“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

3 de diciembre de 2013

Yoshimitsu Yamada "El Hombre Libre"

YOSHIMITSU YAMADA

EL HOMBRE LIBRE

Traducción de Nando Por Leo Tamaki (www.leotamaki.com)
Todos los derechos reservados usafaikidonews.com –
USAF United States Aikido Federation
* Tomado de Blog Bogotaikido.com



Yamada Yoshimitsu es uno de los últimos discípulos directos de Morihei Ueshiba, el creador de Aikido. Además de ser el fundador de New York Aikikai, Yamada Sensei es también director técnico de numerosas asociaciones de Aikido alrededor del mundo. Un hombre jovial, él nunca duda al involucrarse y defender la causa del Aikido y de sus practicantes contra intereses individuales. Conozcan a un amante del Aikido y la libertad.

Leo Tamaki: Hola Sensei, ¿podría decirnos como comenzó ud. Aikido?

Yamada Yoshimitsu: (Risas) Ok no hay problema.

Leo Tamaki: Yo sé que le han preguntado esto muchas veces...

Yamada Yoshimitsu: (Risas) sí, sí. Me han hecho esa pregunta cerca de un millón de veces, pero yo comprendo. En mi caso es muy simple, mi tío fue Tadashi Abe, pionero de Aikido en Francia y Europa. Yo había estado al tanto del Aikido desde mi niñez y a pesar que nadie nunca me forzó a practicarlo, pensé que sería algo que podría intentar más adelante. Una vez que termine la escuela secundaria fui a la enseñanza terciaria, pero al corto tiempo después me convertí en uchi-deshi, tenía dieciocho años de edad. Fui muy afortunado porque tuve un comienzo realmente único. En efecto, fue en mi primer día como uchi-deshi que también tome mi primera clase!.

Leo Tamaki: ¿Recuerda ud. su primer encuentro con O Sensei?

Yamada Yoshimitsu: Si, por supuesto. Lo conocí cuando yo tenía nueve años de edad. El padre de mi tío, quien era inmensamente rico, lo había invitado. Él tenía un gran respeto por O Sensei y Nakamura Tempu, quienes él consideraba como gigantes, y él era uno de sus patrocinadores. Todas las escuelas funcionaban de esa manera, apoyadas por grandes compañías y benefactores.

Fue durante una recepción corporativa y, como yo era un niño, los espiaba. Ueshiba Sensei hizo una demostración, y a pesar que sería parte del entretenimiento, fue presentada en una manera muy digna y respetuosa. Ahí fue la primera vez que lo vi. Obviamente yo no sabía quién era él en ese entonces, pero más adelante supe sobre él a través de mi tío. Él era como un tornado negro, me pareció muy impresionante.

Leo Tamaki: ¿Empezó Ud. Aikido para volverse fuerte?

Yamada Yoshimitsu: Por supuesto, yo era joven y esa era mi meta. Pero pronto me desilusioné, a tal punto que hasta paré de entrenar por un tiempo. Yo pensé, “Esta basura es para cobardes” (risas). Era un adolescente, me gustaba el boxeo y pensé, “Yo puedo ganarle a cualquiera de estos tipos sin problema, Aikido no funciona”. Entonces, después de un año, paré por cerca de un mes, pero luego empecé a ver Aikido desde otro ángulo. Empecé a considerar Aikido como una expresión de belleza en movimiento, y eso me trajo de nuevo a él. Y desde ese punto en adelante, jamás he parado de practicar.

Leo Tamaki: ¿No es importante buscar eficacia?

Yamada Yoshimitsu: Para mí, aquellos que creen que Aikido es para pelear lo están malinterpretando. Yo miro Aikido desde otra perspectiva, como un arte, una búsqueda de belleza en movimiento.

Leo Tamaki: ¿Quien enseñó la primera clase que Ud. tomó?

Yamada Yoshimitsu: Pienso que fue Okumura Sensei. Okumura fue uno de los “mayores”, un estudiante de O Sensei de la pre-guerra. Él era una persona bastante única con un Aikido único, un japonés de los viejos tiempos con una mente tradicional. Okumura Sensei fue tomado prisionero por los rusos en Manchuria y sufrió mucho durante la guerra. Él era un hombre muy agradable.

Leo Tamaki: En esa época, ¿estaba ud. ya considerando convertirse en un maestro de Aikido?

Yamada Yoshimitsu: No tenía esa intención. En esa época, Tamura y Noro ya estaban ahí, pero ninguno de nosotros podía imaginar ganarse la vida de esto o convertirse en maestro (risas). Estábamos solamente felices de tener la suerte de hacer lo que nos gustaba. Y yo, personalmente, era muy afortunado porque mi familia me apoyaba.

Leo Tamaki: Parece como que todos los uchi-deshi habían abandonado sus estudios...

Yamada Yoshimitsu: Pienso que Noro continuó por un tiempo pero no terminó. A pesar que se suponía que él tenía que ir a la universidad, él se quedaba mayormente en el dojo. Tamura no fue para nada. Yo dejé la universidad, yo nunca fui al terciario y me pasaba mis días en el dojo.

Leo Tamaki: ¿Nadie en ese tiempo podía imaginar ganarse la vida de Aikido?

Yamada Yoshimitsu: Nadie podía vivir de Aikido excepto la familia Ueshiba y quizás Tohei Koichi, quien en esa época ya viajaba al exterior. Como uchi-deshi, a nosotros obviamente no nos pagaban, pero no nos quejábamos. Era el viejo Japón, nadie tenía dinero, el Aikikai era pobre y nosotros no esperábamos nada.

Leo Tamaki: Eso es muy diferente a la manera en que el Aikikai opera actualmente.

Yamada Yoshimitsu: Esto es completamente diferente! Ya no hay más espíritu. Hoy, por lo que a mí respecta, ellos parecen como empleados. Me entristece decir esto pero es verdad. Esto es desafortunado y me apenan, pero no puedo hacer nada acerca de eso. La sociedad está cambiando y hoy, nadie quiere dedicarse de esa manera.

Leo Tamaki: Tamura Sensei dijo que no había ni dinero ni comida.

Yamada Yoshimitsu: No había comida. No sé por qué pero pienso que la familia Ueshiba alimentaba a Tamura Sensei, pero él era el único deshi en esa situación. No era cocina refinada, y hoy en día, esa comida sería considerada como terrible! La situación era increíble bajo los estándares de hoy en día.

Yo tenía permitido usar la cocina solamente después que la esposa de Doshu había terminado, entonces yo solía preparar mi desayuno luego de la clase de la mañana. Me gustaba comer carne en la mañana pero muchas veces, tan pronto como había terminado de cocinar, justo antes de comer, Tamura me llamaba “Yamada, hay una llamada telefónica para ti!” y como yo era el más joven, tenía que apurarme a atender. Y por supuesto cuando regresaba, toda mi comida había sido comida (risas)! No era siempre, por supuesto, pero sucedía con frecuencia.

Hoy cuando llego a la oficina del Aikikai, hay tanta comida y regalos de los miembros, no era así en nuestro tiempo. Si alguien dejaba algo, no hubiera quedado nada a su regreso (risas). El primero en llegar, era el primero en servirse! Pero los tiempos han cambiado. Para mi esos son buenos recuerdos, experiencias que yo les desearía a las nuevas generaciones, cosas irreemplazables que el dinero no puede comprar.

Leo Tamaki: ¿Era la vida dura para O Sensei también?

Yamada Yoshimitsu: O Sensei no comía mucha carne y tenía una granja en Iwama, por lo que no sufrió hambre. Sus estudiantes nunca lo hubieran dejado en una situación difícil de todas formas.

Leo Tamaki: ¿Vivía O Sensei en Iwama en ese tiempo?

Yamada Yoshimitsu: Él iba y venía.

Leo Tamaki: Muchos estudiantes de esa época dicen que no les gustaba ir a Iwama porque era un lugar pequeño y remoto y no les atraía tanto como Tokio. ¿Tuvo Ud. que ir también?

Yamada Yoshimitsu: Yo? De ninguna manera! (risas) Yo soy un muchacho de ciudad. Pero a veces tenía que acompañarlo a la estación Ueno y asegurarme que estuviera en el tren correcto. Yo tenía un buen truco. A O Sensei le gustaba hablar con mujeres jóvenes, entonces yo solía mirar dentro del vagón, en busca de un asiento libre al lado de una mujer. Para él, una mujer de unos cincuenta años era joven por lo que no era muy difícil. Luego lo saludaba, le deseaba un buen viaje, y lo dejaba con su conversadora.

