“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

26 de septiembre de 2011

Una Ciudad de Madera


UNA CIUDAD DE MADERA

(El Hombre de Shingu Parte 3.)



Al entrar en la provincia de Wakayama se entra en el territorio de los dioses que habitan los bosques, de los tengu errantes por las cimas de las montañas, de los kami con rostros de hombre.

Vista desde el cielo la cuidad de Shingu aparece como la punta de una lanza sumergiéndose en el Océano Pacífico y rodeada al este por las suave sinuosidades del Kumanogowa.

Al norte, los últimos contra fuertes de las montañas de Kumano mueren a pocos metros del mar. Dos grandes puentes de hierro unen la provincia de Wakayama con la provincia de Mie, al norte de Shingu. Son dos mundos diferentes, dos maneras de vivir, en el lado de la montaña, se cortan los árboles, que desciende los flancos de la montaña hasta el río. Al lado del mar se cultivan con amor los naranjos y los pomelos.


El río Kumano nace en el corazón de la cordillera primaria del Yamato y une sus aguas a las aguas frías y saladas del Pacifico. Sus aguas densas y poderosas, de un verde esmeralda han permitido durante cientos de años la tala de los árboles en los flancos de las montañas y el transporte por el río hasta su desembocadura, transformando el sudeste de la ciudad en el almacén de madera más grande e importante del Japón, esta madera se destinaba antes a la construcción de barcos.

Antaño eran los hombres quienes guiaban los inmensos troncos de los árboles en el recorrido sinuoso y peligroso del río, cabalgando desnudos sobre los troncos de color de tierra. Parecidos a demonios surgidos de la espuma. Llegaban a la orilla del río, al pie del viejo castillo y toda esta gente que vivía del trabajo de la madera pululaba allí, creando un nuevo barrio donde convivían las casas de té, de prostitutas, los templos y las pequeñas tiendas de mercaderías de todo.

Pero después de la guerra esta actividad se fue reduciendo progresivamente y la ruta 42 sólo ve pasar grandes maderadas de árboles muertos que atravesaban Shingu a gran velocidad.

El río Kumano está cortado hoy en día por presas hidroeléctricas situadas río arriba de Hongu, su caudal se ha reducido considerablemente, así como su cauce, empequeñecido por el limo de los aluviones. La altiva Kumanogowa sólo ofrece sus orillas a los tranquilos pescadores quienes, con el agua hasta los muslos, pescan grandes truchas.

La espina dorsal de Shingu es la carretera 42 que atraviesa la ciudad de punta a punta, cruza el puente y se estira remontando la costa al lado del mar en la dirección de Tanabe, Wakayama y más al norte todavía hasta Osaka. La carretera origina así una extraña separación, hay gentes que viven al pie de la montaña y hay gentes que viven junto al océano. Nadie mejor que el escritor NAKAGAMI Kenji, nativo de Shingu, ha recreado la atmósfera de las callejuelas de la ciudad, las casitas pegadas unas con otras y las gentes con el misterio de sus vidas.
Desde la Edad Media Shingu ha sido una etapa en el camino de los grandes santuarios. Tiene el mismo número de templos y santuarios que casas de té. La mayoría están adosadas al pie de la montaña, otras se hallan en pleno centro, disimuladas detrás de algún ginko biloba. De cara al mar, como un faro de piedra avanzando en la protuberancia de la montaña, se halla el Kamikura-San, el Almacén de los Dioses, donde se guardan las cosas antiguas.

Cuenta la leyenda que en la cima de la montaña todavía se pueden ver los restos del geta de hierro de BENKEI el famoso monje, fiel compañero de MINAMOTO Yoshitsune en sus peregrinaciones hacia las montañas del norte. Años más tarde el hermano de Yoshitsune, MINAMOTO Yoritomo, primer Shôgun, regalará las 538 piedras talladas que forman los peldaños que permiten acceder a la montaña Kamikura-San. Durante este periodo, subir y bajar estos peldaños es un ejercicio físico y espiritual que se practica durante todo el año, a cualquier hora del día y de la noche, en invierno como en verano.

