“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

16 de enero de 2012

Un vistazo de sentido común en el Aikido


Un vistazo de sentido común en el Aikido
(Por Yoshio Kuroiwa)


Puesto que no existen competencias en el Aikido debemos pensar cuidadosamente sobre la naturaleza de nuestra práctica. El lado espiritual de la práctica también es importante, pero si lo recalcamos demasiado, la naturaleza de nuestro entrenamiento se vuelve idealista y se descuidad el aspecto realista. “Kata” (la forma) y “waza” (la técnica) deben ser reconocidas correctamente en la práctica.

De Kata a Waza
Las Katas deben ser practicadas de acuerdo a cierto orden o cierto método predefinido basado en una relación racional (riai). Así, no caemos porque somos proyectados sino porque practicamos una kata diseñada para ser proyectados. Una vez que dominamos un movimiento racional (kata), este se expresa como un movimiento natural (waza). Esto quiere decir que, si se es capaz de ejecutar una kata espontáneamente como resultado de una práctica repetida, ya no se esta ejecutando una kata, sino un waza. Aprendemos a través de las katas y no somos conscientes de ello. En otras palabras, mientras nuestros movimientos requieran nuestra atención son kata, cuando la kata se vuelve espontánea se transforman en waza.

Primero practicamos las katas básicas (kihon waza, técnicas básicas) para aprender los movimientos del Aikido. Las bases son los estándares (la forma de ver y pensar) y una perspectiva de sentido común para observar correctamente las cosas. Lo que debemos comprender es la esencia de las katas, y no su apariencia exterior.

Por ejemplo, en un rompecabezas que contiene piezas de madera entrelazadas, uno conoce la ubicación (estabilidad) de cada pieza al comprender su forma y naturaleza. De la misma manera, podemos explicar las katas comunes a toda la gente revelando las partes básicas y comunes de la estructura del cuerpo humano (por ejemplo, puntos como los codos se doblan solo hacia adentro) y deberíamos utilizar estas partes básicas de manera racional. Puede parecer exagerado el utilizar los términos “racional” o “lógico” sin embargo, estos conceptos son solo cuestión de sentido común y no necesitan explicación.

Mientras sigamos viendo a las katas superficialmente, llegaremos a pensar que son de especial importancia. No se puede explicar sistemática o racionalmente ninguna kata simplemente aprendiéndola de una manera repetitiva sin una comprensión de por qué ciertas catas son consideradas como básicas. Lo que adquirimos al aprender simplemente repitiendo es la preservación de la forma (la transmisión de la forma externa) y no la habilidad de crear (la comprensión de la esencia de las katas). En otras palabras, no entendemos lo que estamos haciendo.

Las bases no son algo para practicarse sino algo para comprenderse. Lo que ellas demuestran son los mecanismos de cómo desequilibrar a un oponente y como crear una oportunidad para la aplicación de la técnica. Si no se comprende lo que significa conducir y guiar se dará pie a la creencia de que uno puede dirigir a su oponente circularmente. Esto ocurre porque no se es consciente que dirigir a un compañero circularmente implica la separación y uno no se da cuenta de que la práctica es una expresión del yin y que el uso del poder en el Aiki implica empujar.

Kata: una herramienta del entrenamiento
Durante el entrenamiento practicamos muchas técnicas, pero todas ellas son variaciones de un solo aspecto. Por lo tanto, ikkyo, shihonage, y otras técnicas son lo mismo. La razón de que parezcan diferentes es que solo vemos su apariencia exterior. Las katas son la expresión de un número de variaciones a través de movimientos desde una sola posición y no son nada más que una herramienta para entrenar al cuerpo para que se mueva libremente. La idea de que uno es todos y todos son uno no es solo una cuestión espiritual. Esto también se aplica a nuestros cuerpos.

No es que exista un método diferente dependiendo de la técnica, por ejemplo, decir que ikkio se practica de una forma y que tal y tal técnicas se practicas de otra. Todas son manifestaciones de un solo movimiento. Es decir, practicamos varias katas para entender un movimiento original único. No es que ikkyo y shihonage carezcan de valor como técnicas básicas. Sólo las practicamos como un medio conveniente para comprender el yin y el yang de una forma fundamental.

