“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

26 de septiembre de 2011

Una Ciudad de Madera


UNA CIUDAD DE MADERA

(El Hombre de Shingu Parte 3.)



Al entrar en la provincia de Wakayama se entra en el territorio de los dioses que habitan los bosques, de los tengu errantes por las cimas de las montañas, de los kami con rostros de hombre.

Vista desde el cielo la cuidad de Shingu aparece como la punta de una lanza sumergiéndose en el Océano Pacífico y rodeada al este por las suave sinuosidades del Kumanogowa.

Al norte, los últimos contra fuertes de las montañas de Kumano mueren a pocos metros del mar. Dos grandes puentes de hierro unen la provincia de Wakayama con la provincia de Mie, al norte de Shingu. Son dos mundos diferentes, dos maneras de vivir, en el lado de la montaña, se cortan los árboles, que desciende los flancos de la montaña hasta el río. Al lado del mar se cultivan con amor los naranjos y los pomelos.


El río Kumano nace en el corazón de la cordillera primaria del Yamato y une sus aguas a las aguas frías y saladas del Pacifico. Sus aguas densas y poderosas, de un verde esmeralda han permitido durante cientos de años la tala de los árboles en los flancos de las montañas y el transporte por el río hasta su desembocadura, transformando el sudeste de la ciudad en el almacén de madera más grande e importante del Japón, esta madera se destinaba antes a la construcción de barcos.

Antaño eran los hombres quienes guiaban los inmensos troncos de los árboles en el recorrido sinuoso y peligroso del río, cabalgando desnudos sobre los troncos de color de tierra. Parecidos a demonios surgidos de la espuma. Llegaban a la orilla del río, al pie del viejo castillo y toda esta gente que vivía del trabajo de la madera pululaba allí, creando un nuevo barrio donde convivían las casas de té, de prostitutas, los templos y las pequeñas tiendas de mercaderías de todo.

Pero después de la guerra esta actividad se fue reduciendo progresivamente y la ruta 42 sólo ve pasar grandes maderadas de árboles muertos que atravesaban Shingu a gran velocidad.

El río Kumano está cortado hoy en día por presas hidroeléctricas situadas río arriba de Hongu, su caudal se ha reducido considerablemente, así como su cauce, empequeñecido por el limo de los aluviones. La altiva Kumanogowa sólo ofrece sus orillas a los tranquilos pescadores quienes, con el agua hasta los muslos, pescan grandes truchas.

La espina dorsal de Shingu es la carretera 42 que atraviesa la ciudad de punta a punta, cruza el puente y se estira remontando la costa al lado del mar en la dirección de Tanabe, Wakayama y más al norte todavía hasta Osaka. La carretera origina así una extraña separación, hay gentes que viven al pie de la montaña y hay gentes que viven junto al océano. Nadie mejor que el escritor NAKAGAMI Kenji, nativo de Shingu, ha recreado la atmósfera de las callejuelas de la ciudad, las casitas pegadas unas con otras y las gentes con el misterio de sus vidas.
Desde la Edad Media Shingu ha sido una etapa en el camino de los grandes santuarios. Tiene el mismo número de templos y santuarios que casas de té. La mayoría están adosadas al pie de la montaña, otras se hallan en pleno centro, disimuladas detrás de algún ginko biloba. De cara al mar, como un faro de piedra avanzando en la protuberancia de la montaña, se halla el Kamikura-San, el Almacén de los Dioses, donde se guardan las cosas antiguas.

Cuenta la leyenda que en la cima de la montaña todavía se pueden ver los restos del geta de hierro de BENKEI el famoso monje, fiel compañero de MINAMOTO Yoshitsune en sus peregrinaciones hacia las montañas del norte. Años más tarde el hermano de Yoshitsune, MINAMOTO Yoritomo, primer Shôgun, regalará las 538 piedras talladas que forman los peldaños que permiten acceder a la montaña Kamikura-San. Durante este periodo, subir y bajar estos peldaños es un ejercicio físico y espiritual que se practica durante todo el año, a cualquier hora del día y de la noche, en invierno como en verano.

"Antes cuenta HIKITSUCHI Sensei, aquel que había hecho este ejercicio habría desarrollado un verdadero sexto sentido que le permitía avisar a la gente de la ciudad ante la inminencia de un terremoto. Naturalmente nadie le creyó, y ¡hubo muchos muertos!"

Detrás de una cortina de árboles gigantescos y pegado a la montaña, al lado del río, se encuentra el santuario Hayatama, fundado por el Emperador Keiko (de 70 a 130 d.c.). Este importante santuario de elegante arquitectura, pintado de brillante color rojo bermellón que caracteriza el estilo Gongen, acoge a numerosos kami descendientes de los kami primordiales IZANAGI e IZANAMI.

En el recinto del actual santuario se respeta todavía el lugar en el cual, en 1635, se levantaron 33 columnas de piedra para recordar a todo aquel que entraba la prohibición de matar a cualquier ser vivo en este perímetro. Las columnas siguen ahí, con su carácter de kami, junto a los cipreses milenarios rodeados de los shimenawa de paja de arroz.

