“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

30 de mayo de 2012

Lo espiritual en el Aikido o "haciendo zapatos"


Por Yesid Sierra
Instructor a cargo
Aikido México Kihon Dojo
Tomado de
http://blog.bogotaikido.com
Referencia Art. Original http://kihon-dojo.blogspot.com


Cortesía Howard Yanes


Alguna vez escuché decir a Sugano Sensei que el Aikido era un arte muy espiritual pero que cada quien debía buscar eso por su propia cuenta y con la práctica. Que de eso él no hablaba, entre otras cosas por respeto a las diferentes creencias, religiones y demás. Llevo un buen tiempo yendo al tatami día tras días y encuentro fascinante lo orgánico de este Arte, lo bello, lo efectivo, lo evolucionado. Seguro que si no hubiera “algo más” ya me hubiera cansado. Pienso que ese “algo más” es cierto camino de desarrollo mental, espiritual, personal….o como lo quieran llamar. Pero sin duda el Aikido me da ese “algo más”. Eso que me pone muy, muy feliz, en muchas ocasiones cuando lo hago; eso que de repente me hace caer en cuenta de algo de mi persona; eso que algunas veces me hace sentir muy vulnerable y eso que a veces me hace sentir poderoso…ja ja ja. Siempre lo he dicho, en muchas ocasiones, Aikido es un laboratorio de vida para mí. En el tatami trato de entenderME. Eso es simplemente maravilloso, encontrar la oportunidad de hacer algo con tu cuerpo que ayuda a entenderte como persona.

Y aunque sólo quería hacer una pequeña introducción a un texto que me encontré en Internet, ya me extendí mucho. Va el texto tomado de una web de Aiki (http://www.buckscountyaikido.com/aikido-blog.item.48/making-shoes.html). Se llama “Haciendo Zapatos”, se refiere a la espiritualidad y me recuerda lo que un día Sugano Sensei mencionó. Sin más preámbulo.

Haciendo Zapatos

“Alguien me contó una vez que en Francia en la época medieval, si tu querías hacer una especie de viaje espiritual, y tenías suerte, podrías conocer a alguien que quisiera recomendarte a un maestro. Al ir con él, preguntaría: "¿Qué es lo que quieres hacer?".

Tu dirías: "Bueno, yo quiero ser un zapatero." Él respondería: "Hay un zapatero maravillosa en Lyon, quien es alguien muy espiritual. Te voy a enviar a aprender con él. La única regla es que nunca se debe hablar de lo espiritual con él."

Tú trabajas, ayudas y sirves al maestro como aprendiz durante varios años, y llegas a aprender realmente cómo hacer zapatos. Entonces él dice: "Realmente ya sabes cómo hacer un buen calzado. Ahora hay una vacante en una sociedad de Dijon con un hombre muy especial que hace zapatos. Puedo recomendarte a la asociación, pero nunca deberás hablar de lo espiritual con él. Sólo deberás ocuparte de fabricar calzado muy hermoso."

Y así tu vas a Dijon y trabajas durante muchos años, y poco antes de tu muerte, el anciano te dice: "Bueno, pronto el negocio será tuyo. Te has convertido en un excelente zapatero. Ahora, uno de estos días, alguien más joven querrá venir a aprender algo espiritual de ti. Sólo muéstrale como fabricar zapatos."“

19 de mayo de 2012

¿Cuándo no es aikido el aikido? (por David Lynch)

¿Cuándo no es aikido el aikido? (por David Lynch)



Las discusiones sobre la “efectividad marcial” del aikido son cosa corriente en los foros de discusión de Internet. Lamentablemente, muchos de los mensajes muestran un abismal desconocimiento de las bases sobre las que se fundó el arte, al hacer comparaciones con varios sistemas de lucha.

