“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

22 de julio de 2010

Aikido y las Lesiones (por Stanley Pranin)

Aikido y las Lesiones (por Stanley Pranin)



Existe un tema de importancia considerable con el que hemos lidiado en diversas ocasiones en esta publicación. Me gustaría, de todas formas, sacarlo a colación una vez más, en una forma más sistemática. Me estoy refiriendo al tópico de las lesiones en el entrenamiento del aikido. Cuando se habla del aikido en publicaciones, la localización parece ser más en los aspectos de armonía, combinaciones y asuntos espirituales, y algunas de las áreas mundanas que se encuentran alrededor de la práctica en el dojo que son fácilmente descuidadas. Estas incluyen el inevitable fortalecimiento muscular, cuerpo dolorido, dedos de pies y manos golpeados y los varios otros peligros “ocupacionales” inherentes a nuestro arte. Ellos son olvidados, eso es, hasta que llega el día inevitable, cuando nos volvemos las victimas de alguna lesión y debemos vivir acompañados por el dolor que ella representa.


Lesiones comunes en el entrenamiento

¿Cuales son las lesiones comunes en aikido? ¿Cómo suelen ocurrir? Voy a listar algunas que saltan inmediatamente en mi mente, al mismo tiempo que sus causas normales, así los lectores podrán comparar con sus propias notas.

  • Lesiones de Muñeca: retenciones ikkyo, nikyo, sankyo, kotegaeshi, shihonage.
  • Lesiones de Codo: retenciones ikkyo, shihonage, juji garami.Lesiones de Hombro: shihonage, retenciones nikyo, retenciones sankyo, caídas incorrectas u obstruidas.
  • Lesiones de Cabeza y Cuello: shihonage, caídas incorrectas u obstruidas.
  • Lesiones de Espalda: las llamadas “caídas altas” a partir del shihonage y del koshinage.
  • Lesiones de Rodilla: (estructurales) levantamiento no apropiado del compañero de practica en un koshinage, posición incorrecta de los pies durante la ejecución de las técnicas, falla al girar la cadera dejando el esfuerzo a las uniones de las rodillas, impacto laterales externos; (superficiales) practica excesiva de técnicas arrodillado.
  • Dedos de las manos y los pies: dedos de los pies trancados con la hakama, con las colchonetas (el dedo pequeño de mi pie derecho es cerca del doble de tamaño de mi pie izquierdo, pero, aun así, mi medida de calzado es el ¡once!), etc., y numerosas situaciones donde los dedos se traban o golpean.

Esta lista de ninguna forma esta completa y no incluye los diversos rasguños y las marcas negras y azules que normalmente no traen muchas consecuencias, pero aun así no deberían ser desconocidas.


Peligro en las Técnicas Básicas

Un vistazo a la lista mencionada más arriba revela que las técnicas básicas tienen normalmente mayores implicancias. Esto es sin duda debida a la frecuencia con la cual las practicamos. Ellas son, por supuesto, también un reflejo de las raíces marciales y del potencial destructivo de las técnicas que constituyen las herramientas básicas de nuestra ocupación.


Shihonage Asesino

Entre paréntesis, uno debería tener en mente que el shihonage es, en particular, una técnica de alto riesgo. Aparentemente en varias ocasiones en Japón, practicantes han muerto a consecuencia de lesiones en la cabeza y cuello, luego a haber sido lanzados de espalda a la colchoneta mientras practicaban shihonage. Los incidentes, que me constan hayan ocurrido en clubes universitarios de aikido, son donde los principiantes son normalmente abusados físicamente por los más antiguos, presuntamente para su “fortalecimiento”.

Esto es de alguna manera semejante al “sometimiento” que toma lugar en las academias militares en los Estados Unidos. Para continuar, es bien sabido que el arte del bujutsu, del cual derivan las técnicas de aikido, evoluciono históricamente con en el sentido de dominar y derrotar al enemigo. Ya que la estructura del cuerpo humano no ha cambiado mucho en los últimos siglos, excepto por volverse más grande y voluminoso, el mismo potencial para producir daño permanece.