Cerca del santuario se halla el dojo de Aikido de HIKITSUCHI Sensei, fundado bajo el impuso de O'Sensei. Es evidente el vínculo que existe entre los dos lugares cuando uno sabe la importancia que tenían para el corazón de O'Sensei, los kimano Sanzan, los tres santuarios de Kumano, Shingu, Hongu, Nachi. En época de fiestas o de eventos importantes O'Sensei y HIKITSUCHI Sensei han hecho demostraciones de Aikido y de Bo-Jutsu en el recinto del santuario, frente el honden de los dioses.

En 1990, durante el segundo año de la era HEISEI, "Paz y Concordia" Shingu es una ciudad aparentemente tranquila. Ha inspirado a escritores y artistas, incluido a cineastas como YANAGIMACHI Mitsuo, quien realizó una película filmada en le región de Kumano en 1984, en Owase, titulada "Los Fuegos de Himatsuri", inspirándose en un hecho dramático ocurrido en 1.980.

Pero el título de la película es también el nombre de una famosa fiesta celebrada en Shingu cada 6 de febrero. Es la fiesta de los Hombres Oto-Matsuri, puesto que sólo participan en ella los hombres y adolescentes. Es como una forma de iniciación muy especial. Esta antigua fiesta conmemora un hecho que salvó a la cuidad de Shingu en épocas del primer emperador JIMMU. Se desarrolla en la montaña Kamikura-San, donde se alza la roca sagrada GOTOBIKI.

Hallándose el emperador JIMMU en la región de Ise, con sus partisanos, los habitantes de Shingu habían querido avisarle para que no abordase cerca de Shingu. Para ello, subidos en el más alto promontorio, habían recorrido la montaña durante toda la noche, llevando antorchas encendidas, esta montaña era visible desde Ise. El Emperador, prevenido, comprendió el mensaje y no se acercó a Shingu. La fiesta actual conmemora este hecho histórico.

Una semana antes de la fiesta, los participantes se someten a una verdadera purificación, sólo comerán alimentos blancos, pescado, arroz, daikon (rábano blanco) y beberán agua de la montaña. El 6 de febrero, con el vestido blanco con capucha, los riñones ceñidos con el shimenawa de paja enrollado varias veces alrededor del vientre y calzados con sandalias de paja, los participantes se ponen en marcha hacia la montaña Kamikura San.

Allí tendrá lugar una extraordinaria fusión entre el hombre, la montaña y el fuego. Los hombres se diseminarán por toda la montaña llevando antorchas hechas de madera y papel, y recorren todos los caminos, incluso los más secretos, no hay ningún freno. El saké alimenta ahora el fuego interior de los hombres y durante toda la noche, hombres de cualquier edad y adolescentes, llevados por una loca carrera, se unirán a la divinidad de la montaña, con frenética embriaguez.

Por la mañana, cansados pero purificados, descenderán los 538 escalones de piedra habiendo conjurado todos los demonios. Se ha celebrado una vez más la Fiesta de los Hombres y todos pueden regresar a sus hogares, ebrios de saké y cansancio, esperando la próxima fiesta, el año próximo.

Desde la época HEIAN las cercanías de la montaña TANCHO, cerca del río, pertenecían al castillo, siendo uno de los lugares más importantes de la ciudad.

Allí, en un emplazamiento único, con vistas a la desembocadura del río, en la montaña y la provincia de Mie, se alzaba el castillo de OKIMI-JO (desde donde se ve el mar). Este castillo fortaleza se construyó a principios del siglo XVII bajo el impuso del señor ASANO Tadayoshi, que pasará a ser luego el señor del gobierno de Kumano en el feudo de Kishu, (Kishu-han) tras la célebre batalla de Sekigahara en 1600, que inicia la nueva era TOKUGAWA.

En 1615 el Bakufu (gobierno bajo la tienda) dará órdenes de suprimir castillos y fortalezas. Había orden de dejar "un sólo castillo por provincia" para debilitar el poder de los clanes y pacificar el país. Se desmantela pues el castillo de Shingu, se derriba la primera muralla y se colman los fosos.

Pero en 1619, los señores feudales necesitaban los castillos para poder defender sus minúsculos feudos y proteger su seguridad, con lo que se reconstruyen algunas partes del castillo. El señor ASANO deja la región. Le sucede el señor Mizuno, quién sigue construyendo.

En 1631 el castillo está terminado, es un castillo fortaleza como los que todavía pueden verse en Japón, siendo el más bello ejemplar el castillo de la "Garza blanca" en Himeji, el castillo "desde donde se ve el mar" se parece mucho a él. Los señores MIZUNO prosperan en un país pacificado, gobernado por los Shôgun TOKUGAWA es una época de firmeza para el Japón, que se repliega en sí mismo.