Leo Tamaki: ¿O Sensei enseñaba en Iwama y en Tokio?

Yamada Yoshimitsu: No regularmente. Él enseñaba cuando le daba la gana. Era muy lindo. Durante la primera clase de la mañana, él solía espiar. En esa época, para ir a los baños, tenías que pasar por la entrada del dojo, entonces él solía ir y venir hasta que Doshu le preguntaba si él quería tomar el resto de la clase. Él era adorable, radiante. Él decía “Ya que insistes...” pero luego todo el mundo se arrepentía porque una vez sobre el tatami, él se pasaba la mayor parte del tiempo hablando!.

Era muy duro en invierno el sentarse con todas las ventanas abiertas a escuchar cosas que no entiendes. Pero esos son buenos recuerdos. Me hubiera encantado haber sido suficientemente maduro para entender lo que decía.

Leo Tamaki: ¿Sus palabras regresan a Ud. hoy en día? ¿Las entiende ahora?

Yamada Yoshimitsu: Si, a veces pasa. Yo probablemente todavía no comprendo el cien por ciento de lo que dijo, pero poco a poco va teniendo sentido. En aquel momento yo estaba pensando “Vamos, termina con esto, ¡déjanos volver a la acción!”.

Leo Tamaki: Mientras O Sensei vivía, aparte de él, había otros que enseñaban, ¿había ya marcadas diferencias con su propia práctica?

Yamada Yoshimitsu: Si, por supuesto. Había cinco clases diarias en el Aikikai. La primera con Doshu, la segunda, si mal no recuerdo, con Osawa Senior, y por la tarde una con Tada y Yamaguchi. Recuerdo que Tomiki todavía venía a enseñar clases por un tiempo. También estaba Arikawa y Tamura en ocasiones. Y eso era todo.

Leo Tamaki: O Sensei debía haber sabido sobre estas diferencias, ¿él se quejaba acerca de esto?

Yamada Yoshimitsu: Yo pienso que él estaba muy por encima de este aspecto. En ese sentido no hay mucho que él hubiera podido hacer acerca de aquello porque cada quien era diferente. Todos los estudiantes eran únicos y él lo sabía. Tohei, Shirata, Hikitsuchi, Saito, cada uno era único. Si él hubiera querido darles un formato, se hubiera vuelto loco!

Él estaba más allá de ese tipo de preocupaciones y es por eso que él era un gran hombre. Para sus ojos, probablemente no había diferencia en realidad. Yo espero llegar a ese tipo de estado mental algún día, donde nada más me toque (risas).

Leo Tamaki: Aunque parece como que él tenía su carácter ...

Yamada Yoshimitsu: Si, paradójicamente él era proclive al enojo. Nosotros que vivíamos con él y su familia sabíamos eso, y a pesar que él no lo mostraba en público por supuesto, él era, realmente, de temperamento fuerte (risas).

Leo Tamaki: ¿Quienes fueron los maestros que más lo influenciaron a ud. después de O Sensei?

Yamada Yoshimitsu: Hubo tres maestros quienes me influenciaron, cada uno por razones diferentes. Estos fueron Ueshiba Kisshomaru, Tohei Koichi, y Osawa Sensei, a pesar de que todos eran completamente diferentes. Los movimientos de Tohei eran terribles pero él tenía un extraordinario manejo del cuerpo. De él, también aprendí como manejarme con los occidentales, como evitar su fuerza física, como “hacer trampa” de alguna manera. Yo robé de Doshu sus movimientos hermosos y circulares. De Osawa Sensei, trate de tomar la gracia. Aunque yo no siempre estuve de acuerdo con todo lo que hacían, me concentraba en lo bueno que había en ellos. Lo peor no debe ser copiado, y de alguna forma, ellos también me enseñaron que es lo que no hay que hacer (risas).

También tomé mucho del maestro Tamura. No al principio, pero a medida que pasó el tiempo, cuando todos empezamos a enseñar, yo he tomado mucho. También he tomado de mis estudiantes en ocasiones! Si es algo bueno, lo tomo.

Leo Tamaki: ¿Qué tan importantes son las armas en sus enseñanzas?

Yamada Yoshimitsu: Yo no me enfoco en este trabajo pero las herramientas están ahí. Hay armas en el dojo para los estudiantes que quieran trabajar en este aspecto. Cuando yo era uchi-deshi, O Sensei solía enojarse cuando nos veía practicando armas. El solía decir “¿por qué creen que invente Aikido para Uds.?”.

Para mí eso era una contradicción ya que pensaba “¿Por qué está diciendo esto, siendo él mismo un maestro de la espada?” Pero él parecía considerar que había desarrollado Aikido para que nosotros no “perdiéramos nuestro tiempo”.

Debido a que conozco el movimiento de Aikido, no tengo dificultades trabajando con la espada. Yo pienso que debería ser así para todos nosotros.


Leo Tamaki: ¿Ha notado Ud. una evolución en el trabajo de O Sensei?

Yamada Yoshimitsu: Muchos estudiantes mayores han reportado una evolución en su trabajo a través del tiempo. Cuando lo conocí, él era bastante viejo y personalmente no sentí ningún cambio mayor en su práctica durante los años que pase con él.

Leo Tamaki: ¿Ud. siente que su propia técnica está cambiando a través del tiempo?

Yamada Yoshimitsu: (Risas) no está en mi decirlo, sino en mis estudiantes. Hoy en día, cuando enseño, usualmente digo bromeando que a medida que me estoy volviendo más viejo, también me vuelvo más sabio. Cuando era joven desperdiciaba mi energía pero ahora tengo una forma más racional de trabajar. Esto es algo que he aprendido a lo largo del tiempo, sobre todo de Tamura Sensei, quien solía hacer irimi tan fácilmente, tan naturalmente. Recién ahora empiezo a entenderlo, y pienso que estoy empezando a ser capaz de practicar así. Pero fundamentalmente, no creo haber cambiado mucho.

Amo Aikido cuando es expresado con movimientos dinámicos, agraciados y hermosos. No disfruto de movimientos perezosos y negligentes, y cualquiera sea la técnica, tus acciones deben ser razonables y convincentes.

Leo Tamaki: El Aikido de Tamura Sensei no era muy circular sin embargo.

Yamada Yoshimitsu: Verdad, en cierto sentido, él estaba tomando varios atajos (risas). Yo pienso que en mi caso, tuve que lidiar con americanos altos con extremidades largas, incluso comparado con los europeos, esa es una de las cosas que hizo de mi Aikido lo que es.

Leo Tamaki: Durante sus clases Ud. insiste en la práctica física y habla muy poco. ¿Ud. cree que Aikido debería ser enseñado usando el mínimo de explicaciones?

Yamada Yoshimitsu: Depende del instructor. Primero que nada, me temo que yo no tengo mucho para decir (risas). Pero es verdad que yo creo que no deberíamos aprender de la palabra sino del cuerpo. Por supuesto yo también doy algunas explicaciones, pero no doy demasiados consejos a un principiante por ejemplo porque es inútil. Tal como un ciego quien trata de aprender a llegar a su destino sin incidentes, él debe experimentar, ir y volver, y sentir a través de su cuerpo. Yo creo que la técnica debe ser aprendida de esa forma.

Habiendo dicho eso, por alguna razón, a medida que me voy poniendo más viejo, tiendo a expresarme más. Cuando era más joven, probablemente yo era demasiado tímido para decir lo que pensaba, y también sabía que no era suficientemente maduro. Ahora ya no titubeo al hablar pero de todas formas prefiero no hablar demasiado.

Además, no olviden que mucha gente viene a mí para hacer una actividad física. Después de un día largo y estresante, ellos quieren dejar salir su exceso de energía y relajarse, tal como otros que irían a jugar bowling o pinball. Aikido debería permitirles relajarse y volver a casa felices. Debemos reconocer el hecho que esa gente no viene a escuchar discursos filosóficos.

El problema es que todo el mundo tiene diferentes metas, y por lo tanto es imposible cumplir con las expectativas de todos. Pero debemos intentarlo; es nuestro deber como instructores.

Leo Tamaki: ¿Cree Ud. que es necesario saber sobre la cultura japonesa para poder entender Aikido?

Yamada Yoshimitsu: Pienso que no, pero es esencialmente una decisión personal. Por supuesto que podría ser algo bueno, pero muy frecuentemente, lleva a confusión. Frecuentemente veo gente intentando actuar demasiado como japoneses. Yo no puedo ser francés, no es mi forma de pensar, y es imposible. Los franceses tienen buen espíritu, los japoneses tienen buen espíritu y los americanos tienen buen espíritu. Yo siempre digo “No traten de ser japoneses, Uds. son americanos”. Los japoneses han aprendido a jugar baseball, una tradición americana, pero no tenemos que ser americanos para hacerlo o disfrutarlo. Quizás estoy equivocado pero es la forma en que veo las cosas.