Midiendo Ritualmente

Íntimamente relacionado al tema de las lesiones, está el factor, que en casi todos los aspectos de nuestra vida hemos tomado cuidado de mencionar, en particular los hombres, y estoy seguro que también se extiende a una gran parte de las mujeres, que es el pasar típicamente por el “ritual de medición” cuando se confronta a otra persona donde existe, de alguna forma, un entendimiento primitivo de la superioridad de uno sobre otro.

El factor más obvio en juego, para determinar la dominación es el tamaño físico total (es interesante notar, de todas formas, que las tablas son invertidas si al más pequeño de los dos se le ocurre mostrar un arma de fuego, para cambiar la situación a su favor. ¿Recuerdan como los antiguos samuráis encontraban no muy ético el uso de armas de fuego de los Portugueses en combate?).

En aikido, este “ejercicio de medición” es usualmente alcanzado luego de realizar algunos lanzamientos (normalmente con un poco de resistencia al lanzamiento, para darle sabor). Una vez que la ley del más fuerte se haya establecido, el entrenamiento continúa normalmente.

Uno podría argumentar, basándose en el hecho que alternamos unos y otros entre ser potenciales “causantes” y potenciales “victimas” de alguna lesión, que algún pensamiento sobrio sobre el tema traería a colación. En un mundo moral, existiría un nivel de confianza implícita, un contrato no conversado, si lo deseas, entre ambos practicantes. Este es el caso, especialmente debido a que normalmente existen grandes diferencias entre las habilidades técnicas y físicas de ambos “compañeros” entrenando juntos.


El Macho Triturador

Ahora hemos alcanzado el punto crítico del tema. Asumiendo la realidad de la práctica diaria donde uno de los practicantes es dominante, habiendo demostrado su superioridad física y/o técnica, y el factor indiscutible que los humanos somos por naturaleza competitivos, tenemos, no sorprendentemente, un escenario donde van a producirse lesiones, con mayor o menor frecuencia.

Naturalmente, donde ciertos individuos están envueltos, la incidencia será que las lesiones ocurrirán con “mayor frecuencia”. Parece ser que muchos dojos, al menos tienen un “macho triturador” residente. El es usualmente un “el” y normalmente es un estudiante avanzado o con mayor tristeza, es el mismo profesor.

Irónicamente, no creo que ningún dojo permitiría que alguien recién incorporado, quien sea físicamente fuerte, lo dejen entrar de la calle y que empiece a causar estragos entre sus miembros. Pero, aun así, la misma conducta reprochable parece ser tolerada si el abusador es un miembro establecido en el grupo.

La No Resistencia (Por Koretoshi Maruyama)

La No Resistencia (Por Koretoshi Maruyama)


La no resistencia es mantener una mente no confrontada.

Poder experimentar con la mente y el cuerpo algo que parece tan difícil de sentir es una de las cosas más importantes en la práctica de EL ARTE DE LA PAZ, como lo llamaba al aikido su fundador, Morihei Ueshiba.

Poder manifestar esto en la vida diaria y de esta forma contribuir a la creación de un mundo más armónico y pacífico es el sentido de la práctica.

La posibilidad de crear una nueva situación, de las normalmente conocidas, por ejemplo, el ceder o resistir, da una amplitud de posibilidades nuevas que por lo general no vemos.
Cultivar una mente no confrontativa en estos momentos es un deber, ya que el mundo de hoy tiene más violencia y locura. Como decía Morihei Ueshiba: “el aikido es la medicina para un mundo enfermo”.

Si podemos aprender, hay miles de formas para afrontar los conflictos de una manera pacífica. También los problemas y las dificultades cambian y en lugar de que nos provoquen trabas y estancamiento, se vuelven parte esencial en la práctica del aikido en la vida diaria. Y de esta forma uno encuentra la posibilidad de mantener una mente flexible y así relajarse completamente en cualquier momento y lugar.