Con regularidad el señor de Shingu recibe tributos de las ciudades vecinas, especialmente la ciudad de los cazadores de ballenas, Taiji, es extremo de la península de Kiwi. Los mejores trozos de carne de ballena se mandaban a la corte nupcial de Kioto, el Shôgun residente en Edo, es Daimyo de Wakayama y por último el señor MIZUNO de Shingu, en señal de fidelidad.

Esta vida feudal se mantendrá sin cambios hasta mediados del siglo XIX. El periodo comprendido entre 1853 y 1868 marca el crepúsculo de los Bakufu y el fin de los Shôgunat de TOKUGAWA, el castillo de Shingu se desmantela y se abandona definitivamente a causa de la supresión de los feudos en el momento de la restauración MEIJI.

Sólo subsisten los contrafuertes de grandes bloques de granito elegantemente curvados. Los fosos se han colmado definitivamente, se han abandonado los edificios secundarios y se han bloqueado las aceras con bloques de granito.

La historia del castillo OKIMI-JO habrá durado 270 años, una generación de señores ASANO y diez generaciones de señores MIZUNO. Allí donde ahora juegan los niños y pasean las parejas se alzaba un altivo torreón.

Quedan sólo como testigos de tiempos pasados los cerezos y las glicinas que trepan con sus troncos retorcidos sobre las piedras desde hace tres generaciones. Queda también el pozo algunos peldaños gigantes labrados en el granito y recubiertos ahora por la vegetación.

Se ha creado recientemente un parque público allí donde se alzaba el torreón, y donde se oyen los gritos de los niños, el graznido de los cuervos y los ruidos de la ciudad.

Aquí el cuervo no es símbolo de tristeza o mal augurio, al contrario. En la región de Kumano se les respeta como auxiliares de los dioses. En los santuarios de Kumano hay un cuervo al que se venera de manera especial. Es un cuervo con tres patas, y parece ser que se le apareció el emperador JIMMU para guiarle en su camino en las montañas hasta el corazón de Yamato.

Algunos estudios ven en el mito del cuervo con tres patas, "YATAGARASU", una transposición del mito solar de la diosa MATERASU O KAMI. Sea cual sea la leyenda, el cuervo con tres patas es venerado en todos los santuarios de Kumano, especialmente en los de Hongu y Nachi.

En el santuario de Nachi, el primer día del año, un sacerdote tocado con el "Yatagarasu-Bô" representando la forma esquematizada de un cuervo, lleva el agua de la cascada de Nachi (Nachi-Taki), las oraciones que pronuncia entonces son esotéricas y las conocen tan sólo algunos sacerdotes.

En el santuario de Kumano Hongu Taïsha, durante los primeros días de Enero se celebra el Hôin-Shinji se lleva al santuario un dibujo representando el "YATAGARASU" y se distribuye copias de este dibujo por toda la región. Poseer y contemplar este dibujo dará suerte y protección al que lo guarde con él, creando un vínculo con la divinidad.


La historia del santuario de Kumano en Hongu es bastante especial. Está unida a la historia del río Kumano. El emperador JUJIN reinó desde 98 hasta el 30 antes de la era cristiana. Recibió más tarde el apodo de "MEIJI de su época", debido a su gobierno perspicaz en el terreno económico y social, así como en el religioso, había decidido acordar un lugar preponderante a los kami terrestres en detrimento de los kami celestes. Para ello fundó el santuario de Kumano ni Jinja, Hongu Taïsha, donde se veneraba a SUSANO O KAMI el turbulento hermano de la Diosa del Sol, AMATERASU O MI KAMI.

Podemos contemplar todavía el primer santuario de Kumano Hongu a orillas del río, rodeado de aluviones y como perdido en el centro de una isla arenosa, con pequeños santuarios secundarios, presentes todavía y venerados en medio de un extraordinario decorado de cerezos guardado por las culebras, silenciosas guardianes del templo deslizándose sobre las piedras.

Subir hasta el nuevo santuario de Kumano Hongu, reconstruido en la colina, a salvo de las inundaciones y las turbulencias del río, producen un momento de emoción y gran esfuerzo. Para llegar hasta él hay que subir las casi 100 escaleras de granito de una empinada cuesta bordeada de árboles majestuosos y con los estandartes de los donantes de aquel año. HIKITSUCHI Sensei va siempre el santuario de Kumano a principios de enero para ofrecer un estandarte a las divinidades del lugar.

Cuando se llega a la cima se ve de golpe, en el eje de las escaleras, el tori de la entrada vestida de blanco y con el símbolo del crisantemo imperial en el centro.

El primero de los tres edificios principales está consagrado a la pareja de los kami creadores AZANAGI e IZANAMI, y los otros dos a la Diosa del SOL AMATERASU O MI KAMI y a su hermano SUSANO O MI KAMI. Los tres tienen una poderosa arquitectura de gran elegancia. La madera es de gran belleza con el aspecto aterciopelado de los techos hechos con planchas de madera de cryptomérias, prensadas con su grosor de más de 30 cm, los visitantes y peregrinos admiran su perfecta armonía.