El aikido no es un sistema para pelear, sino una forma de no pelear, destinada no a proteger o aumentar el ego sino, potencialmente, a eliminarlo. Su valor yace en promover cualidades diametralmente opuestas a las fomentadas para su uso “en la calle”.
Hablando por mí, el día en que tenga que enfrentar una situación a vida o muerte para probar la efectividad, o falta de ella, de mi aikido será demasiado pronto. Nunca he tenido que usar las técnicas físicas fuera del dojo en 40 años de entrenamiento, así que no voy a perder el sueño por eso.

Desde luego hay que esforzarse en mejorar, y siempre supone un reto tratar de realizar las técnicas con un poco más de desenvoltura y de garbo, pero ¿qué sentido tiene acalorarse sobre las carencias del aikido frente al kickboxing, la lucha olímpica o la pelea callejera? Hay suficiente material con el que trabajar en el aikido tal cual es, sin recurrir a combinarlo con otras disciplinas, o preocuparse sobre qué escuelas han perdido los papeles y nos han dejado con una versión aguada e ineficaz. De todos modos, sólo puedes aprender de otros hasta cierto punto, así que no puedes culpar al sistema de tus propias carencias.

La efectividad se consigue a un precio, y cuanto más veo de los que aseguran haberla conseguido en el aikido o en otros aspectos de la vida, más simpatía tengo para la gente común que no tiene una gran ambición por ser supereficiente o eficaz. En el mejor de los casos, esta actitud es irrelevante, en el peor es destructiva y deprimente.

Para poder apreciarse, el aikido necesita “espacio”, es decir espiritualidad, profundidad psicológica, sentido estético, empatía y diversión. ¡Sin olvidar el amor! (Parece haber un acuerdo tácito para no mencionar el amor en las discusiones sobre efectividad marcial, lo que resulta curioso en vista de la importancia que O-Sensei le daba a esto, y su insistencia en que la esencia del aikido es el amor).

No es que la “efectividad espiritual” del aikido sea más fácil de demostrar objetivamente que cualquiera de los aspectos técnicos. No hay nada seguro, al menos. Sin embargo, no me convence el que la incapacidad de realizar una técnica desde, por ejemplo, una presa morotedori fuerte al estilo Iwama, sea prueba de una falta de desarrollo espiritual. La conexión entre espíritu, mente y cuerpo es más complicada.

La curva de aprendizaje es ancha, y es razonable contar con pasar toda una vida trabajando en uno mismo sin llegar a poder presumir de la iluminación plena, con aikido o sin aikido. Esto no es motivo para abandonar el esfuerzo, y practicar el aikido con un objetivo espiritual en mente, en lugar de la simple efectividad técnica, es un buen comienzo.

Mientras tanto, los beneficios para la salud, tanto mentales como físico, justifican de sobra el entrenamiento serio y regular, sin necesidad de obcecarse con la efectividad marcial o de sentirse intimidado por los que lo están. Puesto que el aikido es una empresa individual, la escuela que escojas es importante sólo en tanto encaje contigo, y no tiene sentido pretender enfrentar a una contra otra.

En lo que a mí respecta, haber tenido contacto con los distintos métodos de enseñanza de Kisshomaru Ueshiba, Koichi Tohei, Gozo Shioda, Kenji Shimizu y otros durante mi prolongada estancia en el Japón prácticamente me obligó a esforzarme en encontrar los principios comunes que pudiera. He tratado de mantener la puerta abierta a nuevos conocimientos, y no caer en “grupismos” ni sectarismos.

Pero los conocimientos no son sabiduría. Los conocimientos se derivan de los sentidos, que ni pueden ni fueron diseñados para decirnos nada sobre la verdad del universo. Ir en pos de más y más conocimiento técnico tiene más visos de alejarnos del objetivo del aikido que de acercarnos a él.