La práctica del Aikido es la práctica del yin. Usemos al Judo como ejemplo, que es una práctica con un compañero más que un randori (práctica libre). La práctica yin representa principalmente una secuencia de práctica acordada. Así, la transición durante el entrenamiento de la recepción del ataque hacia la aplicación de la técnica, solo es posible al existir una diferencia en habilidad. Cuando la habilidad de un oponente es superior esto no es posible. Este es un punto clave en la práctica.

Los Waza (movimientos naturales) se expresan de acuerdo al nivel de cada uno, y su sustancia (las técnicas) cada vez se manifiesta de diferente manera. Esto debido a que lo que uno posee naturalmente (nuestra habilidad como resultado de la práctica repetida) se expresa a través de ciertas relaciones (formas).



3 de enero de 2012

Violencia y Narcisismo en el Tatami


Violencia y Narcisismo en el Tatami




Hace como unos 15 o 20 años leí un artículo escrito por Ellis Amdur que me ayudó a no sentirme tan solo con la idea de que en el Aikido existen dos tendencias peligrosas: Por un lado una cierta inclinación hacia la violencia, y por el otro una sutil forma de narcisismo. Renato FILIPPIN

Me gustaría repetir aquí la teoría de Ellis Amdur, con la cual estoy completamente de acuerdo, al traducir algunos de sus trabajos y agregando algunas de mis reflexiones personales. “El Aikido es un arte marcial que es especialmente adecuado para generar maltrato físico en el tatami”.

Detengámonos un momento para observar la práctica diaria del Aikido.

De un uke joven y principiante, se espera que haga las caídas con elegancia y sin resistencia cuando es proyectado por un Tori de mayor edad o más avanzado que él. Por otro lado aunque Tori sea más avanzado o de mayor edad, se le pide que también reciba ukemi del más joven, con la idea de enseñarle.

Esto se puede hacerse como una forma más eficiente de preparar a los jóvenes aikidokas para asumir formas y posiciones adecuadas al ejecutar los movimientos de Aikido. Sin embargo también se puede hacer algo de resistencia, oposición y bloqueos en las técnicas.
En Aikido, se espera que un principiante no pueda resistir a una técnica realizada por un tori más avanzado; pero si el uke principiante tratar de resistir el movimiento, esto sería visto como una insolencia.

En otras artes marciales como el judo, por ejemplo, los dos contendientes tratan de proyectarse utilizando su propia fuerza, técnica, velocidad y experiencia, y vence el mejor. A medida que avance con la edad, un viejo judoka alcanza un cierto nivel de respeto, como un viejo guerrero; esto le da la posibilidad de descansar en sus propios laureles. Cuando un joven judoka empuja demasiado fuerte al mayor, el anciano puede darse el lujo de decir: Mira hijo, soy demasiado viejo para juegos como este.

Muchos aikidokas no cuidad de su mejoramiento atlético.

No muchos aikidokas se curan de su rendimiento atlético en Aikido, sin embargo, muchas personas desarrollan una visión extraña de su conciencia. Creo que esto sucede porque en Aikido hay personas que han entendido mal el concepto de Ki el cual es visto como una fuerza especial, casi mística, superior a la fuerza humana. Es de suponer que esta es la razón por la cual muchos aikidokas no cuidan de su rendimiento físico.

En muchos sistemas de entrenamiento, existe una ideología más o menos declarada, según la cual después de cierto número de años de práctica, no sólo debe lograrse una mayor habilidad técnica, a la vez que un tipo de poder paranormal. Este aditamento permitiría superar la natural perdida de energía producida por los años.

Los practicantes son conscientes de que las técnicas del Aikido se puede realizar únicamente a través de la cooperación mutua entre tori y uke. Muchos practicantes avanzados de Aikido, sin embargo, son arrastrados por la ilusión de que proyectar con fuerza y elegancia a un compañero (que está cooperando) lo califica como un hábil maestro. Por supuesto, se olvidan convenientemente de la deuda que tienen con uke como socio, el trabajo en el interior de la técnica que hacen que se vean tan “eficaces”, prefiriendo creer que una perfecta proyección es gracias y solamente a su capacidad. Sin embargo, bajo la superficie, son perfectamente conscientes de la situación de interdependencia mutua. Sin un socio amistoso, su aikido seria solo una maniobra vacía o un puro acto de violencia.