"Antes cuenta HIKITSUCHI Sensei, aquel que había hecho este ejercicio habría desarrollado un verdadero sexto sentido que le permitía avisar a la gente de la ciudad ante la inminencia de un terremoto. Naturalmente nadie le creyó, y ¡hubo muchos muertos!"

Detrás de una cortina de árboles gigantescos y pegado a la montaña, al lado del río, se encuentra el santuario Hayatama, fundado por el Emperador Keiko (de 70 a 130 d.c.). Este importante santuario de elegante arquitectura, pintado de brillante color rojo bermellón que caracteriza el estilo Gongen, acoge a numerosos kami descendientes de los kami primordiales IZANAGI e IZANAMI.

En el recinto del actual santuario se respeta todavía el lugar en el cual, en 1635, se levantaron 33 columnas de piedra para recordar a todo aquel que entraba la prohibición de matar a cualquier ser vivo en este perímetro. Las columnas siguen ahí, con su carácter de kami, junto a los cipreses milenarios rodeados de los shimenawa de paja de arroz.

Cerca del santuario se halla el dojo de Aikido de HIKITSUCHI Sensei, fundado bajo el impuso de O'Sensei. Es evidente el vínculo que existe entre los dos lugares cuando uno sabe la importancia que tenían para el corazón de O'Sensei, los kimano Sanzan, los tres santuarios de Kumano, Shingu, Hongu, Nachi. En época de fiestas o de eventos importantes O'Sensei y HIKITSUCHI Sensei han hecho demostraciones de Aikido y de Bo-Jutsu en el recinto del santuario, frente el honden de los dioses.

En 1990, durante el segundo año de la era HEISEI, "Paz y Concordia" Shingu es una ciudad aparentemente tranquila. Ha inspirado a escritores y artistas, incluido a cineastas como YANAGIMACHI Mitsuo, quien realizó una película filmada en le región de Kumano en 1984, en Owase, titulada "Los Fuegos de Himatsuri", inspirándose en un hecho dramático ocurrido en 1.980.

Pero el título de la película es también el nombre de una famosa fiesta celebrada en Shingu cada 6 de febrero. Es la fiesta de los Hombres Oto-Matsuri, puesto que sólo participan en ella los hombres y adolescentes. Es como una forma de iniciación muy especial. Esta antigua fiesta conmemora un hecho que salvó a la cuidad de Shingu en épocas del primer emperador JIMMU. Se desarrolla en la montaña Kamikura-San, donde se alza la roca sagrada GOTOBIKI.

Hallándose el emperador JIMMU en la región de Ise, con sus partisanos, los habitantes de Shingu habían querido avisarle para que no abordase cerca de Shingu. Para ello, subidos en el más alto promontorio, habían recorrido la montaña durante toda la noche, llevando antorchas encendidas, esta montaña era visible desde Ise. El Emperador, prevenido, comprendió el mensaje y no se acercó a Shingu. La fiesta actual conmemora este hecho histórico.

Una semana antes de la fiesta, los participantes se someten a una verdadera purificación, sólo comerán alimentos blancos, pescado, arroz, daikon (rábano blanco) y beberán agua de la montaña. El 6 de febrero, con el vestido blanco con capucha, los riñones ceñidos con el shimenawa de paja enrollado varias veces alrededor del vientre y calzados con sandalias de paja, los participantes se ponen en marcha hacia la montaña Kamikura San.

Allí tendrá lugar una extraordinaria fusión entre el hombre, la montaña y el fuego. Los hombres se diseminarán por toda la montaña llevando antorchas hechas de madera y papel, y recorren todos los caminos, incluso los más secretos, no hay ningún freno. El saké alimenta ahora el fuego interior de los hombres y durante toda la noche, hombres de cualquier edad y adolescentes, llevados por una loca carrera, se unirán a la divinidad de la montaña, con frenética embriaguez.

Por la mañana, cansados pero purificados, descenderán los 538 escalones de piedra habiendo conjurado todos los demonios. Se ha celebrado una vez más la Fiesta de los Hombres y todos pueden regresar a sus hogares, ebrios de saké y cansancio, esperando la próxima fiesta, el año próximo.

Desde la época HEIAN las cercanías de la montaña TANCHO, cerca del río, pertenecían al castillo, siendo uno de los lugares más importantes de la ciudad.

