“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

18 de diciembre de 2011

El Buda y el Perdón

El Buda y el Perdón

Autor desconocido
Articulo tomado de Bogotaikido


Estaba el Buda meditando en la espesura junto a sus discípulos, cuando se acercó un detractor espiritual que lo detestaba y aprovechando el momento de mayor concentración del Buda, lo insultó lo escupió y le arrojó tierra.


Buda salió del trance al instante y con una sonrisa plácida envolvió con compasión al agresor; sin embargo, los discípulos reaccionaron violentamente, atraparon al hombre y alzando palos y piedras, esperaron la orden del Buda para darle su merecido.


Buda en un instante percibe la totalidad de la situación, y les ordena a los discípulos, que suelten al hombre y se dirige a este con suavidad y convicción diciéndole:
-“Mire lo que usted generó en nosotros, nos expuso como un espejo muestra el verdadero rostro. Desde ahora le pido por favor que venga todos los días, a probar nuestra verdad o nuestra hipocresía. Usted vio que en un instante yo lo llené de amor, pero estos hombres que hace años me siguen por todos lados meditando y orando, demuestran no entender ni vivir el proceso de la unidad y quisieron responder con una agresión similar o mayor a la recibida.


Regrese siempre que desee, usted es mi invitado de honor. Todo insulto suyo será bien recibido, como un estímulo para ver si vibramos alto, o es sólo un engaño de la mente esto de ver la unidad en todo”.


"Cuando escucharon esto, tanto los discípulos como el hombre, se retiraron de la presencia del Buda rápidamente, llenos de culpa, cada uno percibiendo la lección de grandeza del maestro y tratando de escapar de su mirada y de la vergüenza interna".


"A la mañana siguiente, el agresor, se presentó ante Buda, se arrojó a sus pies y le dijo en forma muy sentida -”No pude dormir en toda la noche, la culpa es muy grande, le suplico que me perdone y me acepte junto a usted”
Buda con una sonrisa en el rostro, le dijo: “Usted es libre de quedarse con nosotros, ya mismo; pero no puedo perdonarlo”-


"El hombre muy compungido, le pidió que por favor lo hiciera, ya que él era el maestro de la compasión, a lo que el Buda respondió:


-“Entiéndame, claramente, para que alguien perdone, debe haber un ego herido; solo el ego herido, la falsa creencia de que uno es la personalidad, ese es quien puede perdonar, después de haber odiado, o resentido, se pasa a un nivel de cierto avance, con una trampa incluida, que es la necesidad de sentirse espiritualmente superior, a aquel que en su bajeza mental nos hirió. Solo alguien que sigue viendo la dualidad, y se considera así mismo muy sabio, perdona, a aquel ignorante que le causó una herida”-


Y continuó: “No es mi caso, yo lo veo como un alma afín, no me siento superior, no siento que me hayas herido, solo tengo amor en mi corazón por usted, no puedo perdonarlo, solo lo amo. Quien ama, ya no necesita perdonar.”


El hombre no pudo disimular una cierta desilusión, ya que las palabras de Buda eran muy profundas para ser captadas por una mente llena todavía de turbulencia y necesidad, y ante esa mirada carente, el Buda añadió con comprensión infinita:


-“Percibo lo que le pasa, vamos a resolverlo: Para perdonar, ya sabemos que necesitamos a alguien dispuesto a perdonar. Vamos a buscar a los discípulos, en su soberbia están todavía llenos de rencor, y les va a gustar mucho que usted les pida perdón. En su ignorancia se van a sentir magnánimos por perdonarlo, poderosos por darle su perdón, y usted también va a estar contento y tranquilo por recibirlo, va a sentir un reaseguro en su ego culposo, y así más o menos todos quedarán contentos y seguiremos meditando en el bosque, como si nada hubiera pasado”.

28 de noviembre de 2011

Entrevista con Juan Tolone Sensei

Entrevista con Juan Tolone Sensei
Escrito por Daniel Miyagi


“Siento Libertad Cuando Hago Aikido”
Juan Tolone

40 años de trayectoria lo convierten en un auténtico testigo de los inicios y la evolución del Aikido en Argentina. Es el más antiguo practicante argentino de este arte marcial y conoce como pocos su ámbito. Lleva consigo una gran pasión por lo que hace. En una extensa charla, tratamos de descubrir las particularidades de esta disciplina que tanto lo han atraído y le siguen atrayendo.

El prof. Juan Tolone (6º dan) tiene 65 años de edad, de contextura física delgada, estatur mediana, de apariencia sencilla, afable, siempre sonriente, a simple vista nadie diría que es un reconocido instructor de un arte marcial, pero lo cierto es que sí es muy reconocido en el mundo del Aikido argentino. Es titular de la  Fundación Aikido Argentina , que en 2009 le ha sido otorgado el certificado oficial como entidad reconocida ante Hombu Dojo (Casa Central en Japón), siendo uno de los pocos en el mundo que han recibido esta certificación y el primer no japonés en Argentina que lo ha logrado.

En 40 años, su sed de conocimiento, lo ha llevado a investigar profundamente los porqués de esta disciplina, que en su momento costaba encontrar por falta de información, o por barreras idiomáticas. Tal es así, que entre otras cosas, ha viajado a Japón varias veces, con el sólo propósito de conocer los orígenes de este arte, desde la profundidad de sus raíces. El resultado de esta búsqueda es que Juan Tolone se ha convertido en una especie de libro abierto del Aikido, versión idioma español, para consultar y aprender todos sus detalles, desde técnica, filosofía, códigos e historia, un valor agregado que sólo el tiempo y la pasión pueden dar.

Imaginemos la década del 60. Unos japoneses habían traído a Argentina una disciplina totalmente desconocida para estas tierras, llamado Aikido. Ellos recién estaban dando sus primeros pasos. Incluso eran épocas en que pocos sabían qué era un arte marcial. Bajo este panorama, un joven Tolone comienza a practicar Aikido, sin mayores referencias de lo que estaba haciendo.

Juan Tolone: Nací en Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires y a los 3 años me radiqué en un pueblo llamado Castelli, a 200 km. de Bs. As. A los 18 años mi inquietud me llevó a venir a Bs.As., a trabajar. Luego de estabilizarme económicamente, quería hacer una actividad física, porque me gustaban los deportes. Entonces comencé a ir a los clubes. Pasé por unos cuantos, pero el problema era que la mayoría de los deportes de conjunto ya tenían un grupo formado y por eso no lograba interrelacionarme bien, y al ser yo del interior, más costaba.