Es un lugar sagrado en Japón, fuera del tiempo y del espacio, situado lejos de los lugares turísticos. Estos santuarios acogen todo el Año la visita de peregrinos, turistas, ceremonias, son lugares vivos, recorridos por el soplo de los dioses, vigilados y cuidados por jóvenes doncellas vestidas con el hakama rojo, con largas cabelleras trenzadas con cintas. Ellas acogen y reciben a los turistas, bajo la mirada atenta de los "guji" (sacerdotes).

A mediados de agosto hay las peregrinaciones de verano. La montaña alrededor de los santuarios resuena con el sonido de las conchas marinas. Los Yamabushi, "Ascetas de la Montaña" están allí y pasan como un cortejo de hormigas laboriosas para ir a los lugares de peregrinación en las montañas de Yoshino y de Ominé, parándose en los tres santuarios de Kumano Sanzan. Harán los gestos rituales del Budismo esotérico, con una particular veneración en el honden dedicado a los dioses, recitando los sûtras más lejos, en la sala del Buda.

La cohabitación del Sintoísmo y del Budismo es un fenómeno natural que se da comúnmente en todos los sitios sagrados del Japón desde el comienzo de los tiempos históricos. Desde la época Heian los japoneses han reunido y armonizado las creencias. Los poderes sobrenaturales atribuidos al poder de los kami, las prácticas ascéticas y purificadoras que permitían adquirir estos poderes, conjurar el mal de ojo, curar los enfermos y las capacidades extraordinarias para el manejo de las armas ha hecho que esta región sea especialmente favorable a los guerreros y Samuráis.

Los adeptos del Shugendo, los Yamabushi que seguían las doctrinas de las sectas del Budismo esotérico, Shingon (KOBO DAISHI) o Tendai (DENGYO DAISHI) se ejercitaban en diferentes disciplinas para alcanzar la misma meta. La esencia del Buda se encuentra en todas partes. Especialmente en el hombre, quién podrá desprender la esencia a través de una vida de prácticas ascéticas, con un entrenamiento riguroso buscando la perfección física y espiritual.

Tan sólo la montaña puede dar este alimento al hombre hambriento de perfección. Las montañas de Yoshino y de Ominé, al nordeste del triángulo de oro formado por los "Kumano Sanzan" son la imagen de un mandala perfecto donde viven el Conocimiento y los Misterios.

Nos sentimos transportados hacia otros tiempos cuando vemos a estos hombres vestidos como en la época HEIAN, con sus túnicas blancas adornadas con grandes pompones de colores según las jerarquías y el simbolismo de los cinco elementos, con una piel de lobo sobre los hombros y calzados con sandalias de paja. Pero retornamos al presente, una vez finalizadas las plegarias y los rituales de los Yamabushi, quienes van a seguir su peregrinación, ya no andando como sus antepasados sino en un autocar ¡con aire acondicionado!

Esta casta de grandes santuarios de Kumano es quizás la más importante en Japón. En ellos se estableció la relación entre los descendientes de IZANAGI y IZANAMI, pareja de kami primordiales, de la Diosa del Sol AMATERASU y del primer emperador JIMMU hasta la estirpe imperial actual.

El emperador JIMMU (Fundador del Imperio Japonés en 660 a.C., según las fechas japonesas tradicionales) durante su conquista del Japón viniendo de la región de Kyushu hizo una campaña hacia el este y se propuso penetrar en el Yamato remontando hacia la región de los montes de Yoshino, en el corazón del Yamato.

Pacificó la región con la ayuda de los dioses y de su ejército. Con la ayuda de su espada divina FUTSU NO MITAMA, se abrió paso entre los "kami violentos" de la montaña de Kumano y los mató a todos. Un poema guerrero de victoria se elevó: "como el guijarro que se mueve sobre las rocas en el mar de Ise, allí Buda sopla el viento divino, así, arrastrándose, acabamos por vencerles..." La historia conserva el mausoleo de este emperador, mitad hombre, mitad dios, del cual cuenta la leyenda que murió a los 137 años de edad, dejando numerosos descendientes.

En estos lugares sagrados se siente la respiración de la montaña y los vínculos profundos que unen el hombre y la naturaleza desde tiempos remotos, así como la imperiosa necesidad de renovación que lleva el hombre hacia la montaña.

Hay un lugar especialmente sensible, situado en el corazón del triángulo de oro de los Kumano Sanzan, es el monte TAMAKI, donde hay un conjunto de pequeños santuarios consagrados a IZANAGI e IZANAMI. Hay que realizar una gran caminata en medio de pinos y criptomerias gigantes para descubrir en lo alto un silencio de catedral. Es el santuario natural más viejo del mundo. Hay allí criptomerias tres veces milenarias, pilares sagrados que llegan hasta el cielo y en el suelo, una geometría de piedras redondeadas y blancas señalan el lugar de los dioses sobre la tierra.