Allí, en un emplazamiento único, con vistas a la desembocadura del río, en la montaña y la provincia de Mie, se alzaba el castillo de OKIMI-JO (desde donde se ve el mar). Este castillo fortaleza se construyó a principios del siglo XVII bajo el impuso del señor ASANO Tadayoshi, que pasará a ser luego el señor del gobierno de Kumano en el feudo de Kishu, (Kishu-han) tras la célebre batalla de Sekigahara en 1600, que inicia la nueva era TOKUGAWA.

En 1615 el Bakufu (gobierno bajo la tienda) dará órdenes de suprimir castillos y fortalezas. Había orden de dejar "un sólo castillo por provincia" para debilitar el poder de los clanes y pacificar el país. Se desmantela pues el castillo de Shingu, se derriba la primera muralla y se colman los fosos.

Pero en 1619, los señores feudales necesitaban los castillos para poder defender sus minúsculos feudos y proteger su seguridad, con lo que se reconstruyen algunas partes del castillo. El señor ASANO deja la región. Le sucede el señor Mizuno, quién sigue construyendo.

En 1631 el castillo está terminado, es un castillo fortaleza como los que todavía pueden verse en Japón, siendo el más bello ejemplar el castillo de la "Garza blanca" en Himeji, el castillo "desde donde se ve el mar" se parece mucho a él. Los señores MIZUNO prosperan en un país pacificado, gobernado por los Shôgun TOKUGAWA es una época de firmeza para el Japón, que se repliega en sí mismo.

Con regularidad el señor de Shingu recibe tributos de las ciudades vecinas, especialmente la ciudad de los cazadores de ballenas, Taiji, es extremo de la península de Kiwi. Los mejores trozos de carne de ballena se mandaban a la corte nupcial de Kioto, el Shôgun residente en Edo, es Daimyo de Wakayama y por último el señor MIZUNO de Shingu, en señal de fidelidad.

Esta vida feudal se mantendrá sin cambios hasta mediados del siglo XIX. El periodo comprendido entre 1853 y 1868 marca el crepúsculo de los Bakufu y el fin de los Shôgunat de TOKUGAWA, el castillo de Shingu se desmantela y se abandona definitivamente a causa de la supresión de los feudos en el momento de la restauración MEIJI.

Sólo subsisten los contrafuertes de grandes bloques de granito elegantemente curvados. Los fosos se han colmado definitivamente, se han abandonado los edificios secundarios y se han bloqueado las aceras con bloques de granito.

La historia del castillo OKIMI-JO habrá durado 270 años, una generación de señores ASANO y diez generaciones de señores MIZUNO. Allí donde ahora juegan los niños y pasean las parejas se alzaba un altivo torreón.

Quedan sólo como testigos de tiempos pasados los cerezos y las glicinas que trepan con sus troncos retorcidos sobre las piedras desde hace tres generaciones. Queda también el pozo algunos peldaños gigantes labrados en el granito y recubiertos ahora por la vegetación.

Se ha creado recientemente un parque público allí donde se alzaba el torreón, y donde se oyen los gritos de los niños, el graznido de los cuervos y los ruidos de la ciudad.

Aquí el cuervo no es símbolo de tristeza o mal augurio, al contrario. En la región de Kumano se les respeta como auxiliares de los dioses. En los santuarios de Kumano hay un cuervo al que se venera de manera especial. Es un cuervo con tres patas, y parece ser que se le apareció el emperador JIMMU para guiarle en su camino en las montañas hasta el corazón de Yamato.

Algunos estudios ven en el mito del cuervo con tres patas, "YATAGARASU", una transposición del mito solar de la diosa MATERASU O KAMI. Sea cual sea la leyenda, el cuervo con tres patas es venerado en todos los santuarios de Kumano, especialmente en los de Hongu y Nachi.

En el santuario de Nachi, el primer día del año, un sacerdote tocado con el "Yatagarasu-Bô" representando la forma esquematizada de un cuervo, lleva el agua de la cascada de Nachi (Nachi-Taki), las oraciones que pronuncia entonces son esotéricas y las conocen tan sólo algunos sacerdotes.