Leo Tamaki: ¿Donde marca Ud. los límites de lo qué es Aikido?

Yamada Yoshimitsu: Hmm…Esto es algo muy difícil. ¿Qué es correcto? ¿Qué está mal? Tomen el ejemplo del Judo, la técnica ippon seoi nage, es realizada básicamente de la misma forma, no importa quien la haga. Pero miren irimi nage en Aikido, todo el mundo lo hace a su manera. Es por eso que es muy difícil. Tu contextura, tu personalidad, todo entra en juego. Esta es una de las razones por las que no podemos limitar Aikido y decir: “Esto es Aikido. Eso no lo es”. Nadie tiene el derecho de juzgar a alguien y decirle que lo que hace no es Aikido. En cierto sentido, podemos considerar que aparte del fundador, nadie sabe, y que solo estamos haciendo nuestra propia imitación, traducción de lo que él hacía. Hasta donde yo sé, él hubiera sido el único con derecho a juzgar, pero a él no le importaba definir fronteras. Él no era de juzgar.

Uno puede tener reservas acerca del nivel de alguien, o no apreciar su trabajo. Uno puede decir, “No me gusta este estilo”, o “Yo prefiero hacerlo diferente”. Todo el mundo tiene esta libertad. Pero no podemos decir “eso no es Aikido”.

Un problema es que muchos instructores dicen a sus estudiantes “no vayan aquí”, “no vayan allí”, “quédense aquí”, “quédense conmigo si quieren aprender el verdadero Aikido”. Esto está muy mal. En cambio, deberíamos dejar libre a los estudiantes. Si alguien no está interesado en tu trabajo es inútil tratar de encerrarlo.

Habiendo dicho eso, y a pesar que yo pienso que Aikido tiene expresiones que son muy personales, individuales, hay bases en común. Todos tienen su personalidad y limitaciones, y basado en eso, expresaran Aikido en su propia manera. Pero si un estudiante traspasa ciertos límites, es mi deber hablar con él. Mi trabajo es similar a un director de orquesta, y una clase es como una pieza musical; Yo no debo permitir a nadie desentonar. Es mi trabajo y mi responsabilidad.

Leo Tamaki: Estoy impresionado por el número de estudiantes desde hace mucho tiempo que siguen leales a Ud.

Yamada Yoshimitsu: Estoy muy orgulloso de ellos. Pienso que en promedio, tengo más alumnos que se quedan conmigo que la mayoría de otros dojos. No sé la razón exacta, probablemente tenga que ver con mi personalidad.

No me gusta cuando mis alumnos me copian, de hecho lo odio. Uno no debería intentar convertir a los alumnos en clones de uno mismo. Por supuesto ellos han aprendido las bases conmigo, pero a partir de ahí es su responsabilidad expresarse ellos mismos. Yo pienso que mi secreto es dejar que la gente sea libre, y aparte esa es la mentalidad de Nueva York!. Es lo que amo de Nueva York.

Leo Tamaki: Muchos de ellos también enseñan, aquí o en otros lugares.

Yamada Yoshimitsu: Sí. Son todos diferentes y no me molesta. Durante las clases quiero que todo el mundo practique con todo el mundo, y sin importar la graduación, el que está enseñando es el jefe.

Tengo un alumno bastante antiguo, Harvey Konisberg, tiene setenta y dos años. Él tiene su propia clase pero también practica en la clase de otras personas. Es el ejemplo perfecto. Los otros practicantes lo ven hacer eso y naturalmente tienden a hacer lo mismo. Entonces yo no les digo a los alumnos lo que deberían hacer porque soy suficientemente afortunado de tener muy buenos modelos a seguir.

Leo Tamaki: Desde la partida de los maestros Tamura y Sugano, parece que Ud. ha estado bastante ocupado.

Yamada Yoshimitsu: He estado ocupado en efecto. Yo estaba concentrándome en el continente americano pero recientemente he tenido que hacer visitas más frecuentes a Europa, no solo para enseñar, sino que también por razones políticas desafortunadamente. Estas son responsabilidades adicionales que no necesitaba, particularmente en Francia donde todo es tan complicado (risas)!

Acepté ayudar por la memoria de los maestros Sugano y Tamura, pero no tengo ningún interés personal en el asunto. Yo no voy a Europa a apoyar ninguna organización en particular; las luchas entre los grupos no me interesan. Además, las quejas sobre estos temas no son bienvenidas, pero esto es exactamente lo que pasa. No aprecio que me digan qué debería hacer y qué no, porque soy libre!.

Leo Tamaki: ¿Cuando vino por primera vez a EE.UU.?

Yamada Yoshimitsu: Deje Japón en el mismo año que Tamura, en 1964.

Leo Tamaki: ¿Cual era la situación de la época?

Yamada Yoshimitsu: En la costa Este no había una organización real. En el lado Oeste era un poquito diferente porque Tohei Sensei había estado en Hawái. Practicantes de Judo y Karate solían juntarse para estudiar Aikido y algunos ya había estado en Japón. Yo quería ir a Nueva York pero en esa época, nadie tenía dinero. Tuve que engañar a mi padre diciéndole que quería ir a la Universidad de Columbia. Él acepto pagar y fue así como vine.

Inmediatamente, varias federaciones se me acercaron. Fue tentador porque tenía hambre, pero al mismo tiempo era independiente. Eventualmente les dije que prefería ser pobre pero independiente. Creo que tome una buena decisión para mis alumnos.

Leo Tamaki: ¿El Aikikai no lo envió?

Yamada Yoshimitsu: Todo el mundo dice “Yo fui enviado por O Sensei” pero esto es incorrecto (risas) . Por supuesto que pedimos permiso, porque en esa época empezamos a recibir un salario, por lo que estábamos comprometidos con el Aikikai. No hubiera sido correcto simplemente decir adiós pero la verdad es que todos queríamos irnos al exterior!

Leo Tamaki: ¿Cúal fue la cosa más difícil para Ud. cuando llegó a EE.UU.?

Yamada Yoshimitsu: Técnicamente, fue enseñarle al uke a cooperar durante el aprendizaje! Fue muy difícil a pesar de que no me sorprendía esta mentalidad porque ya había conocido muchos militares americanos en bases donde yo enseñaba en Japón.

Estuvo también el hecho que era una nueva disciplina. La gente había leído acerca de ella, tenía toda una mitología alrededor de las hazañas de O Sensei y en cierto sentido, hizo las cosas más difíciles porque tenían expectativas muy específicas. Ellos habían forjado su propia imagen de lo que era Aikido.

Leo Tamaki: Ud. tiene uchi-deshi en New York Aikikai, ¿cómo funciona eso allí?

Yamada Yoshimitsu: Yo soy muy simple, mi puerta está abierta sin restricciones, no hay graduación mínima y pueden quedarse todo lo que deseen. En promedio son seis o siete y la duración de sus estadías varían. Los extranjeros generalmente tienen visas por tres o seis meses. A menos que cometan un crimen terrible, yo soy bastante relajado; es por eso que les gusta quedarse aquí (risas). Ha habido probablemente más de mil personas que se han quedado aquí como uchi-deshi.

Leo Tamaki: ¿Cuando empezó este sistema?

Yamada Yoshimitsu: Tan pronto abrí el dojo. Cuando llegue no tenía donde quedarme, por lo que dormía en el vestuario del dojo pero incluso en esa época, ya había un joven que vivía conmigo.

Leo Tamaki: ¿Qué opina sobre el sistema shu ra ri?

Yamada Yoshimitsu: La primera persona a quien escuche hablar acerca de eso fue Okumura Sensei. Es un buen sistema; no tiene nada de malo. Cada periodo toma diferente tiempo para diferentes personas; depende de la capacidad e inversión de cada uno.

Leo Tamaki: ¿Cuáles son, para Ud., las diferencias entre budo, bujutsu y kakutogi?

Yamada Yoshimitsu: A veces me pregunto en qué categoría cae Aikido hoy en día. Recientemente hubo un evento llamado Combat Games. Yo me siento fuertemente en contra de la participación de la International Aikido Federation (IAF) en este evento. Para mí no debería haber ni siquiera un tema de discusión al respecto porque es obvio que no es lo que O Sensei hubiera querido. Esto no es lo que nos transmitió.