Para los practicantes de Aikido es éste un lugar de peregrinación. A O'Sensei le gustaba visitar este santuario cada vez que iba a la región de Kumano, allí se entrenaba y practicaba el Aikido con HIKITSUCHI Sensei con la intensidad que proporciona una relación profunda con la naturaleza.

Hoy en día es HIKITSUCHI Sensei quien acompaña y guía a sus alumnos japoneses o extranjeros a una marcha por la montaña. Así descubren poco a poco, al llegar arriba, los árboles más venerables y más altos del Japón, hacen falta veinte personas dándose las manos para rodear el más anciano, sintiendo al mismo tiempo el contacto con la corteza tres veces milenarias.

Una parada en el pabellón destinado a los visitantes y peregrinos permite admirar los paneles pintados en las puertas correderas, que hacen soñar en la penumbra, con el juego de sombras de las hojas de oro, las ramas de los pinos y el vuelo de las grullas blancas, en una época más antigua, donde nadie se hubiese sorprendido si hubiesen surgido personajes míticos o héroes de leyenda.

10 de septiembre de 2011

La Elección de O'Sensei

LA ELECCIÓN DE O'SENSEI

(El Hombre de Shingu Parte 2.)



"Te lo he dado todo, Michio San, Hoy te doy el 10º dan. ¡Agárrate!". MORIHEI UESHIBA

La elección de O'Sensei Morihei UESHIBA es ante todo la elección del lugar, del alma y del corazón.

La elección del lugar, debido a que, por el hecho de haber nacido, O'Sensei se consideraba "Hijo de Kumano", ya que sus padres habían realizado varias peregrinaciones al Kumano Hongu de Taïsha, pidiendo el nacimiento de un hijo. Durante toda su vida O'Sensei irá a Kumano, para orar, entrenarse y practicar el Aikido, en el marco incomparable de los santuarios naturales, de árboles milenarios, donde los templos se entrelazan con el bosque, con su arquitectura de madera virgen.

O'Sensei, junto con HIKITSUCHI Sensei, podrá vivir plenamente lo que recomendará más tarde gracias a una comunión completa con la naturaleza y a un entrenamiento intensivo del Aikido y del Bo-Jutsu: "para comprender al Aikido hay que estudiar los antiguos textos del Kojiki".

Es cierto que en Japón la historia de los hombres no puede separarse de la de los dioses. La historia de las antiguas divinidades forma el Ko-Shinto o antiguo Shinto, situado antes de la introducción del Budismo (hacia 538 d. J.C.).

La filosofía del shinto antiguo se expresa en el Kojiki "Recopilación de las Cosas Antiguas", que va desde los orígenes hasta el año 628, y que ha sido recopilado por O No Yasumaro en 712 d. J.C.

Es la obra más antigua redactada en japonés y un valioso documento utilizado por sacerdotes y sabios para estudiar los principios metafísicos del Shinto.

Insiste básicamente en el reconocimiento de la armonía del universo y en la identidad del hombre y el universo.

Las búsquedas en torno a la mitología japonesa han puesto en evidencia huellas de influencia del Asia Continental, sobre todo en lo referente a los mitos cosmogónicos y ciertos mitólogos describen al personaje de la Diosa del Sol AMATERASU O MI KAMI, con trazos chamánicos.

"Entonces todas las divinidades celestes ordenaron a las dos divinidades IZANAGI NO MIKOTO y IZANAMI NO MIKOTO, que solidificarán el país que flota a la deriva... Les confiaron una alabarda celeste adornada de joyas..."

Las dos divinidades, de pie sobre el Celeste Puente Flotante, apuntaron la alabarda hacia abajo y batieron el agua salada... Y cuando la sacaron del agua, las gotas de agua cayeron de la punta de esta alabarda, se agitaron unas sobre otras y formaron las islas..."

Así nació Japón, asociado desde los orígenes de su historia a la historia mitológica de los dioses presentes, integrados en los elementos de la naturaleza. Los árboles, las montañas, las rocas, las cascadas nacían de concepciones animistas. Las divinidades primordiales como IZANAGI NO MIKOTO y IZANAMI NO MIKOTO y luego la multitud de kami que derivan de ellas tendrán cualidades y poderes extraordinarios. Los árboles en especial, los más altos y venerables, más que milenarios, se considerarán árboles sagrados. Serán respetados, tanto por la fuerza espiritual que emanan de ellos cuando los hombres los designen, como por ser lugar de residencia de los dioses o kami.

Durante su vida O'Sensei realizará más de 150 peregrinaciones a la región de Kumano y a los templos de Hongu, acompañado por HIKITSUCHI Sensei. Se entrenaran juntos y practicaran el Aikido con esta dimensión excepcional dada por el carácter grandioso del lugar, con una búsqueda constante de la unidad y comunicación con las energías vitales de la gran naturaleza, dando lugar al nacimiento de un verdadero Aikido.