En el santuario de Kumano Hongu Taïsha, durante los primeros días de Enero se celebra el Hôin-Shinji se lleva al santuario un dibujo representando el "YATAGARASU" y se distribuye copias de este dibujo por toda la región. Poseer y contemplar este dibujo dará suerte y protección al que lo guarde con él, creando un vínculo con la divinidad.


La historia del santuario de Kumano en Hongu es bastante especial. Está unida a la historia del río Kumano. El emperador JUJIN reinó desde 98 hasta el 30 antes de la era cristiana. Recibió más tarde el apodo de "MEIJI de su época", debido a su gobierno perspicaz en el terreno económico y social, así como en el religioso, había decidido acordar un lugar preponderante a los kami terrestres en detrimento de los kami celestes. Para ello fundó el santuario de Kumano ni Jinja, Hongu Taïsha, donde se veneraba a SUSANO O KAMI el turbulento hermano de la Diosa del Sol, AMATERASU O MI KAMI.

Podemos contemplar todavía el primer santuario de Kumano Hongu a orillas del río, rodeado de aluviones y como perdido en el centro de una isla arenosa, con pequeños santuarios secundarios, presentes todavía y venerados en medio de un extraordinario decorado de cerezos guardado por las culebras, silenciosas guardianes del templo deslizándose sobre las piedras.

Subir hasta el nuevo santuario de Kumano Hongu, reconstruido en la colina, a salvo de las inundaciones y las turbulencias del río, producen un momento de emoción y gran esfuerzo. Para llegar hasta él hay que subir las casi 100 escaleras de granito de una empinada cuesta bordeada de árboles majestuosos y con los estandartes de los donantes de aquel año. HIKITSUCHI Sensei va siempre el santuario de Kumano a principios de enero para ofrecer un estandarte a las divinidades del lugar.

Cuando se llega a la cima se ve de golpe, en el eje de las escaleras, el tori de la entrada vestida de blanco y con el símbolo del crisantemo imperial en el centro.

El primero de los tres edificios principales está consagrado a la pareja de los kami creadores AZANAGI e IZANAMI, y los otros dos a la Diosa del SOL AMATERASU O MI KAMI y a su hermano SUSANO O MI KAMI. Los tres tienen una poderosa arquitectura de gran elegancia. La madera es de gran belleza con el aspecto aterciopelado de los techos hechos con planchas de madera de cryptomérias, prensadas con su grosor de más de 30 cm, los visitantes y peregrinos admiran su perfecta armonía.

Es un lugar sagrado en Japón, fuera del tiempo y del espacio, situado lejos de los lugares turísticos. Estos santuarios acogen todo el Año la visita de peregrinos, turistas, ceremonias, son lugares vivos, recorridos por el soplo de los dioses, vigilados y cuidados por jóvenes doncellas vestidas con el hakama rojo, con largas cabelleras trenzadas con cintas. Ellas acogen y reciben a los turistas, bajo la mirada atenta de los "guji" (sacerdotes).

A mediados de agosto hay las peregrinaciones de verano. La montaña alrededor de los santuarios resuena con el sonido de las conchas marinas. Los Yamabushi, "Ascetas de la Montaña" están allí y pasan como un cortejo de hormigas laboriosas para ir a los lugares de peregrinación en las montañas de Yoshino y de Ominé, parándose en los tres santuarios de Kumano Sanzan. Harán los gestos rituales del Budismo esotérico, con una particular veneración en el honden dedicado a los dioses, recitando los sûtras más lejos, en la sala del Buda.

La cohabitación del Sintoísmo y del Budismo es un fenómeno natural que se da comúnmente en todos los sitios sagrados del Japón desde el comienzo de los tiempos históricos. Desde la época Heian los japoneses han reunido y armonizado las creencias. Los poderes sobrenaturales atribuidos al poder de los kami, las prácticas ascéticas y purificadoras que permitían adquirir estos poderes, conjurar el mal de ojo, curar los enfermos y las capacidades extraordinarias para el manejo de las armas ha hecho que esta región sea especialmente favorable a los guerreros y Samuráis.