Yo amo Judo, respeto su compromiso físico, pero no estamos en la misma categoría. Además por supuesto podemos justificarlo diciendo que no hay competencia en Aikido, y solo demostraciones. Para mi es incluso peor porque cambia el enfoque a ser espectacular. Algunas de estas personas están haciendo demostraciones con los ojos vendados! ¿Hasta dónde vamos a llegar en ese deseo de impresionar a otros? ¿Hasta proyecciones sin contacto? En realidad, esta gente ya está compitiendo entre ellos. Y lo peor de todo es que lo hacen de una manera cobarde, quieren saber quién es el mejor sin correr el riesgo del combate.

Si realmente quieren hacer demostraciones, organicen un evento dedicado a eso pero ¿por qué asociarse a una agrupación de deportes de combate? Le hace daño a la disciplina y el público ve a los practicantes de Aikido como cobardes. Aikido es un camino de desarrollo personal y no está hecho para presumir.

Leo Tamaki: ¿Es, la más o menos abiertamente admitida introducción a la competición, un tema que le preocupe?

Yamada Yoshimitsu: Sí, me preocupa por el futuro. Inicialmente, la gente que permitió el desarrollo de Aikido venia de Judo, Karate. Estaban cansados de los juegos competitivos y es el aspecto no competitivo de las cosas lo que los atrajo hacia Aikido. Era una novedad y que tuvo gran influencia. Hoy en día los recién llegados no siempre tienen esa mentalidad de esos pioneros…

Hay también otro problema. En algunos países, el gobierno apoya financieramente Aikido. ¿Qué pasaría si empiezan a requerir que se establezca un equipo nacional como en el fútbol? ¿Qué pasaría cuando regresen de un evento como los Combat Games y les pregunten “¿Ganaron? ¿Donde están los trofeos?? Si no regresan como ganadores la próxima vez no les daremos más subsidios”.

Leo Tamaki: A través del tiempo, mientras sus discípulos directos nos van dejando, hay cada vez menos voces que hacen eco de O Sensei.

Yamada Yoshimitsu: Esta es una razón por la que desafortunadamente no preveo un futuro brillante para Aikido, y estoy apenado al respecto. Es muy posible que crezca cuantitativamente, pero el espíritu puede cambiar dramáticamente.

La dificultad está en que no podemos decir claramente “Esto es Aikido”, tanto técnica como espiritualmente. Esta libertad es tanto una fortaleza como una debilidad de Aikido.

Leo Tamaki: ¿Podría Ud. hablarnos acerca de los grados o graduaciones?

Yamada Yoshimitsu: Los grados son otro problema de Aikido. En lo que a mí se refiere, no deberían haber sido incluidos en nuestra disciplina. Esta era también la mentalidad de O Sensei pero por razones financieras, el sistema fue instalado. El cinturón negro, por qué no, dado que otorga un sentido de logro, pero no números. Un cinturón negro es un cinturón negro. Para lo demás, dejen que los estudiantes juzguen. Quizás yo esté equivocado pero no me gustan estas historias de números, ellas también arrastran competiciones a escondidas consigo.

Todo el mundo sabe que hay una contradicción entre un sistema de grados y Aikido. Aparte, es muy difícil hacer una evaluación de Aikido. La evaluación del mismo individuo, dependiendo de tu juicio y el mío, no va a ser el mismo; tendremos diferentes puntos de vista. Una brecha ya existe y no podemos hacer nada al respecto. Nuevamente, esto es debido a la naturaleza de Aikido, tanto buena como mala. Aikido es un budo único, por esta razón, no puede funcionar como otro budo, especialmente en términos de graduaciones, sin mencionar que en Aikido la gente gradúa demasiado rápido. Pienso que uno debería sufrir un poquito más (risas).

Leo Tamaki: ¿Qué es el título de Shihan?

Yamada Yoshimitsu: Es un sistema estúpido. En Japón, uno le dice shihan a su maestro, sin importar su graduación. Shihan es una ocupación, un trabajo, no es una distinción. La gente malinterpreta su significado. No es un título! Es simplemente una manera más formal de llamar a un Sensei. Por ejemplo, cuando uno está completando un formulario oficial, uno no escribe como trabajo “Aikido Sensei”, uno escribe shihan. No es nada más que eso. Los japoneses están incómodos por el sistema que implantaron y que ellos saben que cometieron un error. Les causa muchos dolores de cabeza, y a mí también! (risas)

Hoy, todo el mundo busca ese estatus como si fuera un título. Pero al igual que para los grados, todos se presentan un poco diferente para obtener este reconocimiento porque no hay estándares. Hoy nos encontramos con frecuencia en situaciones donde este tipo de quejas llegan: “¿Por qué ese tipo es shihan y yo no? Yo tengo el mismo grado y he practicado por la misma cantidad de años”. Estos son conflictos estúpidos que pasan por culpa del sistema. ¿Por qué lo necesitan? Si la gente me llama Sensei ya está bien, no me importa ser llamado shihan.

Leo Tamaki: Pero los japoneses obtienen el título de shihan automáticamente, ¿no es cierto?

Yamada Yoshimitsu: Esto es algo que a mí no me gusta. Es por esto que en realidad empecé a otorgar títulos de shihan a extranjeros, porque ellos se preguntaban por qué era reservado para los japoneses. Hacen muchas cosas tontas en el Aikikai, inventan títulos regularmente. Para la gente joven, inventaron el título de shidobu shihan. Yo pienso que Tamura Sensei y yo teníamos un título un poquito diferente (risas). Estas cosas son ridículas.

El año pasado un grupo [de Francia] me dio una lista de cerca de 20 personas, pero el Aikikai eligió solo a tres de ellas. Entonces yo dije “Yo no puedo volver y explicarles que solo tres de ellos van a recibir este título. Olvídenlo y devuélvanme la lista”. Volví, explique la situación, y les dije que lo negociaran ellos mismos, que yo estaba fuera del asunto. ¿Cómo fue que el Aikikai eligió esas tres personas que no conocían? ¿Basados en qué criterio? El único que los conocía era su maestro. Más aún, algunos de los practicantes más antiguos del grupo no fueron incluidos en esos veinte nombres porque tenían una mala relación con sus funcionarios. Este no es mi problema, pero no era justo. Y cuando conseguí el titulo para uno de esos antiguos practicantes, el grupo se enojó conmigo. Yo dije “¿Pero por qué no estaba su nombre en la lista? No es justo, y por lo que yo sé, es uno de los más antiguos entre Uds.”. Toda esta política, es terrible.

Yo le dije a ese anciano: “Ud. sabe que no es bienvenido en esa federación y Ud. frecuentemente se queja acerca de ellos. ¿Por qué no se va?” La gente me habla acerca de seguros y cosas como esa pero son excusas. Yo no quiero que me involucren en esas historias, pero mucha gente deja las federaciones.

Yo quiero ayudar a los grupos en la memoria de Tamura y Sugano Sensei pero por otro lado, yo también tengo muchos amigos que no pertenecen a ese grupo. ¿Qué debería hacer? La semana que viene tengo que ver a otro grupo que se queja porque alguien fue ascendido, pero no fui yo quien lo ascendió (risas)! Estos son problemas internos en los que yo no quiero ser envuelto.

Leo Tamaki: Parece que Tamura Sensei no quiso arreglar esto antes de fallecer.

Yamada Yoshimitsu: Es complicado. Yo pienso que él no estaba interesado en eso. Él era mi mejor amigo y mi mejor senpai. Pero todo el mundo es humano. Él nunca quiso involucrarse tanto como yo lo hice con mi propio grupo. Yo he presenciado escenas donde él se negó a involucrarse. Yo le pregunté por qué no resolvió la discusión, y él me dijo que no le importaba porque no importaba lo que dijera igual iba a terminar en peleas, así que para qué molestarse. Me encantó eso, un gran principio (risas), tan claro.

Leo Tamaki: ¿Qué es lo que piensa del sistema del Aikikai y su futuro?

Yamada Yoshimitsu: (Susurrando) no me pregunte eso...

Los problemas son inevitables cuando una organización crece pero todavía hay muchas cuestiones sin resolver. El Aikikai está tratando de gobernar todo en base a reportes, rumores, que no siempre emanan de la gente correcta. Por ejemplo, mis alumnos están felices aquí y no contactan al Aikikai para quejarse o pedir cosas. La gente que los contacta son generalmente aquellos quienes quieren obtener algo, o a veces expresar resentimiento. Decisiones basadas en información parcial no pueden ser buenas. Pero como pueden ellos saber de los problemas afuera mientras estén en Japón? Hay demasiadas contradicciones, inconsistencias e injusticias. La forma en que los grados son otorgados, el sistema de shihan, los reconocimientos del Aikikai, todas estas cosas no están bien y crean muchos problemas.