En el trabajo, pregunté por algún deporte, y una persona me dijo “¿por qué no haces un arte marcial? Te recomiendo el Judo”. No sabía qué era, pero me atrajo porque era una actividad física. Un día, fui al gimnasio que me recomendaron. Pregunté por Judo y el encargado me dice “No, hoy no es día de Judo. ¿Por qué no hace Aikido?”. No tenía idea de lo que me estaba proponiendo, pero como mi objetivo era tener una actividad física, recuerdo que pregunté “¿en Aikido se traspira?”. Me dijo “sí y mucho”, “entonces me anoto en Aikido”, dije yo. Así es como llego al Aikido, por un cambio de decisión, ya que había ido para practicar Judo.

Mi profesor fue el primer cinturón negro argentino de Aikido, ya falleció, Osvaldo Pacio, que originalmente había sido alumno de Miyazawa Sensei. Luego cuando Kurata Sensei vino a la Argentina, pasó a ser alumno de él. Miyazawa Sensei está desde el año’66 en Argentina, Kurata Sensei viene en el ’67 y yo empiezo en el ’69. Ya habían algunos alumnos cuando yo ingresé. Hoy en día no queda nadie en actividad argentino de aquella época, más que yo. Estuve un tiempo con Osvaldo Pacio, hasta que me derivó a Kurata Sensei, quien luego me pasó a Sakanashi Sensei.

No estaba en mis planes hacer Aikido, pero de a poco descubrí que había un mundo detrás de esto, otro significado, y me fui maravillando con eso. Algo que empezó sin sentido, de a poco lo fue tomando.

Bondades del aikido

J. T.: Es un arte marcial sin torneos ni competencias, lo que me generó muchas amistades, buenas relaciones con muchas personas. Fue una de las cosas que más me gustó, aunque en el aikido se puede competir. La competencia está en la superación personal. Pero para lograr que yo mejore, tengo que mejorar al otro. Si yo tengo mi técnica y no la transmito, se muere conmigo y nadie va a poder hacerla más. La vida es eso, no vivimos solos en una isla, todos debemos convivir juntos. Si ayudamos a otro, todo eso vuelve. Por eso, la filosofía que fui encontrando aquí, cambió mucho mi personalidad.

También el aikido me ayudó a tener una vida sana. Mi último resfrío no lo recuerdo, pero seguro fue hace más de 15 años. No he tenido fiebre, no hago ninguna dieta en especial, me gusta el vino, me gusta la buena comida, las disfruto. No tomo medicamentos, sólo cada tanto me hago un chequeo médico.


14 de noviembre de 2011

Chiba Sensei y las 3 W's (Where, When, What)

Chiba Sensei y las 3 W's (Where, When, What)


Fragmento entrevista Chiba Sensei - 1992 






¿Cuáles son los principios más importantes en las áreas mentales, físicas y espirituales que los alumnos deben observar durante la práctica?



Para empezar, no puedes separar la disciplina espiritual de la disciplina física. No se pueden separar. Como cualquier parte de la naturaleza humana individual, no se puede dividir entre aspectos, cuerpo y espíritu. Son uno solo. Toma por ejemplo, la forma del Aikido. Entrenamos y el espíritu siempre está ahí. Sin espíritu no hay forma y a través de la forma se manifiesta el espíritu. 


La idea es tener los ojos bien abiertos en este sentido y entrenar el cuerpo. Desarrollar lo que me gusta llamar el cuerpo de Aikido a través del un entrenamiento adecuado. Me gusta ver a los estudiantes formar su cuerpo en torno al Aikido. No se trata de levantar pesas como en el fisiculturismo, tú entenderás. 

Técnicamente lo que le enseño a mis alumnos es: ¿Cuando?, ¿Donde? y ¿Con Qué? (-Where, When, What, 3 W's). Esta también es una enseñanza de O' Sensei.

"Donde" es la distancia, espacio, todo lo relacionado con el espacio.
"Cuando" es "Timing", lo relacionado con el tiempo y
"Qué" es cual técnica individual.

Tienes que aprender, tienes que pulirte, educar y disciplinar tu cuerpo entero con estos principios, aprendiendo las técnicas en la manera apropiada. Al aprender esto debes asimilarlo con el estado de conciencia o estado de conciencia marcial, como lo llamamos. Si digo las palabras exactas de O'Sensei son "Dónde, cuándo y con qué matar al oponente".


El fundador dijo esto. También dijo que Aikido elige no matar sino guiar. Ahí está todo en mi opinión. Hay un principio marcial profundo en estas palabras. Hay un principio profundamente espiritual en lo que dice O'Sensei, en estos tres elementos que en inglés llamamos las 3 W's.


7 de noviembre de 2011

Las Seis Enfermedades

Las Seis Enfermedades

Tomado de http://aikidocancun.blogspot.com/2009/02/las-seis-enfermedades.html


El Principal propósito en la práctica de las Artes marciales es sobreponerse a las seis enfermedades.

El deseo de la Victoria.
El deseo de depender en la destreza técnica.
El deseo de exhibirse.
El deseo de dominar psicológicamente al oponente.
El deseo de permanecer pasivo en espera de una oportunidad.
El deseo de liberarse de esas enfermedades.

Yagyū Munenori
Mastro de Kenjutsu de La casa Tokugawa
Yagyū Shinkage-ryū

Yagyu Munenori (1571-1646). Fue un espadachín japonés, fundador de la rama de Edo Yagyu Shinkage-Ryu, que él aprendió de su padre Yagyu "Sekishusai" Muneyoshi. Este fue uno de los dos estilos espada oficial patrocinado por el shogunato Tokugawa (el otro es Itto-ryu). Munenori comenzó su carrera en la administración Tokugawa como hatamoto, -era un samurái al servicio directo del shogunato Tokugawa-; más tarde tuvo un ascenso superior con unos ingresos elevados a 10.000 koku, (el koku originalmente fue definido como la cantidad de arroz teóricamente necesaria para alimentar a una persona durante un año. Un koku de arroz pesa cerca de 150 kilogramos), convirtiéndose en un señor feudal daimyo (señor vasallo al servicio de los Tokugawa), con propiedades en torno a su pueblo natal de Yagyu-Zato. También recibió el título de Tajima no Kami.
Munenori entró al servicio de Tokugawa Ieyasu a una edad joven, y más tarde fue instructor de esgrima con el hijo Ieyasu Hidetada. Luego, se convirtió en uno de los asesores principales del tercer shogun Iemitsu.

