y que por lo tanto necesita ayuda. Simplemente le prestan la ayuda necesaria, de manera que neutralice el ataque y haga el menor daño posible a todas las partes involucradas, incluido el atacante. (Ahora bien, si se le pregunta, el atacante puede NO ESTAR DE ACUERDO en que ha recibido ayuda. Por lo general, los atacantes no tienden a considerar que un experto en artes marciales lo ha ayudado. Pero desde la perspectiva del experto en aikido, éste no ha vencido a su oponente ni ha ganado una pelea, porque para él no ha habido pelea. Sólo hubo una intervención, una realineación y una restitución de la armonía).

Los principios básicos subyacentes de la práctica del aikido son aplicables a toda clase de interacciones humanas, y muchos de los movimientos tienen analogías no físicas QUE SE PUEDEN EMPLEAR PARA NEUTRALIZAR LA AGRESIÓN VERBAL Y OTRAS TÁCTICAS DE CONTROL. Además, los ejercicios de autocontrol que utilizan los que practican aikido para mantener su propia armonía y equilibrio ante el ataque y la posible lesión pueden ser de gran valor para las personas que deben lidiar cotidianamente con manipuladores y que, en el proceso, se arriesgan a sufrir daños emocionales, psicológicos o hasta físicos.


Cuatro técnicas básicas del aikido.

CENTRARSE. Es la capacidad para relajarse, respirar y mantenerse física y emocionalmente equilibrado, ocurra lo que ocurriere.

PRESTAR ATENCIÓN. Significa simplemente observar cuidadosamente lo que está sucediendo a su alrededor, sea lo que fuere que esté sucediendo a su alrededor.

ALINEACIÓN. Significa moverse con, en vez de pelear contra o ceder ante la energía del oponente. La capacidad para la empatía y para establecer una corriente de simpatía pueden constituir técnicas de comunicación aproximadamente análogas.

El REDIRECCIONAMIENTO. Es una prolongación de la alineación y significa mover o cambiar la energía atacante de alguna forma, incluso neutralizándola o hasta encontrando un modo de convertirla a un uso positivo.


El aikido y los individuos dominantes.

Básicamente, la alternativa del aikido consiste en reconocer y comprender las necesidades y los motivos de los demás y AYUDARLOS A SATISFACER POR LO MENOS ALGUNAS DE ESAS NECESIDADES, para que no se sientan compelidos a seguir controlándolo o a hacerle pasar un mal rato.


En general, la alternativa del aikido ofrece una forma cooperativa de trabajo con el manipulador que, por lo menos inicialmente, no requiere la colaboración de esa persona (lo que constituye una limitación importante en muchos acercamientos para la solución de conflictos). Se empieza el proceso sencillamente prestando gran atención a cada matiz de la conducta del otro individuo, recogiendo la mayor cantidad de datos posibles sobre la base de las señales que éste emite antes y durante su jugada de control.

Aunque las experiencias anteriores con el dominante nos hayan dado una idea aproximada de la forma en que se comportará en ciertas condiciones, el conocimiento previo no reemplaza a la atención. La predicción puede resultar exacta, pero si se observa y analiza la conducta real del dominador, también estaremos preparados para lidiar con lo que suceda si la predicción fuera incorrecta.

Cuando está listo para hacer la primera jugada, ésta será para alinearse con el dominador. Eso se logra siguiendo algunos elementos seleccionados del estilo de comunicación del otro, igualando el ritmo o la cadencia de su forma de hablar, o su tono de voz, usando una jerga similar, reconociendo sus sentimientos, resumiendo lo que ha oído o copiando ciertos aspectos de su lenguaje corporal. Si es posible, conviene mostrarse de acuerdo por lo menos con algunos de los puntos que está expresando el dominador.

Al alinearse con los patrones de la otra persona en vez de utilizar el estilo automático propio, uno envía el siguiente mensaje: ‘Estoy tratando de comprender. Estoy tratando de hablar el mismo idioma que tú. Estoy interesado en lo que es importante para TI’. Con eso se establece el cuadro para que ambos se conviertan en colaboradores, en lugar de adversarios. También resulta bastante desestabilizador para los manipuladores, que no esperan que uno se funda y se muera CON ellos. La interacción no se está desarrollando de la manera que habían planeado o figurado en su mente, y cuando se dan cuenta de eso, harán una pausa para reordenar sus pensamientos y revaluar sus estrategias, dándonos la oportunidad de entrar y re-direccionar la interacción.


10 de octubre de 2010

¿Qué es un NAFUDA KAKE?