Cuando se practica aikido desde esta óptica, uno puede experimentar el poder interno: el KI, que se expande naturalmente en todas las direcciones.

Una ayuda para poder experimentar la no resistencia que se practica en las artes de aikido es "actuar con confianza", conocer la mente del oponente, ponerse en el lugar del oponente. Y de esta forma uno mismo siente lo que pasa.


21 de julio de 2010

Aikikai e Iwama... ¿Por qué se separaron?

¿Aikikai e Iwama Por qué se separaron?



¡Hola a todos!


Esto es uno de los temas que más me llaman la atención, pues la separación per se es algo contra natura cuando hablamos de aikido. El hecho de que se creen estilos y estilos hasta antes de la muerte de O'Sensei algo que me causa muchas interrogantes, pues se aleja de todo. Podría citar aquí una centena de pensamientos del Morihei Ueshiba, donde pone en claro la importancia de éste concepto.

Entiendo también que un sinónimo vida es la diversidad, diversidad por la que lucho y creo, porque todos cabemos en esta gran nave espacial...

En general, me parece que más allá de hacer nuevos caminos o ahondar en los caminos arados por el fundador, el tema pasa por una cuestión política que huele muy mal y que ni la familia Ueshiba y Saito han podido solucionar. Es, más que diferenciarnos en estilos, es ego personalista de creerse más o menos cercano al fundador con una hipótesis fácilmente desmontable... "yo lo hago igual que el fundador"


Como periodista, se me vienen tantas preguntas a la cabeza, que no logro ponerlas en orden. Por ejemplo, si Iwama aduce que era más cercano al entrenamiento del maestro Ueshiba, ¿cómo consideró a su hijo, capaz de liderar el dojo central en Tokio "lejos" de su mirada? Si se alejó del estilo de O’Sensei, ¿es posible que Morihei Ueshiba entendiera que hacer un aikido propio y trasmitirlo es perfectamente legítimo? En fin, un montón de preguntas que se podrían hacer...


Aquí la carta escrita por Hitohiro Saito, justo después de la muerte de su padre, en 2004.

Han pasado diez meses desde que el grupo de Iwama abandonó la Federación Aikikai y se transformó en un grupo independiente. Me place informar a todos nuestros miembros que he estado desarrollando mis actividades despacio pero seguramente con confianza. En esta carta me gustaría agradecerle desde el fondo de mi corazón a todos los que me han estado apoyando y ofreciéndome su colaboración sincera constantemente.


En primer lugar, me gustaría hablarles sobre lo ocurrido tras el fallecimiento de mi padre, Morihiro Saito, el 13 de Mayo de 2002. Visité las oficinas centrales de la Federación Aikikai junto con uno de los directivos del comité de la ceremonia fúnebre de mi padre, donde se llevó a cabo una reunión con el Doshu y con otra persona de la "All Japan Aikido Federation".


En la reunión se nos pidió que hiciéramos lo siguiente:

  1. Que devolviéramos el nombre de "Ibaraki Dojo cho" al Aikikai.
  2. Que la familia Saito dejara de utilizar el título de "Guardianes del Templo Aiki".
  3. Que deberíamos dejar de entregar diplomas de Iwama-ryu, si permaneciéramos dentro de la Federación Aikikai.

Había estado pensando en devolver en un futuro próximo el dojo de Ibaraki, por lo que respondí que estaba de acuerdo con los dos primeros pedidos. Sin embargo, su tercer pedido me dejó perplejo.


Como todo el mundo sabe, el entrenamiento que hacemos presentemente en Iwama es diferente del que se lleva a cabo en otros dojos de Aikido. Esto ocurre porque preservamos fielmente las enseñanzas del Fundador, y además mi padre siempre se sintió orgulloso de ello.