Tome por ejemplo el sistema de reconocimiento por el Aikikai. Al final, en general aquellos quienes lo obtienen son los que crean problemas porque ellos creen que sólo ellos tienen el derecho de practicar Aikido.

Yo lucho contra estas cosas pero siempre enfrento dilemas debido a mi posición tanto como representante del Aikikai como director de la federación americana, pero siempre intento hacer las cosas en beneficio de los practicantes. Estoy dividido en medio de todo eso.

Leo Tamaki: ¿Piensa Ud. que las organizaciones son necesarias?

Yamada Yoshimitsu: Los grupos son necesarios, por supuesto. Pero, ¿esos que existen están siendo adecuadamente manejados? ¿Es la gente correcta quienes los dirigen? Estas son las preguntas.

De todos los grupos con los que trate en Francia, EE.UU., o donde sea, sólo veo unos pocos que en realidad funcionan adecuadamente. Los problemas no vienen de los miembros, sino de los líderes quienes heredan a los practicantes sus propios conflictos e intereses. Muchos líderes son ambiciosos, hambrientos de poder y usualmente son gente muy infeliz en sus vidas privadas. Necesitan Aikido para halagar su ego. Les falta confianza y lo compensan usando Aikido. Desafortunadamente muchos de aquellos que se presentan como maestros son también así. Este es un verdadero problema. Muchos podrían beneficiarse de tener un estado mental más positivo.

Leo Tamaki: ¿Cómo definiría el término Aiki?

Yamada Yoshimitsu: Para mi Aiki no es algo visible; Lo veo como una unión. Cuando alcanzas un estado de vacío tal como el buscado en Zen, te conviertes en uno con la naturaleza y el universo.

Yo pienso que no soy suficientemente maduro todavía pero al menos lo intento (risas). Estoy tratando de lograr el mismo estado mental que tenía O Sensei, una unión con lo infinitamente grande, un punto donde las pequeñas cosas no nos afectan más. Espero eventualmente alcanzar este estado mental.

Leo Tamaki: ¿Qué es el ki para ud.?

Yamada Yoshimitsu: Para mi ki no es solamente algo que ocurre en el tatami, ki está presente en cada momento de la vida cotidiana. Es una energía invisible pero una en la que yo creo, algo que nos permite actuar, pensar, e interactuar positivamente con otra gente y la sociedad.

Esto no es algo reservado para los artistas marciales. A veces se dice acerca de alguien que tiene mucho ki o un ki fuerte. Esto es algo que percibimos alrededor de gente que es exitosa, una especie de aura positiva. Es una condición permanente, no importa lo que hagas, en cualquier momento de tu vida.

En el comienzo, Aikido era extremadamente popular entre los ‘hippies’ quienes solo querían escuchar acerca del poder del ki. Solían venir aquí pero no resulto! Un día, yo estaba haciendo kokyu dosa y uno de los estudiantes estaba inmóvil, en una especie de concentración intensa. Después de un rato le di unas palmadas en el hombro y le pregunte qué es lo que estaba haciendo, y me respondió “Sensei, no me moleste, estoy extendiendo mi ki”. Ese era el tipo de mentalidad de la época; sólo tomaron una parte del ki. Yo solía decirles, tal como Tohei Sensei decía, “un ki fuerte necesita un cuerpo fuerte”.

Lamento no ser capaz de decir más, no soy un hombre muy espiritual. Debí haber seguido las lecciones de Nakamura Sensei, probablemente yo sería más profundo. No soy una persona misteriosa, trato de practicar y transmitir algo que es bueno para el cuerpo y la mente, pero algo arraigado a la vida cotidiana, la vida real.

La meditación Zen es buena. Puede ser realizada en las profundidades de las montañas, donde nada nos moleste, pero el mejor lugar para meditar es en una calle ocupada, ahí es donde lo necesitas. Un día, estaba en un templo y durante una discusión, les dije que era fácil meditar cuando uno estaba solo en el mundo, pero que era una historia diferente en el corazón de una calle transitada en New York. La gente se enojó pero es en este tipo de lugares donde la relajación y el desprendimiento son más necesarios (risas). Siempre anclo las cosas con la realidad así tienen un efecto positivo en las vidas diarias.

Leo Tamaki: ¿Cómo definiría musubi?

Yamada Yoshimitsu: Es un término muy rico que puede ser entendido en muchos niveles diferentes. La dificultad cuando uno intenta explicar palabras japonesas es que muchas palabras tienen un significado amplio. Uno tiene la sensación del contenido completo de la palabra pero cuando la traduces, solo se transmite una fracción de la idea general. Es simplemente difícil traducir ciertos conceptos, usamos circunlocuciones y se requieren diez palabras para explicar solo una. Esto es especialmente cierto dado que O Sensei era muy religioso y si no compartías el mismo conocimiento teológico que él, era difícil saber si se le atribuía el mismo significado a las palabras que él les daba.

Musubi se relaciona con Zen. El término significa “ligado”, también introduce un sentido de unidad. Aikido es para mí la noción de tener el cuerpo y la mente unidos. El termino musubi es a veces explicado por una acción física pero para mí, musubi no es nada más que un apretón de manos. Con mucha frecuencia la gente piensa las cosas de una manera demasiado gráfica, dramática, como en una caricatura. Pero todas estas nociones de la filosofía japonesa se relacionan con lo invisible.

Leo Tamaki: ¿Tiene algo que agregar Sensei?

Yamada Yoshimitsu: Hemos hablado de muchas cosas negativas pero en el fondo yo todavía considero Aikido como un arte maravilloso. Espero que los practicantes sean más positivos, y que Aikido les ayude a ser más libres y fuertes.

Leo Tamaki: Gracias Sensei.

Traducción de Nando Por Leo Tamaki (www.leotamaki.com)
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* Tomado de Blog Bogotaikido.com
http://blog.bogotaikido.com/2013/11/entrevista-yoshimitsu-yamada-el-hombre.html


4 de febrero de 2013

El Aikido del Maestro Kisshomaru Ueshiba Parte 2. Orígenes

El Aikido del Maestro Kisshomaru Ueshiba
Parte 2. Orígenes



Tomado de http://www.olgiati-in-paraguay.org/aikikai/aikido-manual.pdf



El Maestro Ueshiba empezó por estudiar el Jiu-Jitsu y el Ken-Jitsu (técnicas de sable). En 1903, cuando fue incorporado al ejercito japonés, hizo mucho entrenamiento con la bayoneta con el espíritu de armas antiguas, y fue considerado como el mejor de todos en esta modalidad. Después, estudió el Yagyu-Ryu Jiu-Jitsu. En los años 1912-1916, Morihei Ueshiba fue discípulo del Gran Maestro Sokaku Takeda de la muy conocida Daito-Ryu-Jiu-Jitsu, y fue el mejor de los alumnos, obteniendo el título de Maestro de esta escuela. 

En 1919, Morihei Ueshiba encuentra al Maestro Onisaburo Deguchi, Jefe de la Religión Omoto-Kyo con técnicas particulares de control de la mente. Este Maestro iba a tener un muy importante papel en la vida de Morihei Ueshiba y en su concepción de las Artes Marciales. Morihei Ueshiba se asoció con su grupo y abrió un pequeño dojo donde enseñaba su propio Arte Marcial que llamaba el Daito-Ryu-Aiki-Jiu-Jitsu. Fue su primer dojo. El nombre "Daito-Ryu" es porque Morihei Ueshiba era Maestro de esta disciplina. Las palabras Aiki indican el "control de la mente" que había añadido en su arte. Y las palabras Jiu-Jitsu indicaban que enseñaba técnicas de Jiu-Jitsu. 

Este Daito-Ryu-Aiki-Jiu-Jitsu estaba muy lejos de lo que es el Aikido de hoy. Y al mismo tiempo, estaba muy lejos del Daito-Ryu-Jiu-Jitsu de donde venía. En pocas palabras, se podría decir que era una mezcla de los dos pero eso no sería correcto. En verdad, tenía técnicas de Jiu-Jitsu de la escuela Daito-Ryu y de la Yagyu-Ryu en la práctica de las cuales había introducido el concepto nuevo de Aiki que, en pocas palabras podría explicarse como "control de la mente". La introducción de este concepto de "control de la mente" en la práctica de técnicas de Arte Marcial viene de la asociación de Morihei Ueshiba con el Priesto Onisaburo Deguchi de la Omoto-Kyo y su concepto de Chinkon Kishin o "meditación y control de la mente". Morihei Ueshiba enseñó por varios años en su dojo que se llamaba "Academia Ueshiba", perfeccionando su Arte y alejándose poco a poco del Jiu-Jitsu de las escuelas Yagyu-Ryu y Daito-Ryu. 