¿Qué es un NAFUDA KAKE?


NAFUDA KAKE es una palabra usada para describir un marco donde se ponen los nombres de los miembros activos del dojo ordenados por grado. Si descomponemos la palabra: NA (de nombre), FUDA (placa), KAKE (de kakeru, colgar).

El nafuda representa la conexión entre el dojo y sus estudiantes, y simboliza que la persona no es sólo un alumno, sino un miembro valioso y estimado del dojo.

Usualmente las placas son hechas de madera blanda como el abeto o el pino. Éstos deben permanecer naturales sin ningún tipo de barniz o de acabado. Se utiliza un pincel especial para escribir los nombres en el Nafuda, añadiéndoles autenticidad y belleza. En muchos casos en la parte posterior de la placa del Nafuda, se graba información concerniente al entrenamiento y promoción de los respectivos miembros. Esto permite una rápida revisión de la historia del entrenamiento de los miembros. Tienen el nombre o apellido (o ambos) escritos en japonés (katakana) en el anverso. Las placas pueden ser reutilizadas cuando un alumno sale del dojo. La excepción es para los grados dan, cuyas placas permanecerán ahí debido a que el estatus de yudansha (cinta negra) es permanente.
Tradicionalmente, las placas de alumnos nuevos no son incluidas inmediatamente a su inscripción, sino de 2 a 3 meses después de práctica constante. En algunos dojo se pone al momento de presentar el 1er examen (6to o 5to kyu), y marca el momento cuando la persona se convierte en alumno regular del dojo.

Por otro lado, las placas de los alumnos que abandonan el dojo por un periodo mayor a un mes sin comunicarlo al instructor son removidas, al igual que las placas de las personas con adeudos importantes. Las placas (nafuda) son devueltas a su lugar cuando se haya restablecido su situación.
Requiere tiempo y atención mantener el expositor Nafuda. Pero este esfuerzo es una inversión para crear un aire de seriedad y propósito tradicional. Un dojo no es nada más que sus miembros.




16 de septiembre de 2010

Reflexiones Irimi-Tenkan

Reflexiones Irimi-Tenkan




No es fácil comprender bien el por qué de una de las técnicas básicas del Aikido, el concepto de Irimi-Tenkan. Al igual que los principios fundamentales que rigen este arte, la comprensión puede hacerse a distintos niveles, según nuestro propio camino en la Vía. Vamos no obstante a intentar aquí ver un poco más claramente y aportar elementos de respuesta sobre Irimi-Tenkan

El concepto de Irimi

Es una palabra que consta del verbo “hairu” que significa entrar y del nombre “mi” que significa cuerpo o carne. El término es entonces, y no puede ser más claro, literalmente eso: “entrar en el cuerpo”. La imagen más evidente debe buscarse por el lado del Sumo. Se manifiesta por el sumotori de entrar con todo su peso, de frente, sobre el adversario, sin plantearse la cuestión sobre si la cantidad de agresividad debe ser
total en ese momento. Es pues un ataque en el sentido más puro.

Se experimenta correctamente Irimi avanzando hacia el otro, en línea recta, sin pretender esquivar cualquier cosa. Juzgado a menudo como agresivo, este concepto no lo es en la medida en que se envía un atemi en el movimiento. Practicándolo, y avanzando más en su investigación, se da cuenta que realizar Irimi requiere integrar otros conceptos, como la distancia y el tiempo que conduce al encuentro “ma-ai” y “de-ai” a fin de entrar en el momento justo, es decir, en el momento que el adversario comienza a desarrollar su ataque. De golpe, Irimi se transforma en un movimiento que entra para anular el ataque y hacer abortar desde el comienzo la intención del adversario.

Esta no es entonces una técnica de ataque agresivo, sino una técnica positiva (en todos los sentidos del término) que trae la paz sin violencia.

En Irimi el concepto de línea recta es fundamental. Los principiantes son reacios a respetar esta línea recta, ya que es paradójica con su propia seguridad. En efecto, el hecho de avanzar recto es el mejor recurso de tomar el ataque de Uke. Pero es necesario pasar por allí por varias razones. En primer lugar para respetar la consigna. Y en segundo lugar para descubrir potencialmente el peligro que nos acecha, ser golpeados. Se desarrolla entonces una clase de sentimiento fatalista (me pueden golpear, pero debo ir derecho, abandonarme) que lleva a un sentido de sacrificio. Ese sentido es importante para aprender a olvidarse, dejar de lado los miedos, no pensar en uno mismo y despejar mentalmente sus temores. Entonces, es posible progresar hacia una fase donde Irimi es más libre, más espontáneo y sin pensamientos parásitos. De golpe, Irimi se abre a todos los conceptos que permiten transformar esta técnica de una fase combativa a una que aporta la paz. Irimi y la línea recta son entonces fundamentales para evolucionar en su práctica marcial.