Este entrenamiento se basa en la unión del Ken, el Taijutsu y el Jo, y se lo transmitió sólo a mi padre. Mi padre dedicó su vida entera a trabajar con el fundador en los campos y bosques, ayudándolo a cultivar y a cuidar los árboles. Sirvió al Fundador entregándose de cuerpo y alma. Solía decir: "Enseño fielmente las técnicas que el Fundador me enseñó, porque este dojo de Ibaraki le pertenece sólo a él." El grupo de Iwama-ryu con su propio sistema de graduaciones fue creado por aquellos que se sintieron conmovidos por la forma de vivir de mi padre y que decidieron seguirlo como su profesor. Estas graduaciones se les daban en su mayoría a sus estudiantes extranjeros.


Por ello, respondí al tercer pedido diciendo que era el deseo de mi padre preservar el estilo de Iwama y pedí que hicieran una cosa a cambio de aceptar su pedido. Mi petición consistía en la publicación en su periódico oficial diciendo que el estilo de Iwama practica el Aikido del Fundador. Pensé que si el Aikikai mostrara su reconocimiento y nos aceptara, entonces sus diplomas serían un tesoro para todos los alumnos de Iwama-ryu. Sin embargo, esto no ocurrió y no se le informó a nadie en la Federación Aikikai de la reunión entre el Aikikai y nosotros.

Pensé que no debería incomodar a la Federación Aikikai ni al Doshu con el tema de Iwama-ryu durante los 3 años de luto por mi padre, ya que no tenía intención de dar diplomas Iwama-Ryu. Sin embargo, en menos de un año mis alumnos me pidieron, después de recibir el diploma del Aikikai, que les diera también el de Iwama-ryu.


Después del fallecimiento de mi padre, sus estudiantes más antiguos quisieron independizarse y fundaron su propia asociación con el nombre de "Takemusu Aiki". Empezaron también a darles a sus alumnos sus propios diplomas.


En este momento en el que se estaba dando una ruptura dentro de nuestro grupo, muchos estudiantes escogieron seguirme a mí del mismo modo que habían seguido a mi padre. Ellos son el verdadero tesoro que mi padre me dejó. Por ello, cuando me pidieron que les entregara los diplomas de Iwama-ryu no pude rechazar su pedido.


Me enorgullezco mucho de mi padre. Podía entender lo que mi padre estaba pensando en cualquier momento. Hoy todavía me pregunto qué haría mi padre si estuviera aquí. Me di cuenta de que n

o podía continuar la misión de mi padre dentro de la Federación Aikikai sin tener más problemas con ellos. Por ello decidí abandonar el Aikikai y fundar mi propia asociación.


Mis sentimientos de gratitud hacia el Fundador no han cambiado y seguiré fielmente su espíritu. También respeto el antiguo Doshu así como el actual. Mi independencia no es el resultado del conflicto entre el Aikikai y nosotros. Creo que el Doshu lo entiende. Nosotros, la familia Saito, seguiremos viviendo al lado del Dojo Ibaraki. Ofrecemos nuestras oraciones al Templo Aiki y le deseamos salud a la familia Ueshiba. Les agradecemos a las personas que cuidan ahora el Ibaraki Dojo. Creo que es la mejor forma de que varias personas compartan la tarea de cuidar el Templo Aiki y el Dojo.


Continuaré madurando y desarrollando las técnicas del Aikido y mejorándome a mí mismo. Al mismo tiempo seguiré al Fundador y me dedicaré a preservar las técnicas de mi padre. Deseo profundamente trabajar con ustedes y me gustaría conocer y contactar con muchas personas. Deseo sinceramente ayudar al mayor número de personas posible a entender "el principio de las verdaderas técnicas básicas" del Fundador.



Saludos cordiales,


Hitohiro SAITO



Septiembre 2004

Seminario internacional de Italia, Euro

Tomado de http://kokyu-dosa.blogspot.com/2010/05/aikikai-vs-iwama-por-que-se-separaron.html

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A tener en cuenta

MORITERU UESHIBA DOSHU pidió a HITOHIRO SAITO SENSEI que no concediera más certificados de conocimiento de armas en nombre de Iwama Ryu, como su padre hacía. Ya que esto creaba una diferencia entre Aikidokas del dojo Iwama y los del Hombu. Ahora todos los certificados, serán emitidos por el Aikikai Hombu Dojo.