Hay un hecho en la vida de O'Sensei, una experiencia física y metafísica que repercutirá profundamente en su vida espiritual que será el fundamento de la creación del Aikido después de la guerra.

O'Sensei Morihei UESHIBA dice: "Durante la primavera de 1.925, mientras paseaba por el jardín, tuve de repente la impresión de que el universo temblaba y que un espíritu de oro surgía del suelo, envolvía mi cuerpo y lo transformaba en oro".

"En este instante, mi cuerpo y mi espíritu se aligeraron, comprendía el murmullo de los pájaros, y tuve una clara consciencia del espíritu de Dios, creador de este universo".

"En este momento recibí la iluminación, el Amor de Dios es la fuente del Budo, el Amor que protege a todos los seres. Lágrimas de alegría corrían por mis mejillas, sin poder pararlas".

"Desde este momento crece en mí el sentimiento de que toda la tierra es mi hogar que sol, luna y estrellas me pertenecen. Me siento liberado de todo deseo de tener una situación, de poder, de ser famoso, pero también de ser fuerte".

"Comprendí que el Budo no consiste en derribar al suelo al contrincante, que no es tampoco el instrumento a través del cual llevamos al mundo a la destrucción por las armas. El verdadero Budo es aceptar el Espíritu del Universo, mantener la paz en el mundo, engendrar, proteger y valorar todo lo que vive en la Naturaleza".

"Comprendí que la práctica del Budo consiste en recibir el Amor de Dios que engendra, proteger y valorar a todos los seres de la creación. A integrarlo y utilizarlo en su cuerpo y en su corazón".

O'Sensei Morihei UESHIBA era un hombre de combates y desafíos. Desafíos en la ventura de la tierra en Manchuria y, luego, desafíos a los hombres durante toda su vida de Budo, desafíos en los combates de hombre a hombre, de dojo a dojo.

Hay una cierta incredulidad frente a las extraordinarias facultades de O'Sensei entrenando, como una necesidad de comprobar si no podía ser vencido, cada vez, los que lo intentaron cuentan: "Quería intentar tocar el cuerpo de O'Sensei y siempre que creía poder hacerlo, ¡todo mi cuerpo volaba por los aires! No tengo ni la menor idea de cómo ocurría..."

Un discípulo de los últimos años recuerda: "Me había transformado en un grano de arena, era como si el cuerpo de O'Sensei me hubiese absorbido en el aire".

Todos cuentan y dan testimonio del mismo fenómeno, del absoluto poder de O'Sensei. HIKITSUCHI Sensei dice: "su técnica era como un viento fresco, una brisa de primavera. El Budo de Kaiso (el Fundador) era fresco y sin ataduras. Esto expresaba su estado anímico. Además, su poder era absoluto, y si uno le atacaba con ánimo enemigo, inmediatamente era vencido, traspasado por un rayo".

"Estoy seguro que Kaiso Morihei UESHIBA era como una encarnación divina, puesto que ha dedicado su vida a la búsqueda de una vía para ultimar el Budo Japonés. En él no hay ningún elemento brutal, como el agua que fluye sin estancarse. Me acuerdo de las palabras de Kaiso cuando me hablaba me decía: "Es como si un viento ligero atravesase mi cuerpo".

El Reverendo SOYABE del templo Kozanji en Tanabe recuerda: "Las técnicas enseñadas por O'Sensei eran sencillas y claras, o mejor dicho, enseñaba movimientos de base de manera bastante estricta. Podemos decir sin exagerar que toda su enseñanza se apoyaba y concentraba en el desarrollo de los movimientos de base".

Si O'Sensei era severo en la enseñanza de las técnicas de base, también lo era HIKITSUCHI Sensei enseñando Bo-Jutsu. La posición de pies y manos, el ángulo de los pies, su separación, la manera de avanzar, de desplazarse, todo ello era enseñado con precisión.

De vez en cuando, en el dojo de Shingu, HIKITSUCHI Sensei toma un bokken o un bo y "ataca" al que realiza el kata. Pone de relieve la lógica de las conexiones que constituyen el kata. Pero siempre insiste en el hecho de que no hay que hacer kumite-jo, porque uno se acostumbre a esperar, y en Aikido NO HAY QUE ESPERAR.

HIKITSUCHI Sensei habla fácilmente de sus recuerdos de los entrenos con O'Sensei. Son momentos que viven todavía en la memoria del cuerpo y del corazón. Cuando habla de ellos, a menudo su mirada es interior. No ha olvidado ninguno de los momentos pasados al lado de O'Sensei.

A veces O'Sensei despertaba a sus discípulos a media noche para entrenar y practicar el ken. HIKITSUCHI Sensei cuenta: "Un día, en el mes de agosto de 1.957, hacia las 24 de la madrugada, O'Sensei me llamó al dojo. Allí estaba, sosteniendo un espléndido bokken, regalo del doctor OKAWA Shimei. O'Sensei lo apreciaba mucho. Estaba allí, frente a él, sosteniendo un bokken de madera de níspero, hecho por el propio O'Sensei. Entonces O'Sensei me dijo: "atácame cuando quieras si ves el momento oportuno".