El concepto de Irimi implica aún otro concepto, el de la perturbación por la acción. Si se entra Irimi-atemi, queda claro que se lo perturba al otro poniéndolo brutalmente fuera de combate. Si se entra Irimi con la buena sincronización, se aporta la paz, perturbando a Uke pero sin hacerle daño, lo que es mejor para él y más complejo de realizar por Nague. En los dos casos, se puede claramente decir que el movimiento de Irimi es yang, en el sentido que se proyecta la energía hacia el otro.

Traspasemos ahora Irimi en la vida diaria. Ud. ve a dos niños golpear a un animal con un palo. Esta situación es cruel e interviene físicamente para sacarle el palo de las manos de los niños, interponiéndose para proteger al animal (aún a riesgo de ser golpeado), y habla con los niños. Es una manera de hacer Irimi-atemi. Pero si Ud. se anticipa a los niños, los intercepta calmada pero firmemente antes de que comentan el daño y razona con ellos, está haciendo Irimi, que trae la paz cancelando el movimiento antes de la llegada de la violencia.

La noción de Tenkan

¿Cómo entender entonces Tenkan? El primer caracter de la palabra lleva al concepto de volver, mientras que el segundo indica el hecho de invertir, de sustituir. Tenkan, según los contextos y fuera del Aïkido, se traduce en conversión, cambio, invertir para pasar de una situación a otra, o también eludir/esquivar. Se examina anular lo que molesta y sustituirlo por cualquier otra cosa. Se utiliza también la expresión “cambiarse las ideas” (kibun-tenkan) o “cambiar de conversación”, etc. Tenkan también se utiliza en expresiones como “momento bisagra”, “el punto donde las cosas oscilan”, “una situación que se invierte”. Todo eso nos ilustra sobre la idea que lleva la palabra sobre esta técnica.

Tenkan se muestra generalmente como un esquive. Los principiantes interpretan físicamente esta técnica como una fuga y se los ve salir demasiado sobre el lado, poniéndose al mismo tiempo en peligro a causa de un mal manejo de la distancia. Una distancia demasiado grande permite a Uke contraatacar a Nague, entonces una distancia más corta hace más difícil (pero no imposible) un ataque eficaz. Tenkan es un esquive. Eso significa que es una elección consciente y trabajada y no una entrega inconsciente al otro para la fuga. Eso ya hace toda la diferencia. Asimismo, un Tenkan realizado demasiado rápido no permite esquivar el ataque, pues basta para el atacante reorientar su acción hacia la nueva posición del nague. Tenkan es entonces un trabajo que lleva nuevamente sobre “ma-ai y de-ai”. La explicación clásica, que consiste en decir que Tenkan se realiza cuando se llega tarde con relación al ataque de Uke es verdad en la medida que se es desbordado efectivamente por el otro, o donde no se dirige la situación. Esa es la peor condición para hacer Tenkan, ya que sólo retrasa los problemas un segundo. En cambio, un Tenkan donde se controlan todos los conceptos citados anteriormente, equivale a desplazarse tranquilamente, con exactitud y lucidez. Eso se traduce para el atacante como la sensación de pasar a través de la
imagen del otro, sin tocarlo.

En Tenkan, el concepto de control del cuerpo es aún más importante que en Irimi. En Irimi se entra recto, eso no requiere de muchas neuronas y de impulsos nerviosos para llegar. Tenkan, se esquiva no sólo con un desplazamiento de pies, sino también y sobre todo de caderas, de tronco, de hombros, teniendo al mismo tiempo cuidado con la cabeza. Además, es necesario poder realizar este movimiento sin alejarse de Uke si no, no se realiza la unión (Ai) con él para realizar una técnica armoniosa.

Combativamente hablado, el movimiento de Tenkan juega sobre un efecto de espiral hacia el interior, un desplazamiento sobre sí mismo. Se puede entonces claramente hablar de movimiento yin, ya que el sentido hacia donde trae la energía es hacia uno.

Si Irimi perturba a Uke, Tenkan no lo hace por dejar pasar el movimiento. Eso no significa que Tenkan sea el único capaz de aportar armonía. Es una armonía yin, mientras que Irimi propone una armonía yang.