En el año 1922, Morihei Ueshiba había puesto en práctica la síntesis de sus ideas de usar las técnicas de acuerdo con los principios divinos, o de la naturaleza, lo que, para los Japoneses es la misma cosa. Esto era un gran paso adelante en el pensamiento de Budo. En el Budo, es decir la disciplina de los Samuráis, todos los Samuráis tenían un dueño, un jefe, un general o un Emperador a quien obedecer. Se podía decir que los Samuráis usaban la técnicas de su Artes Marciales de acuerdo con la voluntad de su Jefe, olvidándose totalmente si mismo. Por eso, la lealtad era la calidad más importante para los Samuráis, es decir, para el Budo en general. Morihei Ueshiba había elevado la práctica de su Arte Marcial y el principio de la lealtad al nivel más alto que se podía alcanzar, al nivel de Dios y de la divina naturaleza. 

Por comparación, el deporte de hoy no tiene lealtad ninguna a nadie y usa las técnicas de acuerdo con la satisfacción personal del practicante mismo. Esto es una forma intensiva de egoísmo totalmente contrario a los principios del Budo, es decir, de las Artes Marciales. Para marcar que enseñaba algo enteramente nuevo, Morihei Ueshiba cambio el nombre de su Arte y lo llamó Aiki-Bu-Jutsu. En aquel nombre, se puede ver que el concepto de Aiki o "control de la mente" viene primero y no es acompañado de ninguna referencia a cualquiera escuela o Ryu. El Yagyu-Ryu tenia lealtad a la escuela Yagyu y el Daito-Ryu la tenía a la escuela Daito, y por supuesto a sus fundadores y sus ideas. El nuevo Aiki-Bu-Jutsu no tenía lealtad a ninguna escuela existente porque su lealtad era a un nivel mas alto, era con el Cielo, con Dios y con el Universo. Esto no es un concepto solamente intelectual, moral o filosófico, es sumamente importante y práctico porque afecta directamente al entrenamiento, a la manera de hacer los movimientos y de actuar contra un atacante. En este nombre de entonces, la parte Aiki-Bu expresaba el control de la mente (Aiki) con lealtad, o al servicio de, el Universo (Bu). Pero quedaban las palabras Jutsu que son las técnicas. Esto quiere decir que el Arte Marcial (Bu) de Morihei Ueshiba de esta época había avanzado a un nivel jamas alcanzado antes, el de Aiki, pero se practicaba con las técnicas. 

En 1925, Morihei Ueshiba tuvo una extraordinaria experiencia. Fue atacado con un sable por un oficial de la Armada Japonesa. Lo que le ocurrió fue que a cada ataque del oficial con su sable, el podía visualizar claramente con anticipo el camino que iba a seguir el sable de modo que le era más facil evitar cada vez el golpe. Morihei Ueshiba en su Arte Marcial, tenia lealtad al Universo y también él como su atacante eran ambos parte del Universo. Es decir que el atacante era de la misma naturaleza que él y por eso, él no deseaba lastimarle y tampoco deseaba pelear con él. Con este pensamiento en su corazón, cada vez que venía un ataque por adelante, por ejemplo, el Maestro Ueshiba quien podía ver con anticipo el camino que iba a tomar el sable (en el Aikido moderno, esto se llama el KI NO NAGARE o "camino del Ki"), podía moverse con suavidad y extrema rapidez, evitando el golpe, para encontrarse de repente en la espalda del atacante adonde el podía haberlo matado de un solo golpe. Pero empujándolo ligeramente con un solo dedo él le proyectaba al suelo. Después de casi media hora de furioso ataque, el oficial, completamente exhausto, reconoció que había perdido el combate porque no podía tocar ni un cabello de Morihei Ueshiba y había usado toda su energía física y mental. Morihei Ueshiba, por su parte, no había peleado. Se contentó solamente con evitar los golpes, ponerse en el "lado muerto" del atacante (en Aikido moderno este movimiento se dice IRIMI y es una de las cosas más importantes del Aikido), y controlar enteramente el atacante con sentimiento de bondad y de fraternidad en su corazón. Por eso, el Maestro Ueshiba estaba muy fresco y alerta como si no hubiera pasado nada y tenía una grande sonrisa en su cara atenta. 

Esta experiencia del Maestro Ueshiba es muy conocida en los círculos de Aikido. El Maestro explicó después que durante todo el asalto, en ningún momento, había considerado el atacante como un enemigo. Por lo contrario, lo había considerado como un hermano, parte de la misma gran familia de la Naturaleza y por eso, no tenía ninguna forma de miedo sino amor y fraternidad. Estos sentimientos, a su vez, le permitieron moverse con suavidad y extrema rapidez, una cosa que alguien peleando para vencer y que por eso teniendo miedo de perder, no puede conseguir. El Maestro Ueshiba no tenía miedo de perder simplemente porque no estaba peleando. El combate para él, se había transformado en una serie de movimientos naturales, igual que un ciclón o la luz del sol. Morihei Ueshiba, usando los principios de Aiki, había vencido a un atacante armado de un sable, sin que ningún fuera lastimado, y sin usar las técnicas. Y no había peleado porque lo que hizo no fue pelear sino controlar la mente del atacante, es decir controlar su energía y sus movimientos. El había finalmente convertido el enemigo que le quería matar en amigo que reconocía que no podía vencerlo. Y cambiar un enemigo en amigo es la única forma de vencerlo definitivamente. 

Esta experiencia marca el verdadero nacimiento de lo que iba a ser el Aikido. Morihei Ueshiba reconociendo que las técnicas son inútiles para vencer con el Aiki, cambio el nombre de su Aiki-Bu-Jiu-Jutsu en el de Aiki-Bu-Do. Suprimiendo las palabras Jiu-Jutsu y sustituyendo la palabra Do en su lugar, Morihei Ueshiba había suprimido también las técnicas de su Arte. En este punto tal vez, algunos de vosotros van a pensar que cuando Jigoro Kano cambió el nombre del Jiu-Jutsu en Judo, el también había suprimido las técnicas del Jiu-Jutsu para hacer un Judo sin técnicas. Pero se puede ver que el Judo sí que tiene técnicas. Bueno, los que han pensado así tienen razón en ambas partes. Es verdad que 

Jigoro Kano había suprimido las técnicas; y es verdad también que el Judo de hoy tiene técnicas. Esto puede ser porque el Judo de Jigoro Kano era un arte marcial verdadero y verdaderamente no tenía técnicas. El Judo de hoy, por su parte, tiene técnicas y no es un arte marcial sino un deporte. Voy a explicar. 

El Judo de Jigoro Kano o Judo Kodokan como se llamaba, era un arte marcial transformado del Jiu-Jutsu y usado por Jigoro Kano para la educación de sus alumnos. Jigoro Kano era antes de todo un educador y su meta era la educación. Por eso había retenido el carácter marcial del Jiu-Jutsu pero había suprimido las técnicas, reemplazándolas por algo muy sutil. Para entender esto, hay que referirse a los principios básicos del Judo. En el Judo no había categorías de peso y un pequeño de 45 kilos podía afrontarse con un grandote de 90 kilos o mucho más como hemos visto. Pero, pregunta: ¿Como el pequeñito podía vencer al grandote? Jigoro Kano mismo explicaba como era posible: era posible usando el principio de la eficiencia máxima en la utilisación del espíritu y del cuerpo. Para tomar un ejemplo concreto. Suponiendo un combatiente de 45 kilos y otro de 90 kilos. Vamos a decir que el pequeñito tiene un potential virtual, es decir lo máximo que puede utilisar en condiciones ideales, de 5 unidades y el grandote de 10 unidades, virtuales también. De esto parece claro que para que el pequeñito pueda vencer al grandote, lo podría hacer solamente si, en un momento, el potential real del grandote, es decir, lo que él puede utilizar en las condiciones del momento, haya bajado a, vamos a decir, 3 unidades. Esto se puede conseguir por el KUZUSHI que los practicantes conocen como "desequilibrio". En realidad, Kuzushi quiere decir "destruir", en aquel caso, la postura del atacante. Entonces, si el pequeñito ha podido conseguir con el Kuzushi que el potential real del grandote baje hasta 3 unidades reales, él, que tiene solamente 5 unidades virtuales, puede usar 4 unidades para vencer al grandote, guardándose una unidad en reserva para cualquier cosa. 