En alrededor de 1632, completó su tratado Heiho kadensho, (“La Espada Mortal”), es un tratado sobre la esgrima practicada en la escuela Shinkage Ryu, y fue concebido para aplicarlo tanto en la vida diaria como a la política.

Poco antes de su muerte en 1606, Sekishusai paso el liderazgo de la Yagyu Shinkage Ryu a su nieto Toshiyoshi. Tras un período de Shugyo musha (Musha Shugyo es cuando un samurái realiza una búsqueda o peregrinación. El concepto es similar al de caballero andante en la Europa feudal. Al guerrero que realizaba este tipo de práctica era llamado shugyosha, vagaba por la tierra practicando y perfeccionando sus habilidades sin la protección de su familia o de la escuela a la que pertenecía. Existía la posibilidad de practicar en otras escuelas, batirse en duelos, realizar trabajos de guardaespaldas o tareas de mercenario, también cabe la posibilidad de la búsqueda de un daimyo para servirle), Toshiyoshi entró al servicio de una rama menor del clan Tokugawa que controlaba la provincia de Owari.

Takenaga Hayato, el fundador de la Yagyu Shingan-Ryu, era un discípulo de Yagyu Munenori y recibió gokui (enseñanzas secretas) de la Yagyu Shinkage Ryu bajo la supervisión de este.

Los hijos de Munenori, Yagyu Jubei Mitsuyoshi y Munefuyu Yagyu, también fueron famosos espadachines.

27 de octubre de 2011

Alineación de la Mente con el Corazón


Alineación De La Mente Con El Corazón


Últimos segundos de un momento, primeros segundos de un nuevo momento. La vida nos da siempre esta oportunidad, mientras vamos cerrando este viejo momento de nuestras vidas, una nueva propuesta se nos presenta para aclarar nuestras mentes.

En definitiva es nuestra capacidad co-creadora que no cesa de crear nuestra propia realidad.

Cada momento es vivido a pleno para afirmar o rechazar la antigua o la nueva propuesta. Siempre somos nosotros mismos, nuestra esencia, nuestro corazón, que nos sigue enviando señales para que realicemos el cambio.

Este cambio que se puede visualizar e interpretar como un nuevo momento de nuestras vidas.

Estos procesos de cambio, pueden ser lentos, rápidos, pero es inevitable a lo largo de un tiempo que no se realicen. Si rechazamos estos cambios, nuestra esencia, nuestro yo interno, nuestro corazón, nos seguirá enviando señales del nuevo momento y podemos caer en la trampa de la mente, la confusión, la desalineación de la mente con el corazón.

Infinitas ideas se activan en forma simultánea, logrando justamente un estado de inconsciencia.

Los condicionamientos aparecen todos juntos, nuestra mente no deja de procesar, y un pensamiento, de repente fluye y frena esta cascada de ideas, hasta lograr aquietar la mente. Muchas veces, nos es muy fácil detenerla, otras veces casi imposible. Pero en definitiva todo lo puro, nuestra esencia fluye nuevamente aclarando ciertas cosas y se produce nuevamente, ese estado de quietud, de calma.

El cambio llega, si, o si, podemos aceptarlo o rechazarlo, pero es nuestro, somos nosotros mismos, es nuestra más pura expresión de nuestra esencia, los que estamos co-creando este nuevo momento de nuestras vidas.

Después de las cascadas de ideas, un nuevo cauce empieza a generarse y todo vuelve a la tranquilidad. Nuestro corazón se alineo nuevamente con nuestra mente.

De cada momento de nuestras vidas nos tenemos que hacer cargo, fueron creados por nosotros mismos, y no hay nada ni nadie afuera nuestro, que nos puedan ayudar a resolverlo, solo nosotros, nosotros, nosotros…

Podemos escuchar consejos, experiencias de otras personas, pero solo nosotros, vamos a resolver este momento.

Si, puede ocurrir y de hecho así sucede, que nosotros para calmar la mente, creemos nuevas realidades para afirmar esa idea o pensamiento desviado de nuestra misión, que a su vez estas nuevas realidades, van a generar nuevos momentos y así sucesivamente, en este caso estaremos desviados de nuestra misión por un tiempo, pero nuestra esencia, o nuestro corazón van a encaminarnos nuevamente.

Al centrarnos en nosotros mismos, buscando nuestro eje, nuestra esencia, nos volvemos a alinear con nuestra mente.

Al estar alineados el corazón con la mente, todo fluye más transparente, más claro, podemos afirmar que cuando esto sucede…….. Empezamos a Vivir desde el Corazón.
Escrito por 

Ricardo Arce
Relaciones Públicas
RESTAURANTE EL RANCHO DE JONAS
Santiago de Cali – Colombia
Cel. 311 624 3928




24 de octubre de 2011

Un corto adiós, un hasta siempre

Un corto adiós, un hasta siempre


Escrito Por
                                                                          Sensei Alix Adriana Llanes A.
                                                                           
  
Despedirme nunca ha sido una tarea fácil. Tal vez sea un poco de tozudez de mi parte, pero me cuesta trabajo decir adiós. Despedirse involucra la compleja labor de soltar y de aceptar la realidad en los términos en que se presenta, de permitir que las cosas fluyan por más inexplicables que estas sean. Implica detenerse y decir resignados, es así, y debo aceptarlo.

Por cada amigo, conocido o familiar que se despide surge para quien siente afligido el corazón la oportunidad propicia para renovar sus votos personales con la vida, con ese misterio inexplicable que continuamente se manifiesta y que se nos escapa con cada exhalación. Sin embargo, un aviso de muerte siempre nos recuerda que estamos vivos. De que tenemos ante sí, un universo de posibilidades y un instante precioso para materializarlas, el ahora.

Si la edad de las personas se midiera por el número de individuos que hemos conocido –  con quienes hemos podido departir así sea por un instante- y de cuyo fallecimiento hemos sido testigos, creo que mi edad se duplicaría fácilmente. No obstante, si la muerte es lo único justo en este mundo porque nos corresponde a todos por igual, me siento afortunada de haber podido ser testigo del paso de estas personas por este mundo, y de poder recordarlas, porque al final de cuentas, el peor castigo que se le puede imponer a un no-vivo es el olvido. Mientras su imagen se mantenga en nuestra mente y en nuestro corazón, su legado, su ejemplo, sus vivencias, su existencia misma permanece. En lo personal no le temo a la muerte, le temo al olvido. A transitar por el mundo sin tocar siquiera un corazón.