En la vida diaria, se puede trasladar a Tenkan según estos dos ejemplos. En una fila para sacar un boleto de tren, una persona le empuja para avanzar más rápidamente, entonces Ud., en el momento en que se produce uno de estos empujones, realiza un giro para evitar un atropello demasiado fuerte. Hizo a un Tenkan pasivo, que es repentino. En cambio, ve a una persona apurada para tomar su tren y Ud. se anticipa a su necesidad de ir rápidamente, corriéndose para dejarlo pasar. Él se anticipó con reconocimiento y Usted no sufrió la situación. Esto es el Tenkan controlado.

Irimi y Tenkan

Se puede decir entonces que en cierto nivel de maestría que controla los movimientos Irimi y Tenkan, la explicación lineal que estipula que si se anticipa al otro se puede colocar un Irimi o si se demora es necesario hacer a Tenkan, no tiene sentido.

El principio fundador del Aïkido se expresa en su nombre (Ai Ki Do). Falta encontrar el medio de unir y en consecuencia de armonizar. Si se piensa que la armonía viene del equilibrio entre el Yin y el Yang, entonces muy naturalmente el concepto de Irimi-Tenkan toma todo su sentido. Desde este punto de vista se comprende mejor por qué Irimi-Tenkan se asume como uno de los pilares del Aïkido. Irimi representa la base histórica del combate, que se puede resumir por “meterse en la boca del lobo ”. Es la base incluso de las artes marciales. Estas artes evolucionaron en vías del desarrollo interior, uno de cuyos símbolos es Tenkan, que se puede resumir por “después Usted, le ruego”.

Técnicamente, Irimi-Tenkan se traduce en una proyección (Yang) hacia Uke, luego un desplazamiento de esquive (Yin) que implica o absorbe a Uke. A menudo la técnica no se interrumpe ahí (podría, como podría detenerse sin importar cual sería su estado), pero vuelve a salir hacia un movimiento yang que proyecta a Uke o que lo desestabiliza, para volver a salir sobre un movimiento yin que lo controla con una llave o un control contra si mismo.

Irimi-Tenkan representa pues el principio y el final de la técnica, pero cada uno de ellos puede también ser el principio o el final. No hay un papel claramente definido, ya que es el movimiento de uno y del otro que le aportan vida a la técnica. Se puede pasar así del Yin al Yang y el Yang al Yin dentro de Irimi y dentro de Tenkan. Es dentro del trabajo de ellas que se puede entonces percibir el equilibrio con el adversario, tanto la armonización con el exterior (hacia el otro) y con el interior (en si mismo).


*Tomado del Grupo Aikido para Compartir en facebook

SEMINARIO DE PREPARACION FISICA PARA LAS ARTES MARCIALES

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9 de septiembre de 2010

Entrevista a Seishiro Endo Sensei

Entrevista a Seishiro Endo Sensei

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Seishiro Endo es un profesor japonés de Aikido y Aikikai Hombu Dojo Shihan, que actualmente es 8º dan. Nació en Nagano y estudió en el Aikikai Hombu Dojo desde 1964. Actualmente Endo Sensei da clases regulares en el Hombu Dojo y en la Universidad Gakushuin Dojo, Tokio. También ofrece numerosos seminarios en varios dojos por Japón, Europa y Norteamérica.

P: Tengo entendido que experimentó un gran cambio cuando entró en sus 30.

S.E: Cuando tenía exactamente 30 años me disloqué el hombro derecho. Este acontecimiento desencadenó un giro en mi modo de acercarme al Aikido. Estando en esas condiciones, Seigo Yamaguchi me dijo: “Ud. estuvo practicando Aikido por 10 años, pero ahora sólo tiene su brazo izquierdo…qué va Ud. A hacer?”.

Hasta ese momento yo no había practicado mucho con Yamaguchi Sensei, pero después de su comentario decidí ir a sus clases tantas veces como pudiera. Yo empezaba a darme cuenta de cuanto dependía de mi fuerza en los hombros y los brazos; y me había preguntado si era posible continuar con Aikido en esa forma. Con tales cosas en mente, la pregunta de Yamaguchi fue el empujón que me faltaba para acceder a mi próximo nivel de práctica. Aproveché esta oportunidad para cambiar en 180 grados mi forma de acercarme al Aikido.

endo005 A todo el mundo le han dicho por lo menos una vez: “Quita la fuerza de tus hombros”. Yamaguchi Sensei también hablaba de practicar Aikido sin la ayuda de la fuerza. Por supuesto es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Cuando uno trata de sacar la fuerza de sus hombros a menudo el Ki se va con ella. Se puede hacer también una comparación con el esquí: haciendo todo lo posible por imitar al profesor, uno mejora rápidamente. Pero las cosas comienzan a fallar cuando uno intenta hacerlo por su cuenta. Yo experimenté algo similar en mi intento por librarme de la fuerza. Podía hacerlo cuando Yamaguchi se encontraba por ahí tan pronto se iba, me sentía incapaz. Era muy frustrante y siempre terminaba practicando a mi modo. Luché con este problema cerca de medio año.