HITOHIRO SAITO SENSEI decidió retirarse totalmente del Aikikai Hombu Dojo, entregando el Dojo de Iwama y el Aiki shrine... que eran propiedad de la familia Ueshiba; HIROHIRO SAITO fundó una nueva organización la Iwama Shinshin Aikishurenkai, Los grados Iwama, ahora los da Saito Sensei al interior de su asociación.

El Dojo Iwama (ahora Ibaraki Dojo) y el Aiki Shrine están ahora a cargo de Hiroshi Isoyama Sensei quien fue alumno directo del Fundador desde los 12 años. Isoyama Sensei Actualmente ostenta el grado de 8º Dan Aikikai.

PAOLO CORRALINI SENSEI y ULF EVENAS SENSEI, ambos 7º Dan Iwama Ryu, son los alumnos mayor graduados de Morihiro Saito Sensei. Paolo Corallini y Ulf Evans decidieron quedarse o afiliarse con Aikikai ahora reciben y dan grados Aikikai; son los jefes de la Takemusu Aikido Association es la única organización que está avalada y autorizada por el Hombu dojo (Aikikai) para difundir de manera oficial la forma de aikido Iwama, los miembros que pertenecen a esta organización están certificados tanto por la Takemusu Aiki Association y por el Hombu dojo (Aikikai) Japón.

14 de julio de 2010

Salud y Enfermedad por Nobuyoshi Tamura

Salud y Enfermedad por Nobuyoshi Tamura

Tomado de http://kihon-dojo.blogspot.com/



No soy el más apropiado para iniciar un pequeño homenaje a este gran maestro de Aikido pero quiero que nos unamos para comentarlo, para recordarlo, para saludarlo donde esté y para rescatar la memoria de un Sensei que en su tiempo fue uno de los Ukes preferidos de O’Sensei. Nobuyoshi Tamura murió el pasado 9 de julio. Paskal me contó, que el Sensei Bardet, uno de sus estudiantes cercanos, dijo que había estado despierto y consciente hasta el último momento y que mantuvo su sentido del humor. Sé varias historias de los alumnos directos de O’Sensei, de sus hazañas y de sus luchas contra la enfermedad. No sé que hizo el viejo Gran Maestro Morihei pero les dejó una huella que aún nos transmiten a nosotros. El mensaje del Aikido es algo que debemos preservar en los tiempos actuales, un mensaje de amor y de armonía que gracias a unas técnicas que evolucionaron durante milenios en contextos de guerra se convirtieron en instrumentos para construir seres humanos mejores. TAMURA SHIHAN HA MUERTO. Nuestra labor será mantener su mensaje vivo, sus enseñanzas. Viajaron por todo el mundo con Yamada Sensei, sin duda el sensei Yamada estará muy triste por la pérdida de uno de sus amigos más cercanos en sus épocas de Uchi Deshi. Les dejo una lectura del Shihan Tamura acerca de la salud y la enfermedad, sin duda al leer este texto entenderemos un poco mejor a uno de los grandes maestros de Aikido que nos dejó O´Sensei. Los invito a comentar este post como un homenaje a Tamura Shihan y a sus enseñanzas.


YESID SIERRA SOLER 4° Dan

Director Kihon Dojo Ciudad de México


Salud Y Enfermedad
Shihan Nobuyoshi Tamura 8° Dan


Yo quería excusarme hoy ante vosotros de lo acontecido en la primavera de este año, cuando la enfermedad me tenía postrado y pediros que me perdonéis por no haber podido dirigir los cursos programados. Os agradezco muy vivamente vuestro interés hacia mi persona y todas vuestras atenciones.