Al ser testigo de tantas partidas, he tenido la oportunidad de repetir, varias veces, la tarea mágica de renovar una y otra vez mis votos, y he llegado a la conclusión de que sólo existen dos cosas  –sin lugar a arrepentimientos- por las que vale la pena gastar todas nuestras energías: el amor y la vida misma. Todo lo demás es pasajero, vacío, sin sentido.

Lamentablemente malgastamos nuestra energía vital en el hábito de juzgar, de controlar, de quedar bien con los demás, de ser políticos, de adoctrinar y adoctrinarnos con máximas de presuntos trascendidos espirituales o verdades inmutables, producto de nuestros delirios de grandeza. De mis padres he aprendido a desconfiar de quienes manifiestan su absoluto auto control y gritan a los cuatro vientos verdades inamovibles (dime de qué tanto hablas y te diré de qué careces). En la vida-todos sin excepción- somos aprendices, y me ofrece más confianza aquel que cuenta que se equivocó y aprendió algo de esa experiencia, que aquel que vocifera su perfección y su verdad absoluta (de corte moralista y por ello relativa).

Ahora, como no quiero repetir este mal hábito –el de los absolutismos- detengo acá esta divagación, y aclaro que cuando digo amor me estoy refiriendo a algo distinto a ese amor “dulzón” y “romanticón” que empalaga y que sólo lleva a dependencias enfermizas, a relaciones posesivas y destructivas. Me estoy refiriendo a esa capacidad de reconocernos en el otro, de aceptarlo tal cual es, de respetarlo, de amarlo en su individualidad. Pienso en “amor” y me refiero a la capacidad de aceptar al otro con sus limitaciones, diferencias y excesos. Al final, como diría Miguel de Unamuno, todos somos “humanos, demasiado humanos”.

En los últimos dos años –sorpresivamente como suelen ocurrir estas cosas-, he despedido personas por quienes sentía gran admiración y respeto en el mundo del Aikido. Maestros. Faros de luz que nos mostraban un camino, una ruta a seguir en un mundo caótico donde la idea de un arte marcial que propugna por la paz y la armonía, parece una utopía.

Ahora, inexplicablemente la muerte tocó a uno de mis amigos, a uno de mis senpai. A otro aprendiz en este arte de vivir. Un artista convencido de corazón, talentoso y carismático. Es una vida que se apaga. Una pérdida enorme. Siento una inmensa tristeza pero me reconforta un sentimiento de gratitud por haberle conocido. En nuestro camino de crecimiento marcial somos quienes somos, gracias a nuestros amigos y a aquellas personas -que sin ser tan amigos-, nos retan e invitan a mejorar permanentemente. Que muchas veces con su dureza de corazón y sin pretenderlo, nos ayudan a sacar lo mejor de nuestro interior.

El Aikido y los seminarios siempre serán espacios propicios para compartir y acumular historias. Reencontrarse con amigos es siempre un acontecimiento maravilloso. Estoy convencida de que los amigos son los hermanos que conscientemente elegimos para compartir nuestras vivencias y aligerar nuestras cargas.

A Luis Acuña le recordaré como alguien de gran corazón, solidario, y optimista. Son muchos recuerdos pero viene a mi mente y con especial cariño, el día que presenté mi test para optar para el grado de Ni Dan. Recuerdo que estaba muy nerviosa. La prueba estaba por comenzar y mis compañeros de dojo ya se habían asociado con quienes reconocíamos como los mejores ukes. No tenía compañeros para presentar mi examen y la prueba estaba por comenzar. Mientras todos se alistaban, yo permanecía en una de las esquinas del tatami, pensativa e inmóvil. En ese instante y sin preguntar, se acercaron tres amigos: Luis Acuña, Javier Rey y Joshua Blake. Así era Luis. Espontáneo. Siempre sonriente y dispuesto a ayudar. Un entusiasta del Aikido. Un constructor de puentes entre personas. Alguien que entendía que el Aikido es un lenguaje que une corazones, un lenguaje universal.

Hasta siempre amigo. GRACIAS por todo. Extrañaré tu alegría, buena vibra y motivación a mi ocurrencia del dojo. Se fue el amigo que me completaba los estribillos de las canciones de Reinaldo Armas, el amigo que me decía que por ser llanera ya era 50% venezolana!. Prometo recordarte. Llevarte vivo en mi mente y en mi corazón. Un corto adiós, y un hasta siempre querido amigo. No pude ir a despedirme. Por eso te escribo estas sencillas líneas. Es doloroso, pero no me queda otro remedio que aceptar que tú también has partido.



Escrito Por
                                                                          Sensei Alix Adriana Llanes A.


3 de octubre de 2011

Impresiones del Dojo


IMPRESIONES DE DOJO

 (El Hombre de Shingu Parte 4.)


"El maestro no solicita jamás al discípulo, y éste tampoco solicita jamás al maestro. El simple deseo de aprender no basta, puesto que el discípulo no tiene idea de lo que debe aprender".
Carlos Castañeda

1.990 en el ceñir de los años del Dragón, la llegada a Shingu se hace la mayoría de las veces durante la noche, desde Tokio hay un trayecto de dos horas en un tren de gran velocidad. Luego, y durante cuatro horas, uno se traquetea en un tren que parece salir de una película de MIZOGUCHI, lleno de hombres completamente absortos en la lectura de cómics o aturdidos por todas ¡las cervezas tomadas! Las mujeres y los niños duermen, y de vez en cuando un vocecita infantil saca de su sopor a los sedientos viajeros: "o-biru, o-sake, o-bento, kôhî, o-miyage..." la pequeña vendedora empuja su carrito lleno de lo indispensable y los superfluo, recorriendo el tren de cabo a rabo.

Tomar el tren hacia Shingu es entrar en una especie de esclusa de descompresión que permite pasar con suavidad de la gran megápolis hipertrofiada que es Tokio a este punto minúsculo al final de la península de Kiwi, como una cavidad profunda que hubiese olvidado el siglo y que el siglo hubiese olvidado, tan lejos de la carretera de Tokaïdo, oprimida entre los contrafuertes del Yamato y la franja de un océano despiadado.

A las 5 h. de la mañana sólo una pequeña franja violácea señala el este. El frotamiento ronco del geta de madera sobre el suelo asfaltado es la señal de que los últimos clientes salen de los bares y regresan a sus casas como nocturnas e indecisas mariposas. En las callejuelas se oye el chirriar de los fusuma correderas movidas por las manos de las mujeres, se pliegan los futones y se empieza a asar el pescado para la primera comida del día.