Creo que fue Shinran (1173-1263, Fundador de la secta de budismo “Tierra Pura”), quien dijo: “incluso cuando lo que dice mi maestro me parece un error, incluso si me parece que estoy equivocado, tengo absoluta confianza en lo que debo hacer y sigo el camino de mi maestro, incluso si me conduce directamente al infierno.”. Yo pensé: “¿Por qué no?”, si voy a perder mi camino por Yamaguchi Sensei, que así sea. A todo esto Yamaguchi Sensei me había dicho: “Incluso si no entiendes mi palabra, toma lo que digo y hazlo, sólo dale 10 años más o menos…”. Eso fue lo que hice. En vez de tratar de desprenderme de la fuerza (y volver a ella cuando la técnica no funciona), decidí explorar únicamente la forma de la “no fuerza” sin que me importara el resultado.

De todos modos, aunque ya estaba seguro en mi mente, las condiciones de práctica no cambiaron. No tardé en darme cuenta de que mis compañeros de práctica no caían cuando yo trataba de tirarlos sin fuerza. No me quedaba otra alternativa que decirles: “No puedo hacer esta técnica aún, pero ¿puedo pedirte que tomes ukemi de todos modos?”. Era una pregunta inusual para un cuarto Dan y la gente quedaba un poco sorprendida. Así fue como comencé a practicar de este nuevo modo, teniendo especial cuidado de no frustrarme o irritarme porque sabía que eso me llevaría directo hacia la fuerza.

Mientras Yamaguchi Sensei me tiraba, murmuraba cosas como: “Cuanto más dejes ir tu fuerza, más se concentrará tu Ki.” o “Concentra tu fuerza en el bajo vientre.”. Yo trataba de prestar atención a lo que hacía cuando tomaba ukemi y creo que después de algunos años comencé a darme cuenta de lo que hablaba y de lo que hacía.

endo006 Sabía que finalmente había encontrado una forma de práctica para mí. Desde entonces trabajé en una técnica por vez exclusivamente. Por ejemplo no hacía nada más que Ikkyo (Shomenuchi) por medio año. Entrenando de este modo comprendí profundamente cada técnica. Me ayudó a darme cuenta que debía encarar cada técnica, en cada diferente situación, y también del principio básico de cada técnica (que se puede aplicar a otras). En aquellos tiempos cuando enseñaba, solía decir cosas como: “Obsérvense atentamente y sientan qué están haciendo” o “sientan a su compañero y observen la relación entre Ud. y él”. Por “Ud.” yo quería decir estado mental y balance físico, así como la relación entre ambos. Hay una expresión: “Mente, técnica y cuerpo son uno sólo.”. Cuando la mente está en desorden, al cuerpo le es imposible moverse efectiva y eficientemente. Del mismo modo un cuerpo fuera de balance, puede agitar la mente al punto tal que le es imposible comprender la relación que hay entre uno y el compañero, relación que en definitiva indica qué técnica corresponde. Una vez hecho el contacto inicial (Aiki), moviendo el cuerpo adecuadamente (Taisabaki) y desequilibrando al compañero (Kusushi), es imprescindible percibir qué técnica es la que surge espontáneamente de la relación entre uno y el compañero. O´Sensei hablaba de: “Hacerse uno con el cosmos” o “Ser uno con la naturaleza”. Una forma de interpretar esto es intentar de no forzar la técnica de acuerdo con nuestra propia y única voluntad, no insistir en completar la técnica que uno ha elegido; deberíamos en cambio, percibir la técnica que surge naturalmente. Nosotros practicamos Aikido yendo a través de las técnicas una por una, repitiendo lo que nuestro profesor nos muestra. Eso significa que debemos hacer esa técnica en particular sin importar lo que suceda (incluso si implica un grado de esfuerzo excesivo), en otras palabras, incluso si involucro movimientos que no surgen naturalmente.