Voy a intentar explicar mi actitud en el curso de esta enfermedad, actitud que ha podido hacer pensar a muchos que estoy en contra de la medicina o de los médicos, en contra de los medicamentos u otros productos semejantes.


El que yo no quería ir al hospital, no tomé medicinas o rehusé las inyecciones, no quiere decir que esté en contra de los cuidados, muy al contrario. Algunos amigos médicos, practicantes de Aikido, han podido a su criterio, durante este periodo, auscultarme, aconsejarme, aplicarme acupuntura y hacerme beber infusiones diversas.


Dicho esto, querría tratar con vosotros sobre la enfermedad en general.


Muchas personas se hacen responsables de la enfermedad al frío, al calor, a los microbios, los accidentes, la fatiga, la mala nutrición, un sistema de vida desarreglado, la agitación mental, la herencia, etc. En realidad, el responsable verdadero de la enfermedad no hay que buscarlo entre estas causas, el responsable es uno mismo. De igual manera que en Aikido el ataque adverso no puede alcanzaros nada más que si dejáis una abertura en vuestra guardia, de la misma forma la enfermedad os invadirá nada más que cuando estéis débiles u ofrezcáis un punto de debilidad.


Debemos pues, cada día, en este dominio, como en el Aikido, estar vigilantes: disciplina alimenticia, plan de vida, relajación, firmeza mental, ni exceso ni defecto de ejercicio, saber conservar un equilibrio constante entre el cuerpo y el espíritu. En consecuencia hay que, todos los días de la vida, actuar así y no solamente durante el periodo en el que el mal te afecta, pues entonces es demasiado tarde. Para ilustrar mi pensamiento, os citaré un dicho japonés: “no es ya tiempo de tensar la cuerda que ate al ladrón, si ella no lo está ya antes de la captura del ladrón”.


Hay que estar siempre prestos, única condición para la tranquilidad. Desgraciadamente el hombre comete errores. En la sociedad un error está sancionado, en nuestra propia vida el error está castigado con la enfermedad. Por consecuencia, se puede decir que enfermedad es la señal del error. Esto quiere decir que estáis equivocados, pero todavía hay posibilidad de restablecimiento. Pequeña falta: pequeño aviso (fiebre, dolor de cabeza, fatiga, etc.), falta grave: convalecencia en cama.


El aviso está comprendido si nosotros sabemos dar prueba de humildad y reconocemos el error, entonces es posible recuperar con rapidez la salud. Desgraciadamente no actuamos a menudo así. Preferimos continuar con nuestras costumbres o remediar el mal con medicamentos de choque (manera de esquivar el mal), matando los microbios con antibióticos o las células enfermas con radiaciones, o bien gracias a la cirugía.


¿Creéis entonces que hemos reconstruido nuestras defensas? Yo dejo a vuestra reflexión la imagen siguiente: “si un enemigo destruye la puerta de la fortaleza, aun que haya muerto el enemigo, la puerta queda destruida y es paso abierto, la fortaleza es pues accesible”.


Otro aspecto de la enfermedad es el dolor. Yo quería hablaros igualmente del dolor.


La reacción normal es hacer frente al dolor lo más rápidamente posible con medicinas. Sin embargo existe en la naturaleza, incluso en los materiales sólidos, una fuerza de enderezamiento, por ejemplo la rama doblada que tiene tendencia a volver a su posición primitiva. El cuerpo posee esta fuerza reequilibradora. El dolor le dobla, le rompe en dos, la fiebre le tortura, su fuerza de enderezamiento lo vuelve a levantar.


Si al contrario, vosotros matáis esa fuerza de enderezamiento, sino la mantenéis muy viva, corréis el riesgo de quedar rotos, de no volver a recuperar vuestra salud.