Antes me molestaba oír comentar a alguien que éste o aquél de los estilos que yo practicaba “no era aikido” (al parecer, esta expresión para menos cavarlos circulaba por el Japón). Si bien estaba dispuesto a aceptar que mi propia interpretación podía dejar mucho que desear, me parecía increíblemente arrogante que cualquiera echara por tierra las principales escuelas de aikido con ese comentario despreciativo.

Al fin y al cabo, las escuelas principales las habían establecido maestros que a su vez habían cumplido largos aprendizajes con el fundador, y que habían dedicado sus vidas al aikido. Tras algún tiempo se me hizo claro que “eso no es aikido” era una frase vacía y sin sentido, y para cuando la hube oído aplicada a todas y cada una de las escuelas principales, ya no me perturbaba.

A pesar de todo, una frase de ese tipo puede desanimar a los nuevos alumnos que se esfuerzan por entender una versión en particular del arte, así que les sugiero que busquen consejo en las palabras de O-Sensei al respecto:

“El fracaso es la clave del éxito; cada error nos enseña algo. Agradeced incluso las adversidades, los contratiempos y las malas personas. Enfrentarse a esos obstáculos es una parte esencial del entrenamiento” (de “El arte de la Paz”, por John Stevens.)
Respecto a la definición del aikido del propio O-Sensei, probablemente sea cierto que lo que practicamos “no sea aikido”, independientemente del sistema de entrenamiento que sigamos. En este sentido, estamos todos en el mismo barco, y a todos nos queda mucho camino por delante, como dejan claro las palabras de O-Sensei (citando otra vez el libro de John Stevens):
“Hay muchos senderos hasta lo alto de la montaña, pero una sola cima – EL AMOR

“En el instante en que te fijas en lo bueno y lo malo de tus compañeros, creas en tu corazón una abertura por la que entra la malicia. Poner a prueba a, competir con y criticar a los demás te debilitará y te destruirá”.

“No estás aquí para otra cosa que para descubrir tu propia divinidad interior y manifestar tu iluminación innata.”

Los aikidoka veteranos siguen criticando a sus pares de otras escuelas e insistiendo en que el suyo es el único camino a la cumbre, a pesar de que está claro que ellos no han alcanzado la cima.

2 de mayo de 2012

Entrevista a Anno Motomichi Sensei

Entrevista a Anno Motomichi Sensei


Motomichi Anno Sensei nació el 6 de Mayo de 1931 en la región de Kumano. A la edad de 23 años, fue admitido en el Kumano Juku Dojo por Michio Hikitsuchi Sensei. Recibió el 6º dan de manos del fundador, y es 8º dan desde 1978.

El 12 de Enero de 2009, Motomichi Anno Sensei recibió la Alta distinción de las Artes Marciales, otorgada por la Nihon Budo Kyogikai (Asociación de las Artes Marciales de Japón), en reconocimiento a sus 55 años consagrados al Aikido. La (Nihon Budo Kyogikai) consiste en 9 separadas organizaciones de budo, que incluyen todas las federaciones de Japón como Judo, Kendo, Kyudo, Sumo, Karate-do, y la Aikikai (para el Aikido).

 
Entrevista realizada en Kumano juku dojo. Shingu (Japón) el día 09/04/09
por Sisko y Miquel Morera, traduce del japonés a inglés Tim Detmer.


¿Puede decirme su edad y donde nació?Nací en 1931 en la era Showa, en el pueblo de Kihocho, justo cruzando el rio Kumano.

¿Cuándo y en que edad decidió practicar Aikido?
Después de la guerra, la sociedad de Japón estaba destrozada, en estos días la gente tenía que estar físicamente y psicológicamente fuerte para aguantar tan dura época. Entonces yo quería ser fuerte, por esto decidí practicar Aikido cuando tenía 23 años.