A las 6 h.30 de la mañana, al pie de la montaña, en el perímetro sagrado del Hayatama Jinja, el día empieza con otro sonido, con otras vibraciones. El Aikido Kumano Dojo se despierta.

Ei ho, ei ho, este es el sonido que cada mañana despierta a los habitantes de las casas contiguas al dojo. Cada mañana desde hace 38 años el mismo ritual reúne a los practicantes de Aikido en un Torifuné poderoso. Preparándoles para un intenso entreno. Durante todo el año, seis días a la semana, es aquí y en ninguna otra parte que empieza un momento importante en la vida del dojo: el entreno de la mañana.

Por supuesto, para estar bien despierto y consciente de lo que pasa hay que levantarse a las 5h30, salir del futón, vestirse y ponerse manos a la obra. Empieza el "calentamiento" abrir las ventanas, sacar el polvo, barrer, limpiar los lavabos, etc....

Son los alumnos del Dojo los que se hacen cargo de la limpieza y de que el dojo esté en condiciones de meticulosa limpieza. Ello forma parte del entreno. Hay una tarea especialmente reservada a los alumnos veteranos: es cuidar el despacho de HIKITSUCHI Sensei, sin olvidarse de llamar discretamente a la puerta antes de entrar: ¿no está el lugar habitado siempre por el espíritu de los dioses? Una inmensa foto de O'Sensei ocupa el fondo, presencia venerada aquí como un kami.
Cuando cada uno ha realizado sus tareas, empieza el calentamiento de la cabeza, muñecas, rodillas, en silencio, un poco como adormilados. Un ligero chirrido vuelve a aguzar la atención detrás de los estudiantes, de espaldas a la puerta aparece una silueta en el rectángulo de luz matinal " o-hayô goizamasu", HIKITSUCHI Sensei entra en el dojo como un blanco relámpago. El silencio cambia de tonalidad, puntuado por el suave deslizarse de los tabi blancos del Maestro.

¿Qué es explicar un entreno? Es un pedazo de vida, un momento de eternidad en el dojo, donde todo es como hace 20 años. Antes de comenzar el entreno HIKITSUCHI Sensei ha ido a su despacho, llamando antes de entrar y hace su saludo matinal delante de la gran foto de O'Sensei que ocupa todo el fondo del tokonoma. Esta mañana HIKITSUCHI Sensei hará una oración especial en el dojo. Va a dar las gracias a los dioses por haber permitido que un nuevo estudiante extranjero tuviese un buen viaje y una buena llegada, esta es la costumbre para todos aquellos que vienen de lejos: agradecer a los dioses y dialogar con O'Sensei para presentarle el recién llegado.

Pero aquí no es discípulo quien quiere. Recibir las enseñanzas de HIKITSUCHI Sensei no es cosa fácil. Puede costar mucho tiempo llegar a beneficiarse de estas enseñanzas, emanación del Aikido de O'Sensei. Llegar a comprender lo que aquí se enseña es ante todo un "Asunto del Corazón", una relación del alma y el corazón con el espíritu del Fundador del Aikido, O'Sensei Morihei UESHIBA.

SHOWA 47, han pasado ya veinte años desde que se construyó el primer dojo, que es ya demasiado pequeño, puesto que el número de practicantes en Shingu aumenta cada año. HIKITSUCHI Sensei decide que ha llegado el momento de ampliar y transformar el dojo.

El primer dojo era muy largo a causa de la exigüidad del terreno, con pequeñas casas de madera pegadas a él, se le añade un anexo en longitud con 100 tatamis y un primer piso con 31 tatamis, se respeta la estructura original de madera y se conservan las separaciones de pino y las ventanas correderas, así como el gran mueble con dos batientes de pino dorado que conserva, desde 1969, los recuerdos de O'Sensei y que se guarda como un relicario.

Se entra al dojo por la calle y un cartel anuncia con orgullo "Aikido WORLD DOJO". El dojo lleva bien su nombre puesto que vienen a él estudiantes llegados de todo el mundo. Vienen a entrenarse por algunas semanas, pero algunos se quedan más tiempo, se instalan en Shingu y fundan una familia.

Con la inauguración de este nuevo dojo y la relación de HIKITSUCHI Sensei con el mundo occidental se inicia una nueva generación de estudiantes, con chicos altos y desgarbados y muchachas de largos cabellos y ojos claros.

HIKITSUCHI Sensei marcha a Estados Unidos en una gira de un mes para dar cursos. Le invita la Universidad de California, en Santa Cruz. El 26 de mayo 1.974 festejará el Mitama-Saï para O'Sensei en territorio americano. Aquí nadie ha asistido nunca a la ceremonia oficiada por HIKITSUCHI Sensei, quién por su parte la celebra cada mes en su dojo, sin desfallecer, desde que desapareció O'Sensei el 26 de abril de 1969. Esta ceremonia es la ocasión para renovar los vínculos espirituales con el Fundador.

HIKITSUCHI Sensei no ha venido sólo, le acompaña un grupo de japoneses y especialmente una personalidad en el mundo religioso, ISOGAI Sohei Sensei, de 74 años y que ha compartido siempre los grandes momentos en la vida de HIKITSUCHI Sensei.

También está la familia MATSUDA, con MATSUDA Masahiro. El vendrá a Europa en 1984, y acompaña ahora a su madre MATSUDA Guji Sama, sacerdotisa del santuario de Kumano en el Yamaguchi-Ken.

Esta mujercita de mirada tranquila y extraordinaria sonrisa está aquí, muy atenta, al lado de HIKITSUCHI Sensei. Sus dones de curación y su carisma atraen hacia su templo a muchos visitantes y peregrinos que vienen durante todo el año por las fiestas, la familia MATSUDA estará también presente en la importante muestra de Aikido que hizo HIKITSUCHI Sensei ante Jimmy Carter, antiguo Presidente de Estados Unidos, y su familia.

Los contactos cada vez más frecuentes con el mundo occidental le proporcionan mayor audiencia y desarrollo para su arte. Una nueva época de encuentros y descubrimientos hacen que el dojo de Shingu sea un lugar vivo para el Aikido.

Todavía desconocido en Europa, HIKITSUCHI Sensei en mayo de 1984 es invitado por su discípulo en Francia, Gerard BLAIZE con la ayuda de Peter SHAPIRO, viene a París para un curso de cuatro días. Serán cuatro días de prácticas intensas, y más de uno se sentirá conmocionado en sus prácticas y costumbres.