Es importante ser capaz de observarse a uno mismo para reconocer ese esfuerzo innatural como tal. Se necesita ser lo suficientemente perceptivo y objetivo para decirnos a nosotros mismos cosas como: “La técnica estuvo bien pero el encuentro (Aiki) con mi compañero no está funcionando”. Es importante chequearse constantemente y vigilar la conciencia de si los movimientos son o no naturales.

endo008Fue después de que comenzara a entrenar sin fuerza, que pude cambiar inmediatamente la técnica que estuviera haciendo a otra. Esto es lógico porque a menos esfuerzo empleado, más fácil es cambiar a otra cosa.

Practicando de esta manera recordé las palabras de O´Sensei: “Cuando es así tu haces esto, cuando es de esta forma haces esto otro…”. El nunca hacía lo mismo dos veces. Yo pensé: “Creo que sé a que se refiere”. Con esta clase de perspectiva, nunca se utiliza demasiada fuerza, porque cada uno cambia a otra cosa según se necesite.

Imagine un río con rocas en él. Cuando el agua se encuentra con rocas pequeñas, fluye sobre ellas. Cuando se encuentra con rocas más grandes, fluye alrededor de ellas. Incluso si se contiene su cause, el agua no se detiene, y en realidad su energía potencial sigue allí arremolinándose y acumulándose detrás de la presa, tratando de quebrarla o rebalsarla.

Aikido es igual, no es un “camino de vida” si uno limita el encuentro a una técnica en particular. Es importante ser capaz de cambiar y hacer otra cosa apenas las condiciones cambian, y suspender lo que uno está haciendo para obtener el efecto deseado.

No se trata de fluir hacia algo diferente cuando uno se encuentra bloqueado, es también necesario investigar como “ahorrar energía”. Además todos tenemos posibilidades sin desarrollar, por lo tanto deberíamos pensar como sacarlas a relucir aplicando aquella energía latente.

endo-sensei1En el “Tora no Maki”, una obra que según se dice contiene los secretos más profundos de las artes marciales y la estrategia, se comenta: “Lo que llega es recibido, lo que se va, es enviado en esa dirección; lo que está en oposiciones, armonizado. Cinco y cinco es diez, dos y ocho es diez, uno y nueve es diez. De esta manera las cosas deberían armonizarse. Distinguir apariencia de realidad, comprendiendo el propósito verdadero y la estrategia oculta; conocer la potencialidad inadvertida y las implicaciones escondidas. Comprender tanto el plan general como así también prestar atención a los detalles y particularidades tanto como sea necesario. Cuando uno se encuentra frente a una situación de vida o muerte responder a los cambios que tiene lugar y enfrentar la situación con la mente libre de agitación”. Este corto pasaje me proveyó de un vasto alimento para mis pensamientos.

P: ¿Esas palabras pueden ser aplicadas tanto al Aikido como a la vida en general?

S.E: Exacto nosotros aprendemos tales cosas a través de la práctica, pero en realidad la mayoría de nosotros pasa más tiempo fuera del dojo que en él, por lo tanto sería extraño no darse cuenta de que lo que aprendemos en el dojo es extensivo a otros aspectos de la vida.

No es del todo apropiado hablar de ganar o perder cuando se habla de Aikido, pero la mejor victoria es, creo, cuando se logra armonía con el oponente y ambos sienten esa armonía.

Desde mi punto de vista la mejor técnica es aquella en que no se experimentan por parte de los practicantes sentimientos como ser derrotado o ser vencedor, sino el de un ”encuentro exitoso”. Este encuentro existe incluso si sólo sucede una vez en un millón. Nuestra meta es hacer que ocurra una vez en medio millón, una vez en cien mil. Que esto ocurra dependerá de que tan seriamente una persona aborde su entrenamiento. Para mi esto es muy importante, sentir la relación con su compañero. Cuando determinada técnica se vuelve perfecta, sólo es perfecta en ese momento; cuando el encuentro entre uno y el compañero fue defectuoso, una técnica no puede volverse perfecta. Cuando esto sucede uno no debería evitarlo, sino aceptar la imperfección y considerar como se puede aprovechar lo que tiene. En otras palabras tratar de lograr lo mejor de la relación.