¿Con quién empezó a practicar?
Cuando la guerra se acabó, yo estaba terminando el Instituto, y empecé a estudiar Judo por tres meses. Pero después aquí cerca escuchaba rumores de un maestro deslumbrante que venia a enseñar Aikido en Shingu.
Aquí había un dojo de 20 tatamis y una oficina donde estaba O-Sensei, vine a entrevistarme con Kubo sensei que fue el padrino y que ha dado dinero para construir este dojo y él me dijo que no podía practicar. En esa época las normas eran muy estrictas, tenias que ser cinturón negro o necesitabas una persona que te recomendara; incluso me negaban entrar a mirar. Esto me hacia tener todavía más ganas de practicar. Pero como la Sra. Hikitsuchi es del mismo pueblo que yo, entonces rogué a su familia que me recomendara para poder entrar en el dojo.

En esta época Hikitsuchi Sensei era el dojocho. Entonces empecé a practicar Aikido con Hikitsuchi Michio sensei.

¿Puede describirme como era la práctica del Aikido en esta época, comparando con la actualidad?
En esta época todo me daba miedo, pienso que era muy duro por la época en que estábamos. Hikitsuchi Sensei y O-Sensei hablaban y explicaban haciendo referencia al Kojiki, yo no podía entender lo que estaban hablando. Entonces no enseñaban de una manera que pon tu mano aquí, pon tu pie allí, etc… solo enseñaban la técnica una vez y tenías que mirarlo con mucha concentración y luego teníamos que practicarlo.

¿Cuándo encontró por 1ª vez a O-Sensei, cual fue su impresión?
En esa época O-Sensei venia cada 2 o 3 meses a Shingu para enseñar. 4 años antes, el General Mac Arthur dio un permiso especial a O-Sensei para enseñar Aikido, porque después de la guerra todo lo que tenía relación con la guerra, incluso las artes marciales estaban prohibidas. En esos días O-Sensei estaba aumentado las enseñanzas de Aikido en el oeste de Japón. En esta época yo era muy joven y no podía comprender que O-Sensei era realmente un gran maestro, claro que podía ver que él era magnifico, pero si que me daba cuenta, que cuando se acercaban las fechas de la llegada de O-Sensei a Shingu, por ejemplo un mes y medio antes, entonces la gente practicaba cada vez más duro para estar preparado para las clases de O-Sensei y el Señor Kubo estaba cada día más nervioso por la llegada del maestro. Hikitsuchi sensei y Kubo sensei, eran los dos muy estrictos en la clase y yo tenia mucho miedo de ellos. O-Sensei no se enfadaba en la clase con los practicantes, era un señor mayor muy amable.
¿El mensaje espiritual de Aikido de O-sensei, está aumentando en el mundo?
O-Sensei siempre estaba hablando de cosas espirituales, incluso Hikitsuchi sensei. Pero yo en esta época solo me interesaba llegar ser más fuerte, saber hacer bien las técnicas. No puedo hablar de otras personas, pero creo que las personas que pueden reconocer el aspecto espiritual del Aikido, la esencia del Aikido, estas personas siguen practicando y las que no han reconocido este aspecto lo han dejado.

¿Usted estaba presente cuando Hikitsuchi sensei recibió el 10 Dan?
Yo recuerdo el día cuando tres de nosotros: Hikitsuchi sensei, Kubo sensei y yo fuimos llamados al ryokan donde O-Sensei se alojaba. O-Sensei dijo a Hikitsuchi sensei: Yo te he enseñado todo lo que yo sé y todo lo que necesitas saber y a partir de hoy tú eres 10 Dan. En el mismo momento yo recibí el 6º dan. Para este momento del que estamos hablando no se daban diplomas, pero sí, yo estaba presente. El diploma le fue entregado posteriormente y se encuentra en casa de la Sra. Hikitsuchi.
Hemos escuchado que O-Sensei otorgó otro decimo dan, ¿es esto verdad?
Yo he escuchado que Abe sensei en Osaka también le fue otorgado un 10 Dan, pero es algo que he escuchado y no estoy seguro.