Los adeptos del Shugendo, los Yamabushi que seguían las doctrinas de las sectas del Budismo esotérico, Shingon (KOBO DAISHI) o Tendai (DENGYO DAISHI) se ejercitaban en diferentes disciplinas para alcanzar la misma meta. La esencia del Buda se encuentra en todas partes. Especialmente en el hombre, quién podrá desprender la esencia a través de una vida de prácticas ascéticas, con un entrenamiento riguroso buscando la perfección física y espiritual.

Tan sólo la montaña puede dar este alimento al hombre hambriento de perfección. Las montañas de Yoshino y de Ominé, al nordeste del triángulo de oro formado por los "Kumano Sanzan" son la imagen de un mandala perfecto donde viven el Conocimiento y los Misterios.

Nos sentimos transportados hacia otros tiempos cuando vemos a estos hombres vestidos como en la época HEIAN, con sus túnicas blancas adornadas con grandes pompones de colores según las jerarquías y el simbolismo de los cinco elementos, con una piel de lobo sobre los hombros y calzados con sandalias de paja. Pero retornamos al presente, una vez finalizadas las plegarias y los rituales de los Yamabushi, quienes van a seguir su peregrinación, ya no andando como sus antepasados sino en un autocar ¡con aire acondicionado!

Esta casta de grandes santuarios de Kumano es quizás la más importante en Japón. En ellos se estableció la relación entre los descendientes de IZANAGI y IZANAMI, pareja de kami primordiales, de la Diosa del Sol AMATERASU y del primer emperador JIMMU hasta la estirpe imperial actual.

El emperador JIMMU (Fundador del Imperio Japonés en 660 a.C., según las fechas japonesas tradicionales) durante su conquista del Japón viniendo de la región de Kyushu hizo una campaña hacia el este y se propuso penetrar en el Yamato remontando hacia la región de los montes de Yoshino, en el corazón del Yamato.

Pacificó la región con la ayuda de los dioses y de su ejército. Con la ayuda de su espada divina FUTSU NO MITAMA, se abrió paso entre los "kami violentos" de la montaña de Kumano y los mató a todos. Un poema guerrero de victoria se elevó: "como el guijarro que se mueve sobre las rocas en el mar de Ise, allí Buda sopla el viento divino, así, arrastrándose, acabamos por vencerles..." La historia conserva el mausoleo de este emperador, mitad hombre, mitad dios, del cual cuenta la leyenda que murió a los 137 años de edad, dejando numerosos descendientes.

En estos lugares sagrados se siente la respiración de la montaña y los vínculos profundos que unen el hombre y la naturaleza desde tiempos remotos, así como la imperiosa necesidad de renovación que lleva el hombre hacia la montaña.

Hay un lugar especialmente sensible, situado en el corazón del triángulo de oro de los Kumano Sanzan, es el monte TAMAKI, donde hay un conjunto de pequeños santuarios consagrados a IZANAGI e IZANAMI. Hay que realizar una gran caminata en medio de pinos y criptomerias gigantes para descubrir en lo alto un silencio de catedral. Es el santuario natural más viejo del mundo. Hay allí criptomerias tres veces milenarias, pilares sagrados que llegan hasta el cielo y en el suelo, una geometría de piedras redondeadas y blancas señalan el lugar de los dioses sobre la tierra.

Para los practicantes de Aikido es éste un lugar de peregrinación. A O'Sensei le gustaba visitar este santuario cada vez que iba a la región de Kumano, allí se entrenaba y practicaba el Aikido con HIKITSUCHI Sensei con la intensidad que proporciona una relación profunda con la naturaleza.

Hoy en día es HIKITSUCHI Sensei quien acompaña y guía a sus alumnos japoneses o extranjeros a una marcha por la montaña. Así descubren poco a poco, al llegar arriba, los árboles más venerables y más altos del Japón, hacen falta veinte personas dándose las manos para rodear el más anciano, sintiendo al mismo tiempo el contacto con la corteza tres veces milenarias.

Una parada en el pabellón destinado a los visitantes y peregrinos permite admirar los paneles pintados en las puertas correderas, que hacen soñar en la penumbra, con el juego de sombras de las hojas de oro, las ramas de los pinos y el vuelo de las grullas blancas, en una época más antigua, donde nadie se hubiese sorprendido si hubiesen surgido personajes míticos o héroes de leyenda.

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