Algunas personas odian este estado de dependencia y viven con miedo de que se descubra que no son realmente tan poderosas como ellos pretenden hacer creer a los demás. Cuando estas personas realizan una técnica, si encuentran resistencia o si uke se mueve de una manera diferente o con otra lógica, no lo piensan dos veces para causar graves daños a uke, que, una vez dentro de la dinámica del ukemi, ofrece su cuerpo por completo a la acción de tori.

En este momento vemos la violencia que acecha en el interior de muchos aikidokas. Basta con mirar a uno de los muchos Embukai en YouTube: por lo general tori proyecta al uke sobre la colchoneta con la máxima fuerza y velocidad y cuándo este se encuentra en la posición más débil. Nota: Esta posición débil la ofrece uke de manera voluntaria para dar a su compañero la oportunidad de estudiar; o sea que es un instrumento de trabajo. En las técnicas de Aikido, uke pone su propio cuerpo a disposición de tori.

La enorme ambición de poder y dominación sobre el otro, hace caer a muchos maestros de Aikido, en la trampa del narcisismo. Me pregunto, ¿cómo es posible que un maestro de Aikido desarrolle una apariencia de marionetas marcial?. Algunos de estos “maestros” no tienen el valor de practicar ni por un minuto en otras de las artes marciales de combate.


El verdadero espíritu del Aikido

Estos individuos crean gran negatividad alrededor del Aikido, que luego cae sobre el arte que tanto amamos. Gracias a estas personas, los practicantes de otras disciplinas, están convencidos de que los aikidokas practican aikido porque no son capaces de hacer nada más, o peor aún, que no saben hacer nada.


Por otro lado, estos seudo-profesionales de Aikido están tan lleno de complejos de inferioridad que recurrirían a la cirugía plástica para parecer más jóvenes, más fuertes, más japonés, y apenas suben al tatami se sirven de la hakama para ocultar su verdadero ego. No es raro que estas personas hagan una carrera con el curso de los años, llegando a convertirse inicialmente en responsables de un dojo, y posteriormente escalen a un rango técnico y administrativo en su propia asociación, amplificando aún más, a causa de la responsabilidad, su narcisismo que se manifiesta, como ya he dicho antes, en violencia sobre el tatami hacia sus estudiantes.

Conclusión personal

Un practicante de Aikido hace bien al preguntarse, si el maestro en el dojo donde practica, es un verdadero maestro de Aikido o si tan sólo es un títere marcial. También hace muy bien el preguntarse si realmente lo que el profesor dice, también lo vive en la vida cotidiana, o si aquello que de vez en cuando deja ver, es lo que realmente no quiere que los demás vean. A los padres de familia les recomiendo informarse muy bien para evitar que sus hijos terminen en las manos de ciertos individuos.

Quien es RENATO Filippin


Renato Filippin nació en Italia el 03 de marzo1949, pero siempre ha vivido en Suiza.
Inicia su práctica de Aikido en el año de 1963 bajo la guía de los Maestros Nakazono y Tamura. Desde 1968 a 1971 se fue a estudiar a Inglaterra, y allí tuvo la oportunidad de seguir las enselñanzas del Maestro K. Chiba. En 1971 reanuda su práctica de Aikido en Suiza, siguiendo a los diversos maestros que visitaron esta región, tales como Tamura, Tada, Chiba, Fujimoto, Asai y Hosokawa. Entre los años de 1978 al 2001 practicó bajo la dirección del Maestro Masatomo Ikeda, siguiendo también otros maestros, especialmente a Tada y Chiba. En 2002 conoce a Ichiro Shishiyade de quien se hace un gran amigo, y aprende el sistema de aikido de Nishio Sensei. Desde el año 2005 invita regularmente cada año a Sensei Shishiya para dirigir un seminario en Suiza.

GRADOS OBTENIDOS:

Shodan de 1971, el Maestro Tamura,
2, 3, 4, Dan, Ikeda Masatomo
5, 6, Dan por Doshu Moriteru Ueshiba.
Actualmente es Rokkudan desde el año 2003, abre su dojo, el Aikikai de Sangallo en el año de 1972. Desde el año 1985 es Maestro de Aikido en la Universidad de Sangallo y de 1983 a 1995 en la Universidad de Konstanz.
Fue el Secretario Técnico de la AEC, el Aikikai Suiza, desde 2003-2006

Traducción Italiano-Español de Germán Santamaría ©2011


Explicación Aikido

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Cra. 56 # 11A - 63, Dentro del Gimnasio las Pilas. Cel. 301 792 2992 Cali, Colombia.

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