La mañana del primer día los estudiantes que aguardan alineados en seiza, ven llegar a un hombre enteramente vestido de blanco. Hakama, tabi, abanico, todo es blanco. Después de hacer una profunda reverencia delante del Kamiza con una gran caligrafía "AIKIDO", hecha algunos días antes a la atención de Gerard Blaize, HIKITSUCHI Sensei deposita ante ella dos pequeñas fotografías: una es un retrato de O'Sensei, la otra la cara de un niño. Se sabrá luego que es el hijo de HIKITSUCHI Sensei, desaparecido hace algunos años.

HIKITSUCHI Sensei ha pedido que se retirasen de la sala las fotos de otros budo durante el entreno. Esto puede parecer raro, pero en un dojo dedicado al Aikido, aunque sea sólo durante un seminario, no puede haber otras fotos o representaciones que las consagradas a este arte.

Después del saludo su discípulo, intérprete americano Peter SHAPIRO presentara a HIKITSUCHI Sensei a los participantes. Hablará de su vida y de su presencia al lado de O'Sensei durante 40 años. Presenta también a los que le acompañan durante este primer viaje a Europa.

MATSUDA Masahiro es un hombre jovial y sonriente, sacerdote de un templo de Kumano, SHIBA Shinichi, estudiante de Aikido en Hongu, se encarga de realizar un vídeo del viaje, Clint GEORGE es el fiel discípulo americano.

Cuando uno observa el rostro de HIKITSUCHI Sensei durante este primer contacto con los practicantes franceses ve reflejarse en él todas las expresiones, desde la más satisfecha a la más infantil, con mirada dura y su penetrante, "mirada de sable". Una mirada que no ha cambiado desde que estaba al lado de O'Sensei. Tiene el pelo corto, recio y negro, manos firmes con fuertes muñecas. Caderas bajas que le caracteriza desde lejos con un andar elástico.

Durante este corto espacio de tiempo, pues cuatro días pasan rápido, los practicantes realizarán un entreno al que no están acostumbrados. Será sobre todo la preparación a la reunión con el Ki del Universo mediante el ejercicio de Torifuné "atraer la tierra, empujar la tierra", con tres momentos intensos aparejados con el Furitama, la sacudida de los espíritus vitales mediante la invocación del nombre de algunos kami. La vibración de este nombre llama a la energía para penetrar "en el corazón del cuerpo".

HIKITSUCHI Sensei despliega una inagotable energía durante este curso. Enseña la técnica, habla de Aikido, para él todo parece tan sencillo... pero, un sólo gesto, un sólo movimiento, y todo acaba para el otro, que cae sin dificultad envuelto en un torbellino de energía.

Para los principiantes HIKITSUCHI Sensei muestra y corrige con infinita dulzura y paciencia, aunque el neófito no comprenda el movimiento, si hace falta lo repite tres o cuatro veces, y hace ukemi siendo con los más inexpertos.

Cuando, en un momento dado, los estudiantes empiezan a cansarse, cuando los cuerpos se endurecen y aparecen tensiones, entonces para el curso diciendo que no va bien.

HIKITSUCHI Sensei prefiere hablar un poco para ayudar a los practicantes para que comprendan lo que ocurre: " lo que cuenta, dice, no es la técnica, sino el corazón. El Ki viene del alma, es un regalo de los dioses. El contrincante es como vosotros, tratadlo con amor, hallaos a través suyo", "no hay adversario, no vayáis hacia él con males intenciones".

"La enseñanza es la idea de Ai, de unión y cortesía hacia el otro. En las competiciones se trata de escoger un campeón, es una diversión, ganar o perder, ¿qué queda luego?".

El curso continúa y el lunes, durante un descanso un estudiante pregunta HIKITSUCHI Sensei; "Maestro, ¿podemos practicar varios budo al mismo tiempo?".
"En un principio no, mi Aikido es suficiente para llenar toda una vida. Pero si sientes que eso es bueno para ti, hazlo".

El tercer día hay un momento difícil, los cuerpos están cansados y las tensiones y crispaciones dificultan las caídas. Pero HIKITSUCHI Sensei sigue en plena forma, incansable, y prosigue el estudio de ikkyo, nikkyo, sankyo, irimi-nage, etc....

Una noche un visitante ilustre, TAMURA Nobuyoshi Sensei, 8º dan y experto de la Federación Francesa de Aikido y budo, viene para visitar y saludar a HIKITSUCHI Sensei, hablan durante largas horas. Será un momento en la vida de la gran familia Aikido.

Al final del curso hay una pausa para compartir un momento de "Ruegos y Preguntas", hay una pregunta sobre el Ki que se plantea a menudo, sobre los orígenes del Ki.

"¿El origen del Ki?, responde. El Ki viene del alma. En el Aikido no hay que someterse al Ki del compañero, él es como vosotros, normalmente se piensa que el Aikido es someterse al Ki de otro, pero es ¡falso!".

"No hay que someterse a otro Ki, sólo al Ki del Universo, la gran Naturaleza sabe unirse al Ki del Aikidoca. ¡Esto es Aikido!".

HIKITSUCHI Sensei recuerda entonces su filiación espiritual con O'Sensei y cómo comunicaba con él en todo momento, de alma a alma.

Después de París hay un curso de dos días organizado en Toulouse, en el Gimnasio Colommiers, con la misma intensidad y concentración HIKITSUCHI Sensei lo supervisa todo, y corrige a cada uno.

Igual que en París, cuando HIKITSUCHI Sensei se presenta ante aquellos que no le conocen, habla un buen rato. Como preludio se recuerda lo dicho en París: "El espíritu de O'Sensei me ha dicho de venir a enseñar el Aikido en Francia. Es la primera vez que nos vemos, he venido para entrenarme con vosotros".

"He estudiado durante 40 años al lado de O'Sensei. Me he empapado pues de sus enseñanzas. El lugar donde vivo está cerca del lugar en el que descansa O'Sensei. He empezado el budo a los 9 años y no he parado desde entonces".

"El Aikido está íntimamente ligado al antiguo Shinto, es una expresión directa del Kojiki".

"No se trata de ganar a alguien. El Aikido es sacar de su corazón la idea de combatir contra alguien, sacar incluso la noción de adversario, y considerarse todos miembros de una misma familia. Así es como nacerá el concepto de unión".
"En el concepto de Ai hay una sinceridad de amor filial. Debemos encontrar esta sinceridad en el Budo. Allí, toda la vida está en cuestión. No hay dudas ni segundo intento. Hace falta esa autenticidad se haga lo que se haga para que nazca una nueva personalidad. Pero si preguntamos a alguien: "¿cómo estás?" hace falta que esta salga del corazón, las palabras son importantes. Con una sola palabra se puede dar o quitar la vida. En el entreno la sinceridad es necesaria".