"Después de muchos movimientos hubo un momento en que comprendí, por el sentimiento y por el sonido que algo me había ocurrido. ¡Había curvado el bokken de O'Sensei!".

"Y entonces él me dijo: "¡Basta ya!". El bokken de O'Sensei estaba roto, ¡un buen trozo de la punta! Empecé a buscar el trozo por todas partes, sin encontrarlo. De repente, O'Sensei me dijo: "¿qué buscas? ¿Es eso? Y diciendo esto, saca del interior de su chaqueta el trozo de bokken, que había tocado exactamente el sitio de su corazón".

Este episodio de un entreno excepcional es todavía inexplicable, y a partir de esta experiencia HIKITSUCHI Sensei se entrenará todavía más intensamente, hasta alcanzar el nivel en el que O'Sensei le relevara el secreto de la enseñanza del Bo-Jutsu Masakatsu.

Durante este mismo mes de agosto de 1957 HIKITSUCHI Sensei recibe de manos de O'Sensei el pergamino (makimono) que le permitirá enseñar el Bo-Jutsu Masakatsu, como reconocimiento de su dominio de los secretos del Bo-Jutsu. En este pergamino, pintado por un famoso artista y que ilustra los últimos secretos del Arte de las Lanza, ha escrito O'Sensei inscripciones sobre las funciones del Bo-Jutsu Masakatsu.

Este documento extraordinario se llama "Bo-Jutsu Masakatsu Oku Hisaden". Engloba mediante dibujos y explicaciones los kata de Bo-Jutsu de O'Sensei. Los dibujos son de KANDA Masami y el texto redactado por el propio O'Sensei.

Pocas personas han visto este documento único. Cuando, en alguna ocasión especial, HIKITSUCHI Sensei los despliega con gran respeto y atención, es como mirar una gran tira dibujada donde están los secretos del Arte de las Lanza.

HIKITSUCHI Sensei enseña los kata de Bo-Jutsu, seis, a algunos de sus alumnos. O'Sensei creó estos kata, y sólo se enseña el primero, el kata de base. Cuando se asimila este primer kata es más fácil aprender los restantes. Algunos practicantes han tenido la suerte de recibir esta enseñanza, que requiere gran vigilancia y atención. Luego, hay que entrenarse sólo para repetir y desarrollar lo que el cuerpo ha recibido y comprendido de manera intuitiva.

Pocas personas tienen hoy en día altas graduaciones de Bo-Jutsu. Clint GEORGE en (U.S.A.) es 5º dan, igual que Gérard BLAIZE es 5º dan en Francia, y alguno de sus alumnos ha recibido algún grado en los entrenos de Shingu.

El año 1957 es un buen año para el entreno con O'Sensei. A los 40 años HIKITSUCHI Sensei se encuentra en plena forma y entrena intensamente con O'Sensei, su mirada es grave, hacia la lejanía, y ninguna sonrisa ilumina su cara. Es una época de rigor y de intensos esfuerzos en cada instante. Esta serenidad, esta intensidad en los entrenos, dan como resultado una especie de perfección en la ejecución y O'Sensei enseña a HIKITSUCHI Sensei el sho, chiku, bai no ken, el ken del Pino, del Bambú y de la Ciruela.

O'Sensei dio a su práctica del ken los nombres de sho, chiku, bai no ken, para hacer hincapié en las principales cualidades que todo practicante debe tener.

La del Sho o Pino representa la verdadera sinceridad. Para los japoneses la rama del pino no tiene dos caras sino una sola siempre la misma. Simboliza un carácter puro lleno de constancia.

La del Chiku o Bambú simboliza la flexibilidad y la fuerza, una energía que nada puede parar, que no se deja vencer por los dolores ni las agresiones de la vida.

Símbolo de la dulzura es Bai, la Ciruela, que da la noción del instante, de la eternidad debido a su sabor a la vez dulce y amargo.

Técnicamente el Sho Chiku Bai no Ken es sencillo. Consta de tres formas básicas que se mueven según un triángulo, desplazando los pies y las caderas. Como explica HIKITSUCHI Sensei, el sho chiku, bai no ken enseña la unidad porque sus movimientos se realizan en el momento en que la persona de enfrente piensa atacar. Así se crea el Saki no Saki, el estado del "ANTES DEL ANTES" en la acción.

En una entrevista reciente, Gerard BLAIZE, 6 º dan de Aikido y alumno directo de HIKITSUCHI Sensei, explicaba a Bernard MARTINO, autor de la serie "Los Cantos de lo Invisible" (retransmitido por Antena 2 en noviembre de 1990) como tuvo lugar su primer encuentro con HIKITSUCHI Sensei.