Este principio de la "eficiencia máxima de la energía" de Jigoro Kano era según él, un principio universal que se puede emplear no solamente en las artes marciales sino en cualquiera actividad humana como los deportes, el negocio, las sciencias etc. Jigoro Kano había llamado este principio universal, el JUDO y había escogido enseñarlo a través de un arte marcial, el Jiu-Jutsu, porque era el camino que él mismo habia seguido y porque también, fortificaba el cuerpo y el espíritu de los alumnos y además, les ofrecía un poderoso medio de defensa personal. Pero añadía que de verdad, lo podía haber enseñado por cualquier otro medio como el alpinismo o la natación. Como se puede ver, en este principio universal que es el JUDO, no hay ninguna técnica. 

Para volver otra vez a la competencia entre el pequeñito y el grandote, hemos visto que el pequeñito ha podido vencer usando el principio del Judo y reduciendo el potential del grandote hasta 3 unidades reales por medio del Kuzushi. Ahi, hay que explicar que con el Kuzushi, uno pone el adversario en tal postura "desequilibrada" o mejor dicho, "destruida" que él no puede resistir, no puede contra-atacar, no puede tomar ninguna initiativa, no puede hacer nada. Esta es la definición de alguién vencido. Entonces, el pequeñito ha vencido el grandote empleando el principio del Judo para reducir su potential mucho más bajo de lo que el mismo posee. Lo ha vencido. Es una victoria. Pero como todas las victorias, es efémera, dura muy poco tiempo hasta que el vencido se pone de pie nuevamente. En el caso de la pelea, puede durar unos decimos de segundos hasta unos segundos, no mucho más. Lo que el pequeñito tiene que hacer ahora, es concretar esta victoria, usando la superioridad de 4 de sus unidades (de los 5 que posee) sobre los 3 unidades reales del grandote, usando unas de las técnicas del Jiu-Jutsu como proyeccion, estrangulación etc. Por eso se dice que se consigue primero la victoria con el Judo y despúes se la concreta con una técnica de Jiu-Jutsu. 

Con esto se puede ver que el Judo de Jigoro Kano efectivamente, no tenía técnicas. El Judo de hoy, si tiene técnicas porque no es realmente Judo. Ha perdido el principio del Judo y se practica solamente con las técnicas del Jiu-Jutsu. En el Judo de hoy, no se usa el principio del Judo como lo habia definido su creador, Jigoro Kano. Este Judo ha desaparecido. Lo que queda son técnicas de Jiu-Jitsu que se usan de manera deportiva, es decir, sin la finalidad marcíalista de matar o destruir. En este sentido, el Judo y el Jiu-Jutsu de hoy son la misma cosa y se diferencian solamente con reglas de competencia diferentes. El Aikido por su parte, no ha perdido nada de su carácter marcial. No tiene competencia y por esta razón, no tiene reglas de competencia ni de pelea. En el entrenamiente del Aikido, se puede ver diariamente su carácter marcial. Cada movimiento de ataque debe ser hecho con la verdadera intención de atacar en serio. Y el que recibe el ataque, debe actuar como si el ataque fuera en serio. Es decir que cada fase del entrenamiento del Aikido debe ser hecha como si fuera una cuestión de vida o de muerte. Como un verdadero Arte Marcíal. Aquí hay que decir que la única manera de entrenarse a afrontarse contra ataques reales es usar ataques reales en el entrenamiento. Es lo que hace el Aikido. Pero al mismo tiempo, y este es el maravilloso paradojo del Aikido, aunque uno está afrontándose en un ataque real, uno no debe pensar ni actuar como si estuviera peleando. Cuando viene el atacante con la intención de atacar en serio, uno no debe tener miedo, no debe tomar une posición defensiva, no debe bloquear. Al contrario, uno debe ir hasta el atacante como si fuera un viejo amigo, entrando en su "lado muerto" o "angulo muerto" y tomar control de la energia del ataque. 

El Judo usaba un principio universal para reducir el potencial de energía del adversario hasta un nivel abajo del suyo para vencerlo, pero necesitaba las técnicas del Jiu-Jutsu para concretar su victoria. El Aikido usa el principio del "control de la mente" y de la "armonía universal" para tomar control de la energía del atacante desde el principio hasta el fin y no necesita ninguna técnica para finalizar sus victorias. El principio de AIKI y nada mas, es suficiente para une victoria final y universal en todos casos. Por supuesto, el Aikido es mucho más que lo dicho en pocas palabras pero por lo menos, uno puede empezar a entender que el tratamiento de un ataque por el Aikido nunca dura más que el tiempo necesario para el golpe del atacante, es decir, una fracción de segundo y ya está terminado. El atacante es vencido por su propio ataque durante el tiempo mismo de su ataque.


... continuará...

17 de enero de 2013

El Aikido del Maestro Kisshomaru Ueshiba Parte 1. Descripción

El Aikido del Maestro Kisshomaru Ueshiba 
Parte 1. Descripción


Tomado de http://www.olgiati-in-paraguay.org/aikikai/aikido-manual.pdf


Tal vez se pueda decir que el Aikido es el último Arte Marcial que se está practicando todavía. Por supuesto, no hay que negar que hay muchas otras actividades que se dicen "Arte Marciales" y que se están practicando también como el Karate, el Judo, el Jiu-Jitsu, el Tae-Kwon-Do etc. y uds. que se dedican a la enseñanza de estas modalidades lo saben bien. Pero, todas estas modalidades no son realmente Artes Marciales, son Deportes. 

Para comprender la diferencia, hay que saber que un Arte Marcial, que quiere decir Arte de Guerra, es un entrenamiento para combate real cuya finalidad es la muerte o la destrucción del atacante. Como lo decía el fundador del Aikido, el Maestro Morihei Ueshiba, los instructores de un Arte Marcial como el Aikido, deben actuar con mucho cuidado en su enseñanza, teniendo en cuenta que cada golpe, cada movimiento puede ser letal. 

Este es el verdadero espíritu de un Arte Marcial. Por supuesto, el mismo no puede utilizarse en un deporte. Un deporte es una actividad física para el desarrollo del cuerpo con reglas muy estrictas establecidas para que se pueda practicar sin daño ni lastima y para que en las competencias, en los combates, todos los competidores tengan misma oportunidad de vencer. Estas reglas de desarrollo

mismas oportunidades para todos, se llaman el "Fair Play" deportivo. Y es totalmente contrario al espíritu Marcial cuya finalidad es la destrucción, la muerte del enemigo, sin reglas, sin darle ninguna oportunidad de vencer, y por supuesto, sin "Fair Play". No hay "Fair Play" en la guerra, sino en la novelas. Aquí, hablamos del espíritu Marcial en combate. Por supuesto, el espíritu Marcial del Samurái, del Caballero, de defender la vida, la viuda y la criatura, es algo de totalmente diferente porque en este caso, no se trata de enemigos sino de pobre seres que hay que defender. 

La historia de los años pasados nos permite ilustrar de cuál manera un Arte Marcial puede ser poco a poco desviado de sus objetivos para convertirse en un deporte después de haber perdido todos sus caracteres Marciales. Vamos a estudiar lo que le paso al Judo al respecto. El Judo, como lo saben, fue inventado por el Profesor Jigoro Kano, basándose en varios estilos de Jiu-Jiutsu y añadiéndoles una cosa muy importante que era el control de la energía del atacante y de la suya, de tal modo que cualquier persona como una pequeña y débil, usando el Judo podía vencer a un atacante más grande, pesado y fuerte. De esta manera, el alumno más famoso de Jigoro Kano, quien se llamaba Shiro Saigo tenía un tamaño de 1m54 y un peso de 45 kilos. Nunca fue vencido en toda su vida, incluido con adversarios de Sumo de 210 kilos. En aquel tiempo, el Judo todavía tenía un espíritu Marcial, es decir practicaba el combate con espíritu de vida o muerte, no tenía reglas de "Fair Play", no permitía igualdad de oportunidades. Por eso, no había categorías de peso. Un competidor de 45 kilos podía enfrentar otro competidor de 200 kilos. Por eso, esto no es "Fair Play", no es deportivo. De acuerdo. Pero es Marcial. Y en Arte Marciales, es importante que un pequeño de 45 kilos, quien en la vida real puede encontrarse enfrentado a un gordote de 200 kilos, sabe que él tiene el entrenamiento adecuado y la fuerza moral para vencerlo. 