"Podéis relajaros en las piernas. Pero nunca en el corazón, ¿Qué entreno quisiera practicar ahora? Pues que mejore el entendimiento entre aquellos que os rodean, incluso hasta la gente importante".

"No hay que pelear, no hay que impedir el movimiento del compañero, hay que dejar fluir el Ki... pero puede ser muy fuerte. Cuando se practica con sinceridad nada puede alcanzarnos, es como si toda la vida estuviese en cuestión".

"Lo que os muestro es la culminación de las técnicas elaboradas por O'Sensei y voy a intentar en estos dos días retransmitiros los que he recibido de O'Sensei.

Diciendo esto HIKITSUCHI Sensei muestra lentamente Kokyu-nage, irimi-nage, y de repente más rápido, más fuerte, sin mirar a su compañero, quién cae al suelo, siendo incapaz de levantarse, inmovilizado por la presión del Ki.

Estos cursos en Francia impresionan a los practicantes pero también a HIKITSUCHI Sensei, quien decide volver cada año. Algunos están no sólo impresionados sino transpuestos en su práctica y preparados para ponerse en cuestión y descubrir otra dimensión del Aikido.

Esta capacidad para transformar las relaciones entre la gente tiene mucho que ver con la manera de enseñar de HIKITSUCHI Sensei en un curso de "masas", se programan los cursos en cuatro días intensos durante los cuales se establece gracias a la enseñanza precisa y atenta de HIKITSUCHI Sensei, un cambio en la calidad de relación entre las personas. Al finalizar el curso hay una gran fuerza energética, y en ella veteranos y principiantes descubren un entreno de Aikido desconocido por ellos hasta ahora.

Gérard BLAIZE ha dicho, expresando sus sentimientos sobre estos cursos: "Comprender el mensaje de paz del Fundador es fundamental. Las oraciones que hace HIKITSUCHI Sensei al inicio de cada curso, sus vibraciones, hacen que cada uno, al finalizar el seminario, pueda fácilmente sentir que hay una energía que circula entre los participantes del grupo, y ello hace que al cabo de tres o cuatro días todos sean "Uno".

El primer viaje de HIKITSUCHI Sensei a Francia terminará en Bâle, Suiza, con el mismo éxito. Antes de marchar los participantes quieren saludar al Maestro y darle las gracias. Hay una larga fila espera, un largo desfile, los que pueden darle un apretón de manos no se sorprenden al ver sus ojos humedecer con sinceras emoción. Unos y otros prometen volver a entrenarse para practicar juntos el Aikido de O'Sensei.

Antes de volver al Japón HIKITSUCHI Sensei desea visitar el castillo Versalles.

Entre la multitud de turistas japoneses que invaden el castillo, con sus videos y cámaras al cuello, HIKITSUCHI Sensei es seguramente el único que se pasea sin máquina fotográfica. Sólo lleva en sus manos las fotos de su hijo y de O'Sensei para que visiten con él el castillo, compartiendo con ellos su emoción ante la belleza del lugar.

El 22 de mayo, antes de regresar, habla largo rato con Gérard BLAIZE, como si quisiera todavía dar y seguir enseñando. Su mirada se dirige ya hacia el Este. Pero tiene todavía ¡tanto que decir! Minutos antes de tomar el avión le habla del significado simbólico del Pino, del Bambú y de la Ciruela, muy importantes para él.

"El Pino, como una única cara constante sin Ura ni Omote, sin aperturas, ser entero frente al adversario. HIKITSUCHI Sensei dice que hay que ser el mismo como un niño de 8 años o como un hombre de 80".

"El Bambú es flexible y se adapta a cualquier situación, sin que nada lo frene es la única planta que crece y avanza sin límites".

"La ciruela tiene un sabor delicioso, amargo, fugaz, dando idea de instante, eternidad, del momento que pasa sin retorno".

HIKITSUCHI Sensei es inagotable hablando de O'Sensei, tanto llena éste su vida y su corazón, cualquier hecho sirve de pretexto para contar una anécdota, una emoción.

La noche antes del regreso al Japón HIKITSUCHI Sensei, a pesar del cansancio de los tres cursos, se encuentra en plena forma, y hablará hasta las 2h. De la madrugada. En una revista de Artes Marciales ha visto una foto de O'Sensei, tomada en la cima de una montaña volcánica. O'Sensei hace el norito, con las manos unidas hacia el cielo. Era durante el único viaje hecho por O'Sensei fuera del Japón, Hawái, en 1961.

"Mucha gente venía para saludar a O'Sensei los hombres le saludaban a la japonesa, inclinándose con respeto, pero las mujeres que tenían ganas de tocarle y expresar su simpatía, aprovechaban el momento en el que O'Sensei se inclinaba ligeramente y le daban un beso festivo ¡en la frente!".

En el andén de la Estación del Este, mientras espera el tren que ha de llevarle hasta Bâle, HIKITSUCHI Sensei recuerda cómo viajaba O'Sensei: "cuando O'Sensei tenía que coger el tren para ir a una demostración siempre llegaba al menos una hora antes y decía: "hay que estar siempre a punto, hay que recoger la energía para estar listo para actuar, aunque sólo sea para tomar el tren".

HIKITSUCHI Sensei vendrá, de 1984 a 1987, una vez al año a Francia, profundizará cada vez un poco más la relación entre los participantes desarrollando su sensibilidad para una práctica excepcional del Aikido.

HIKITSUCHI Sensei ya conoce ahora a los estudiantes franceses y extranjeros que se han entrenado con él durante 4 años. Surge para él una pregunta sobre la práctica del Aikido en el mundo, y porque algunos de los estudiantes más antiguos han perdido las ganas de entrenar y de practicar.

"Una de las razones, constata HIKITSUCHI Sensei, es que a veces se practica el Aikido de manera errónea, y los practicantes creen estar en una relación de confrontación, es por ello que ya no tienen ganas de practicar, aunque lo hayan hecho durante10 o 15 años y obtenido el 2º o 3º dan, se han entrenado con entusiasmo, han recibido sus diplomas pero han perdido poco a poco las ganas de practicar. Quizás algunos, después de asistir a mis cursos tendrá ganas de volver a empezar".

"Vengo aquí para corregir la actitud de los practicantes. Reconstruyó la verdad del Aikido, hace ya 4 años que vengo aquí y hace 10 años también había reconstruido y renovado alguna cosa en Estados Unidos. Allí explique lo que es el Aikido de O'Sensei. Las personas han visto y oído, y quizás algunas han comprendido".