P: Cree Ud. que Ki no Nagare (El fluir del Ki o técnicas fluidas) es un elemento importante en el Aikido?

endo-sensei2 S.E: Si Ud. se refiere a técnicas antes de que me agarren o proyectar a mi oponente sin tocarlo, la respuesta es no, eso no es parte de mi Aikido. Cuando yo hablo de deshacerse de la fuerza no estoy hablando solamente de deslizarse suavemente en la técnica justo cuando se produce el agarre. Yo me refiero a algo que no es sólo físico, algo que tiene que ver tanto con la mente como con el espíritu, además de con el cuerpo. Los movimientos suaves no pueden ser efectivos si la mente no está tranquila o uno no la puede usar en forma efectiva.

Por ejemplo, yo digo a menudo durante la práctica que cuando el compañero agarra fuertemente lo primero que hay que hacer es concentrarse mentalmente en poner todo su ser dentro del agarre. Cuanto más fuerte el agarre, más profundo uno entra en él. No es correcto tratar de hacer la técnica solamente con los dedos, la muñeca o el brazo. Uno debe tomar el centro del compañero con el propio, una clase de interacción que de forma natural permite sentir la dirección de la fuerza y energía del compañero. Un practicante europeo me dijo una vez: “Muchos Shihan están diciendo siempre que no use la fuerza, pero luego parece que ellos ponen mucha fuerza en sus técnicas. Ud. es el único que hace la técnica sin usar ningún tipo de fuerza aparente”. Me sentí satisfecho de escuchar esto porque confirma que mi forma de encarar el Aikido no es equivocada. (…)

Si la práctica de Aikido fuera solamente practicar la forma (Kata) entonces uno debería hacer una técnica correcta y el compañero tomar ukemi. Pero la forma de Aikido no siempre es suficiente. Tratando de hacer cualquier técnica puede uno encontrarse haciendo un esfuerzo excesivo. Cuando uno se ve haciendo esto, hay una oportunidad de dar un paso atrás y preguntarse qué está fallando. El problema está en cómo se llevó a cabo el encuentro inicial. ¿Está uno desequilibrando correctamente al compañero?¿Se maneja un timing y una distancia correcta? ¿Se utiliza correctamente la respiración (Kokyu no Ryu)? ¿Hay algún problema con el método en general? Uno de los objetivos de la práctica en general es tratar de darse cuenta que está haciendo uno mal y planear que hacer al respecto.

El primer paso es, por supuesto, ser capaz de reconocer (o sentir) cuando uno se topó con una limitación. Ser incapaz de reconocer cuando uno involucró excesivo esfuerzo (es decir estar tan apegado que uno no puede hacer otra cosa) es una mentalidad rígida que no es diferente del mero “esperar la muerte”, no hay evolución ni progreso.

Estoy hablando de la importancia de varios conceptos distinto como “Mutabilidad” (Henka), “Fluir” (Nagare) y evitar el esfuerzo excesivo, pero todo esto habla de algo más profundo.

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Escrito por by Stanley Pranin. Aikido Journal #106 (1996) Tomado de http://www.aikidojournal.com/article?articleID=92

Entrevista Kisaburo Osawa (por Katsuaki Terasawa)

Entrevista Kisaburo Osawa (por Katsuaki Terasawa)

Kisaburo Osawa

Sensei, nos podría hablar sobre su primera introducción al aikido? Entiendo que Ud.. entrenó y estudio inicialmente judo.

Cuando era joven deseaba convertirme en una persona con mucha fortaleza física, y, quizás todos los jóvenes desean sentirse de esta manera. Pero cuando quise intentar alcanzar esta fortaleza física que quería, fue cuando comprendí la idea de fortaleza física en forma diferente.

Dónde nació Ud.. ?

En Kumagaya en la Prefectura de Saitama. El lugar donde nací era un poblado de aproximadamente 300 a 400 casas. Era un poblado muy pobre y mi casa estaba entre las más pobres Yo era muy conocido porque era uno de los tres jóvenes que les encantaba formar parte de las peleas! Ese fue el entorno en el cual crecí. Cuando cumplí 15 años me fui a Tokio, y debido a que mi familia era muy pobre, no recibí ningún tipo de ayuda económica por parte de ellos, y por esa razón tuve que iniciar a trabajar para poder vivir.

Fue esto durante el Periodo Meiji (1866-1912)?

Esto fue al inicio del periodo Showa, aproximadamente en 1928. Me fui de mi hogar sin nada. Durante ese periodo muchas personas estaban desempleadas y los salarios eran muy bajos. Si Ud.. no trabajaba en el mismo lugar por lo menos cinco años, las personas decían que Ud.. era un cobarde, y se desconfiaba de ese tipo de carácter. Al final del periodo de los cinco años, aunque Ud.. todavía no era independiente, Ud.. se encontraba a la mitad del camino para alcanzar eso. Cuando inicié a trabajar, me enfrenté con la decisión de aprender judo o desistir de esa idea. El director de la compañía donde trabajaba me dijo, “escucha, el judo es un arte marcial antiguo, por qué no estudias inglés?”