Así yo mismo, durante mi enfermedad, sufrí dolores muy violentos. También durante mucho tiempo luche contra este dolor y volví a sentir aún mas violentamente estos dolores, hasta el día en que, al borde de la resistencia tanto física como mental, yo me abandoné al dolor. Ese día, al mismo tiempo que se producía este relajamiento, que yo alcanzaba ese estado de no resistencia, el dolor se fue atenuando y desapareciendo. Curiosamente, por breves instantes, el verde de los árboles llegó a ser, ante mi ventana, más bello. Esa sensación está todavía muy viva en mí. Si este dolor hubiera llegado a ser más violento, pienso que me habría desvanecido, el desvanecimiento es una protección natural.


Es inútil inquietarse, hay que aprender a aceptar, a tener confianza en nosotros mismos.

La enfermedad es pues una experiencia. La salud es el silencio de los órganos. Ellos trabajan en secreto y por eso mismo los olvidamos muy fácilmente, quizás debiéramos dar gracias a la enfermedad que viene a tocar la campana de alarma. ¿No sería la enfermedad una huelga de los órganos descontentos por el trato que les damos?


En cada uno de los órganos, aún siendo una pequeña parte del cuerpo, al examinarlos podemos entender como colaboran a la marcha del conjunto. Igualmente en cada célula podemos ver reflejado el cuerpo entero. De ahí esas ciencias que a partir de ciertos órganos como el ojo o la oreja, pueden diagnosticar y tratar desequilibrios generales. Lo mismo que ocurre con el cuerpo ocurre con el espíritu. Un hombre no es un cuerpo y un alma separados, sino al contrario, la unión estrecha de un cuerpo y un alma.


La unificación de todas las partes del cuerpo es necesaria para el buen funcionamiento del cuerpo. ¿No es lo que nos enseña el Aikido y lo que debemos aprender?


Un pequeño desequilibrio en la salud puede traer graves consecuencias. En la práctica de las artes marciales, un pequeño desequilibrio puede conducir a la muerte. Nosotros somos pues los responsables. Es por lo que, en mi caso personal, yo soy el único responsable, y no los microbios u otras causas. La enfermedad demuestra y el Aikido enseña que en el 99% de las situaciones adversas, en tanto dure la situación, es posible tomar las riendas y enderezarlas.


Yo advierto que este don no se adquiere nada más que con un trabajo constante y una vigilancia sin fallo. Pero nosotros al mostrarnos indiferentes permitimos que salte la alarma. Este aviso debe ser utilizado para descubrir las causas de nuestra debilidad y saber remediarlas, y esto debe ser así tanto en la vida como en el dojo.


Es por este motivo que no debemos rechazar la enfermedad o el desmayo, sino aceptarlo para intentar mejorarnos.


La causa del mal puede ser antigua, remontarse a muchos años atrás. Puede ser una picadura o un golpe el que puede acarrear el mal. Incluso si la fiebre baja o el dolor remite, las causas profundas todavía no han sido resueltas. Si las causas son antiguas, es normal que sean necesarios varios años de cuidados para atenderlas adecuadamente.


Tal es mi razonamiento para la aceptación de la enfermedad y mi lucha en consecuencia. Pero si el hombre dispone de un 99% de su destino, creo que un 1% de este provenir se le escapa; este 1% puede que esté en manos de Dios. ¿Jugará Él a su favor o en su contra? Cada hombre tiene, sin duda, una misión que cumplir. Por ejemplo: ¿O Sensei debía darnos el Aikido?, ¿mi misión es traeros este Aikido? Si, si Dios nos aporta este 1% necesario. En caso negativo este 1% nos faltará y quizás muramos, pero es Dios quien decidirá. En ese caso ¿para que la angustia?, no depende de nosotros.


Tal es mi pensamiento profundo. Os pido que nos hagáis nada para mí. Yo me he aprovechado de esta enfermedad para hacerme cuidar, hacerme mimar, para descansar; he abusado de vuestra amistad.

Nobuyoshi Tamura 8° Dan Shihan.

El Maestro Tamura nos dejó. El Aikido del mundo agradece cada aporte de Tamura Nobuyoshi Sensei, hoy que su partida le integra al fluir constante y armónico del universo. Buen viaje Sensei R.I.P.

Explicación Aikido

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