¿O-Sensei enseñaba con armas?
El enseñaba Bo-Jutsu, y eso lo aprendió Hikitsuchi sensei de O-Sensei. Con el ken O-Sensei mostraba el Sho Chiku bai no ken.

¿Tiene usted algún grado en Bo-Jutsu?
No lo se, algo de eso está escrito en el diploma, en el dojo… risas. (Luego descubrimos que él es 6º Dan en bo-jutsu.)

En las antiguas películas O-Sensei hablaba de cultivar la fuerza de atracción "inryoku no tenren", ¿a qué se refería?

A que tendríamos que estar unidos con el Universo y la Naturaleza, pero siempre tenemos nuestro ego, que hace que al intentar hacer este trabajo de Unión siempre quede algo que no funciona y quede cortado. Para que este ego se disminuya y purifica ("o haraï" en japonés), la practica es una gran forma de purificación. Sólo así puedes alcanzar este estado.

En los libros, O-Sensei habla del Kototama. ¿Usted lo ha estudiado?

No lo he practicado, pero Hikitsuchi sensei y O-Sensei, ellos lo han estudiado profundamente llevando este conocimiento en su interior, "lo digirieron" y el Kototama ha formado parte de su sangre y llenaba todo su cuerpo, siendo parte de su carne y huesos. Cuando gente como ellos coge este conocimiento profundo y lo llevan a ser parte de ellos, y en cualquier cosa que hacen, entonces Kototama se manifiesta, por ejemplo en la música, hablando, en los movimientos de Aikido. Cualquier meta que ellos eligieron, cada una de sus actividades, cada cosa que hacían podía ser una expresión sagrada. Esto es para mí, Kototama.
¿Quién fue la persona que presento Hikitsuchi sensei a O-Sensei? ¿Su abuela o el Sr. Kubo?
Yo he oído que fue su abuela que era sensei de Naginata, pero realmente no lo sé. Yo he oído que O-Sensei primero vino en el año 1928 a esta zona y luego vino de nuevo 3 años más tarde a Kumano, (la gente tiene recuerdos de su llegada). Vino a enseñar artes marciales pero con el propósito de que la gente conociera la secta religiosa Omoto kyo. Por esta razón O-Sensei vino a esta área en aquella época.

¿Usted a conocido a Onisaburo Deguchi (líder del Omoto kyo)?No, no lo conocí.

¿El
Makimono de Masakatsu Bo-Jutsu está aquí en el dojo?No, está en casa de la Sra. Hikitsuchi. Ella lo tiene.

¿Usted lo ha visto?

Sí, varias veces.


¿Cuando venia O-Sensei a Shingu, cómo era su vida cotidiana?
En principio donde dormía era en casa de Kubo Sensei, pero más tarde en casa de Hikitsuchi sensei, y a veces también en el ryokan. Había un ryokan del que ellos eran creyentes de la secta Omoto kyo y ellos le traían comida, allí O-Sensei también le gustaba ir. Cuando no había practicas, al lado de la oficina había una ventanilla por donde yo miraba y veía a O-Sensei siempre estudiando o leyendo un libro. Todo el mundo siempre quería verlo y visitarlo. Sin excepción O-Sensei también visitaba los 3 templos de Kumano.



¿O-Sensei era vegetariano?Esto he oído, pero no estoy seguro, yo no tenía posibilidad de comer con O-Sensei.
¿Qué es Aikido para usted? La vida. Aikido es estudiar como uno vive su propia vida. Para mí yo lo siento así.

¿Quiere decir algún mensaje para los aikidokas en general en el mundo?El objetivo: A través de la práctica eliminar el Ego. Aikido es pulir el Ego.
Parece que Anno Sensei ha hecho mucho este trabajo de pulir el Ego, porqué es tan gentil y humilde.
Anno Sensei, se ríe...

Muchas gracias Anno Sensei por esta entrevista.
Tomado de:


Explicación Aikido

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