Pero yo no era bueno para aprender lenguajes, y además, el inglés y el judo eran totalmente diferentes. Fue entonces que, afortunadamente o desafortunadamente, contraje pleuritis. Fui a una clínica en la Universidad de Tokio, y luego fui a un hospital en el centro de Tokio. Todos los doctores a los que fui me recomendaron que tomara las cosas con más tranquilidad, así que tomé la mejor decisión de regresar a casa. Cuando llegué a mi hogar, visité centros médicos en busca de alguna cura, pero finalmente el médico de la villa me dijo simple y llanamente que yo me encontraba con buena salud! Parece gracioso hoy en día, pero trabajé fuerte a pesar de que estuve enfermo.

Le importaría decirnos su edad?

Tengo 67 años. Cuando regresé a mi poblado, fui en busca de un comerciante que había comprado mercancía en Saitama. El me mostró varios libros de socialismo, de filosofía y algunos otros más. No pasaban muchas cosas en mi poblado, y ya llevaba casi 1 año en que había regresado de Tokio, y ese fue el momento en que decidí en ayudar a este hombre, a pesar de que mis padres lo objetaron. Trabajando con este comerciante, no tenía tiempo ni para mí mismo, debido a que tenía que trabajar desde las 8 de la mañana hasta las 10:00 de la noche.

Todavía para ese tiempo, sentía un gran deseo de aprender judo. El maestro me recomendó que todavía no era el momento, porque mi cuerpo todavía estaba débil, pero yo sabía que si continuaba pensando de esa manera nunca sería capaz de entrenar; así que, empecé a despertarme temprano en las mañanas, de esa manera podría entrenar judo antes de mis tareas diarias.

Qué edad tenía Ud.. en ese momento.

Estaba en los 17 o 18 años de edad. Pude entrenar todas las mañanas, debido a que no vivía lejos del dojo, continúe con esta rutina hasta los 25 años de edad, que fue cuando obtuve el rango de shodan. En esos días, era mucho más difícil obtener el rango de shodan de lo que es ahora. Yo era muy impaciente y lo que más quería era, el convertirme en una persona con fortaleza física en corto tiempo, pero aún, el obtener el grado de shodan no me dejó conforme. Era el judo lo mejor para mí? Decidí entonces intentar algo más, y empecé a entrenar en algo de boxeo, pero terminé por dejar esto por no sentirme satisfecho. Esto fue alrededor de 1939.

Luego, por medio de un amigo que pertenecía a la Escuela del Ejército de Reservistas en Ichigaya (actual sede de la Fuerza de Auto-Defensa), ingresé al club de equitación, y sucedió que terminé contrayendo hemorroides! Afortunadamente, el doctor que me atendió era un amigo de O-Sensei y recibí una introducción a O-Sensei por parte de mi doctor; y esto a pesar de que O-Sensei estaba enseñando artes marciales, en su mayoría, a gente famosa.

A qué tipo de gente se refiere Ud..?

O-Sensei enseñaba en su mayoría a gente de la nobleza y a personas conectadas al ejército. Por supuesto que alguien como yo no estaba calificado a participar de sus enseñanzas, pero de alguna manera fui capaz de ingresar bajo falsas pretensiones! Hasta ese momento, cuando solía ver viejas películas de acción en las cuales las personas eran proyectas por los aires pensaba que esas cosas eran imposibles de hacer. En el judo, era para mí bastante difícil lidiar con una sola persona. De esa manera fue que me inicié en el aikido. Pero aún todavía quería convertirme en una persona con mucha fortaleza física. Sin embargo, a medida que fui desarrollándome en el aikido y con más madurez de edad el significado de “fortaleza física” cambió totalmente para mí.

Por Katsuaki Terasawa Aiki News #14 (November 1975). Traducido por Luis A. Henríquez. Tomado de http://www.aikidojournal.com/article?articleID=235&lang=es

Explicación Aikido

Aikikai de Cali

Aikikai de Cali
Participantes Aikikai de Cali Seminario Nacional MAYO 2012

Seminarios Sansuikai Internacional

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Lugares de Práctica y Horario

Sede Sur de Cali
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Cra. 56 # 11A - 63, Dentro del Gimnasio las Pilas. Cel. 301 792 2992 Cali, Colombia.

Sede Norte de Cali
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