"Aquí en Francia el Aikido es mucho mejor ahora que hace dos años. El Aikido de O'Sensei se ha reanimado. El espíritu, en Aikido, debe estar en un primer plano, y la técnica debe venir luego. Aquél que se preocupa sólo de adquirir la técnica no comprende el Aikido".

"Por ello vengo a Francia y corrijo desde la base. Durante cuatro años lo he cambiado todo, esto es válido para todos los que han participado en mis cursos, de los otros cursos que se imparten no sé nada, sólo sé que hay miles de practicantes. Pero puedo afirmar que los que han seguido mis cursos han aprendido el 100% el Aikido de O'Sensei".

Durante el curso HIKITSUCHI Sensei ha hablado durante mucho tiempo de la relación entre el Aikido y el Universo, y de lo importante que es el hecho de no ver a su compañero como un enemigo... y mientras enseña Bo-Jutsu afirma enseñar exactamente lo que ha recibo de O'Sensei. De él he recibido el pergamino de las enseñanzas secretas. Durante el entreno no cesa de repetir que el Aikido limpia el cuerpo, y que las técnicas sirven para mostrar al otro que no está bien atacar, que no es natural.

"En el Aikido hay que dejar que las manos suban al cielo, hay que dejar la técnica a los dioses, es pedirles su ayuda y dejar hacer".
Todavía hoy en día son pocas las personas que creen posible que se produzcan fenómenos energéticos en la práctica del Aikido. Pero todos los que se entrenan respetando las enseñanzas de base de O'Sensei, tal y como las transmite HIKITSUCHI Sensei, con los tres principios fundamentales: NO MIRAR, NO ESTAR ABIERTO, NO ESPERAR.

Experimentan dichos fenómenos energéticos como una realidad. Los perciben los estudiantes que practican un entreno riguroso y desarrollan su cuerpo para percibir las "aperturas". Estos fenómenos son perceptibles y pueden reproducirse.

Según el nivel de los participantes el estudio puede comenzar con el principio de NO MIRAR a su compañero, no ser consciente del otro, para no ser absorbido por la mirada del que nos envía nuestra propia imagen.

NO ESTAR ABIERTO con el cuerpo, pero con el corazón, compartir con su compañero sosiego y tranquilidad al finalizar un waza, mostrarle que su ataque carecía de objetivo puesto que frente a él no hay un adversario sino un compañero que enseña al otro, sin que se establezca una relación de dominado-dominante, de más fuerte contra menos fuerte.

La vía energética del Aikido pasa por este estudio, si se sigue el precepto de NO ESTAR ABIERTO. Es también sentirse seguro, actuar con la técnica sin ser consciente del compañero y sin estar al alcance de un atemi.

Cuando se ha agudizado la sensibilidad de los participantes con un entreno constante y riguroso, entonces llega el momento de NO ESPERAR con la percepción del instante de la intención de ataque del compañero. Entonces si ambos están reunidos en el momento de la acción alcanzan el punto en el que se cumple la técnica, aunque parezca que no ha empezado.

Esta unificación que reúne a ambos no con su propia energía sino con la energía del Universo, puede llevarles a experimentar, por un instante, lo que O'Sensei llamaba el Kami Waza.

Después de un entreno así, un participante decía: "El Aikido, es la relación de dos personas con la energía del Universo, en un tiempo y en un espacio dados".

No hay acaso una relación entre lo que ocurre al practicar el Aikido y lo que decía en el siglo XIII, un monje Maestro DOGEN a sus discípulos: "Todos llevamos en nuestro cerebro el sistema cósmico, pero si no actuamos, si no practicamos, es imposible darse cuenta, si no se experimenta ¡no se puede alcanzar!".

Hoy en día y a pesar de las informaciones, traducciones de textos, escritos y palabras de O'Sensei, hay todavía pocas personas interesadas en estudiar y comprender todo lo que ocurría en un entreno en épocas de O'Sensei, todo lo que ha enseñado a lo largo de su vida y sobre todo durante aquellos años durante los cuales las técnicas evolucionaron bajo la inspiración espiritual del Fundador en "Técnica Divina".

Las enseñanzas de O'Sensei se manifiestan y existen bajo distintas formas, a través de los testimonios de sus discípulos, de las muchas grabaciones y reportajes audiovisuales, de los encuentros con extranjeros y de las entrevistas. Pero lo más valioso es la experiencia de los que han vivido junto a O'Sensei y son testigos privilegiados de una época, de una vida.

Mientras que los investigadores y los científicos estudian y redescubren en antiguas tradiciones los fundamentos de una nueva física, donde las teorías como las de Alejandro P. BOUBROV invocando el campo bio-gravitatorio cuyas propiedades están relacionadas con lo viviente y el campo gravitatorio, hacen que se acceda poco a poco a una nueva comprensión de los fenómenos energéticos como los que se han podido vivir en algún entreno de Aikido, y a otra mirada sobre los textos míticos y su interpretación.

El astrónomo ruso KOZIREV descubrió una energía todavía más lejana y desconocida que los aparatos han registrado mediante curvas, esta forma de energía omnipresente nos une a los otros, y une a todas las cosas en el Universo.

Quizás el vínculo que nos une al Ki del Universo a través de los kami sería una respuesta al lenguaje de los dioses, respuesta que tal vez conocía O'Sensei Morihei UESHIBA.

"El siglo XXI será espiritual o no será", decía André MALRAUX en los años 60, esto es más vigente que nunca, de la misma manera podría decirse: "El Aikido del siglo XXI será espiritual o no será".

En un libro publicado en 1978: "La Consciencia-Energía, Estructura del Hombre y del Universo", el doctor Thérèse BROSSE daba esta definición de espiritualidad: "Ser espiritual es vivir a un nivel energético superior, es sentir y expresar el carácter universal de la consciencia..." ¿El Aikido es quizás también eso?

Descubrir que el Aikido está destinado a desarrollar lazos de paz y de amor entre los individuos, y buscar según el deseo de O'Sensei Morihei UESHIBA a través del cuerpo, del corazón y del espíritu practicando con las bases técnicas dadas por el Fundador y gracias al entreno en los dojo realizar el deseo de O'Sensei:


Artículos tomados todos de http://www.dojocam.com/05_shingu.php


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Cra. 56 # 11A - 63, Dentro del Gimnasio las Pilas. Cel. 301 792 2992 Cali, Colombia.

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