"Mi primera estancia en Shingu data ya de hace 14 años. Creo que lo que me atrajo al principio en el Aikido fue la belleza, pero no sentí que había detrás un fenómeno imperceptible que sólo podemos entrever. Cuando conocí a HIKITSUCHI Sensei tuve como una especie de respuesta que venía del cuerpo, de la técnica. En el Aikido la dimensión energética pasa siempre por la técnica".

"Un día, hicimos un pequeño combate, me dijo: "toma el bokken", y él tomó el bo. Dos veces ocurrió algo extraño durante el combate su bo estaba encima de mí, se había terminado. Tenía la impresión de que algo me había tocado, paralizado..."
"Tuve el sentimiento durante este combate, donde nada se había decidido de antemano y que era libre, de que había sido aspirado. Era como si hubiese tomado mi ataque y un segundo después, todo había acabado".

"Si debiera definir a HIKITSUCHI Sensei en pocas palabras diría que es un hombre que da mucho pero no comete ninguna falta. Prefiere marcharse antes que actuar mal. Busca siempre la perfección, no quiere cometer errores ni en el plano de la técnica ni en la posición que ocupa. Si nota que algo no marcha bien, se marchará sin decir nada. Algunas veces se le puede considerar muy estricto, pero con el tiempo uno comprende que esta serenidad es debida a su deseo de actuar perfectamente según lo que ha recibido del Fundador de Aikido".

La vida de HIKITSUCHI Sensei no es un largo río tranquilo. Discípulo próximo de O'Sensei. Personaje fuera de lo común, tan profundamente japonés, su vida entera, marcada por los duelos y el dolor de pruebas físicas y morales intensas. Cuando O'Sensei le dice al otorgarle el 10º dan: "¡Agárrate, Michio San! es con una premonición de las pruebas que deberá afrontar.

No es 10º dan el que quiere serlo. Es el resultado de los años pasados junto a O'Sensei, divididos entre momentos de intensa emoción pero también años de sacrificios. Durante todos estos años HIKITSUCHI Sensei estará siempre al lado de O'Sensei cada vez que vendrá a la región de Kumano. El hecho de estar cerca de él, seguirle en sus viajes, ayudarle a subir las escaleras del templo, todos estos detalles y atenciones enraizarán una relación de corazón a corazón, una manera simbiótica de recibir una verdadera educación.

El 9 de enero de 1969 (Showa 44), durante el último viaje a la región de Kumano que él tanto quería, O'Sensei convoca a 5 testigos, uno de ellos era el señor KUBOKATSU, el primero de sus fieles alumnos de Shingu. Dice entonces a HIKITSUCHI Sensei: "Michio San, te lo he dado todo, todo lo que sabía, hoy te doy el 10º dan ¡Agárrate!".

Con la voz llena de emoción HIKITSUCHI Sensei recuerda esos momentos como si hubiesen ocurrido ayer. "O'Sensei era para mí un maestro insustituible. Era también mi padre. Mientras vivía creí que había entre nosotros un profundo vínculo que debía existir ya antes de nacer. Cuando me acuerdo, me embarga una gran gratitud hacia O'Sensei. Nunca olvidaré estos momentos".

Tampoco podré olvidar las últimas horas vividas al lado de O'Sensei durante las últimas semanas de su vida en abril de 1969. Durante todo un mes, HIKITSUCHI Sensei estará al lado de su Maestro, ayudándole en las oraciones, cuidando de él en todo momento. El 25 de abril parece que O'Sensei se encuentra mejor, y tranquilizado, HIKITSUCHI Sensei regresa a su casa en Shingu.

Pero al día siguiente le llaman por teléfono desde el Hombu Dojo en Tokio para darle la noticia: O'Sensei ha marchado para reunirse con sus antepasados. Era el 26 de abril de 1969 a las 5 horas de la mañana.

Más allá de la muerte, la memoria de O'Sensei quedará viva en el Dojo de Shingu. HIKITSUCHI Sensei recibe un depósito sagrado: la barba y los cabellos de O'Sensei se conservarán en el mueble santuario del dojo. Y allí donde unos meses antes todavía se oía la voz y las plegarias de O'Sensei, se oficiará el 26 de junio una ceremonia con los sacerdotes de los santuarios de Kumano Hongu Taïsha y con la presencia de los representantes de los grandes santuarios de la región.

A partir de este momento y quizás en este único Dojo de Japón se celebrara el "Mitama Sai" en esta fecha aniversario. Ello permite a HIKITSUCHI Sensei y a los presentes renovar los lazos que les unen con el Fundador, a través de las oraciones y la memoria del corazón.

Poco antes de morir O'Sensei había dejado escrito en su testamento la misión de HIKITSUCHI Sensei: continuar con la enseñanza del Aikido, cuidar con solicitud el Nidaï Doshu y vigilar que los altos grados sean otorgados por su hijo Doshu Kisshomaru UESHIBA y por HIKITSUCHI Sensei.

"Michio San, tú eres como yo, has nacido para hacer Budo, sigue pues la vía del Budo toda tu vida. ¿No podrías crear un Dojo en Shingu?"

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