En aquel tiempo, en realidad, uno no iba a matar de verdad al otro competidor, aunque hubo unos casos en los cuales eso ocurrió, particularmente cuando alumnos de un Dojo iban a desafiar otro Dojo solamente para la satisfacción de comprobar quién era superior. Hasta hace unos años antes, las competencias se hacían, como ahora también, en un área del tatami delimitada por líneas. Hoy en día, estas competencias son eventos deportivos con reglas deportivas. Y la reglas dicen que los combates sólo pueden tener lugar en el área delimitada por las líneas. Afuera de las líneas, no vale. Si una proyeccíon se hace con la caída del proyectado fuera de la línea, no vale. De la misma manera, en el Ne-Waza, o suelo, si uno de los competidores está preso en un Katame-Waza o inmovilizacíon, cerca de la línea, él va a tratar todo lo que puede para acercarse y si posible salir todo o parte de su cuerpo fuera de la línea. Si sucede, está a salvo. El arbitro dice MATE! (espera) y el combate empieza de nuevo en el centro del área. Estas reglas son bien deportivas. Pero no son Marciales. 

Al principio del Judo, cuando no había perdido su carácter de Arte Marcial, la reglas de combate eran diferentes. Las líneas que definían el área de combate eran consideradas como un precipicio, como un área peligrosa adonde si uno caía estaba muerto. De modo que si uno estaba proyectado afuera de la línea, estaba considerado muerto. Había perdido el combate. Y lo mismo en caso de Nague-Waza. Otra vez uno podría decir que no era deportivo. Pero era Marcial. Con estos ejemplos, Ustedes pueden entender lo que yo quiero decir por Arte Marcial o Arte de Guerra que se practicaba con finalidad de vida o muerte, sin reglas de combate, sin "Fair Play" y por supuesto, sin darle al enemigo las mismas oportunidades. 

Estos Artes Marciales por supuesto, no pueden practicarse en el ambiente deportivo normal. Por eso, yo he dicho al principio que lo que se llama Artes Marciales en realidad, son modalidades deportivas, aunque tienen su origen en un verdadero Arte Marcial. El Aikido es una excepción que no se ha convertido en deporte. Y le voy a sorprender más si yo les digo que además de ser el único verdadero Arte Marcial, el Aikido no pelea y no tiene ninguna forma de competencia. Y eso no es todo. Tampoco tiene Katas, no tiene técnicas, ni reglas de combate. Y como si todo esto no fuera bastante extraño, tengo que añadir que, aunque algunos Artes Marciales son "ofensivos" o de ataque como el Karate, el Jiu-Jitsu, el Tae-Kwon-Do, y otros son "defensivos" o de defensa, como el Judo, el Aikido es nada de eso. No es de ataque, y tampoco es de defensa. Eso es porque el Aikido no pelea. 

Por cierto, hay algunos de Ustedes que van a pensar que una modalidad que tiene no Kata, ni técnicas, que no pelea, que no es de ataque y tampoco de defensa, ¿como puede ser un Arte Marcial y como se puede practicar? Aquí les puedo decir que, a pesar de no pelear, de no ser de ataque o de defensa y de no tener técnicas, el Aikido es el más poderoso de todas las Artes Marciales que jamás existió y siempre sale vencedor de cualquier ataque, sea contra uno, diez o veinte atacantes. Para entender esta cosa extraña, vamos a estudiar el camino seguido por el Maestro Morihei Ueshiba y como el acabó por fundar el Aikido...

... continuará...

2 de enero de 2013

Aikido, La Superación De La Violencia

Aikido La Superación De La Violencia


Después de haber experimentado con nitidez la revelación interior y de haber despertado a través del satori, el maestro Ueshiba tuvo la visión de la armonía perfecta, del latido y del ritmo del universo. Despojó de lastres y de cualquier tipo de violencia a las artes marciales por él conocidas, y creó una nueva, el Aikido. En este reportaje, Carmelo H. Ríos, experto en el arte de la espada japonesa, da a conocer aspectos de la personalidad del maestro Morihei Ueshiba, los secretos que le llevaron al nuevo camino espiritual y la médula de esta forma de superación de la violencia.

Fue el 14 de Diciembre de 1.883 cuando nació en la villa de Tanabe, en el distrito de Wakayama. Cuarto hijo de Yoruku y de Yuki Ueshiba. era un niño de débil constitución , y a menudo caía enfermo. Las extraordinarias historias que circulaban por la región de Kumano sobre la legendaria vida y portentosos hechos del maestro Kobo Daishi, fundador de la rama esotérica del budismo Shigon Shu, así como las hazañas de los grandes guerreros del pasado sumergían al joven Ueshiba en ensoñaciones místicas y caballerescas.

Decidido a forjarse una mente y un cuerpo sanos, se obligaba a largas marchas a través de la la montaña, cargado de pesados sacos de arroz. Por indicación de su padre practicó natación y Sumo, la ancestral lucha japonesa. Asistía secretamente a las clases de Ji-Jitsu, el antiguo arte de los samuráis.

A los 21 años, se alistó en el ejército en Osaka, atrayendo rápidamente la atención de sus superiores, que le veían un soldado ejemplar, cuyo rigor y disposiciones marciales era poco comunes. La guerra ruso japonesa fue para Ueshiba una buena ocasión para someter a su cuerpo y espíritu a las más duras pruebas. De esa etapa se cuentan historias sorprendentes. Sus habilidades era tan singulares que los soldados llegaron a llamarle Kami, dios o divinidad viviente protectora;tras el periodo militar, decidió dedicarse al cultivo de la tierra y a unificarse con la Naturaleza. Cuando contaba con 29 años reagrupó a varias familias y se dirigió con ellas a las frías zonas de Yeso, en Hokkaido, para dedicarse a la agricultura y ganadería. En esta época conoció al Sokoku Takeda, famoso maestro de la Daito-Ryu, obteniendo el certificado de la Escuela.

En 1.919 enferma su padre, y fue a visitarlo , conociendo al líder espiritual de del shitoismo místico O-Moto Kyo , reverendo Onasiburu Deguchi. En 1.920 fallece su padre Yoruku Ueshiba a los 76 años, hecho que le afecta profundamente, y sumido en la tristeza se retira varios meses a la vida solitaria y se sumerge en la meditación y oración. Se mudó a Ayabe donde abriría su primera academia de artes marciales de 18 tatamis y continúa una vida espiritual junto a Wanisaburu Deguchi. En este mismo año, en Agosto, sufriría la muerte de su hijo Takemori de tres años y en Septiembre la de su otro hijo Kiniharu de 1 año. En 1922, funda la Aiki-bujutsu, escuela con un enfoque personal, que da a conocer al publico como la Ueshiba Ryu Aiki Bu-Jutsu. En 1.924 junto al reverendo Deguchi, inicia un singular periplo, y se dirigen a Manchuria y Mongolia, en busca de una tierra sagrada donde poder establecer un nuevo sistema de gobierno basado en los preceptos religiosos por ellos practicados. Tras una serie de incidentes en los que estuvieron muy cerca de ser abatidos, gracias a la diplomacia japonesa y por la intervención del consulado japonés, fueron repatriados. Continúa con el estudio de las artes marciales, el Sojutsu ( lanza ), el sable y el jiu-jitsu.

LA REVELACION
Una mañana de primavera de 1.925, un maestro de sable llegó a la villa de Tanabe, con objeto de rendirle visita, y tras escuchar la esencia de su arte, reta a Ueshiba a un combate. Este episodio es relatado por su discípulo Mitsuji Saotome, con estas palabras "Salieron juntos al jardín, el visitante iba armado con una katana; O'Sensei Ueshiba, con las manos vacías. El kendoka se puso en guardia, su hoja brillaba al sol, y Ueshiba esperando tranquilamente, frente a él. Permanecieron largo tiempo en esta posición. El sudor comenzó a inundar la frente del kendoka y más tarde a recorrer sus rostro con lágrimas. No se movieron. O'Sensei, calmado y despegado, vigilante, pero sin manifestar ninguna espera, reflejaba solamente al hombre y al arma que se tenían frente a él. Cinco, siete, diez minutos transcurrieron. Agotado por la tensión insostenible y por esa lucha de intentar atacar al Universo en persona, el maestro de kendo se rindió. No había podido moverse y su sensibilidad y su percepción no habían encontrado ninguna apertura o debilidad en O'Sensei Ueshiba."

Transcurridos unos instantes, el maestro de espada se retiró, y Ueshiba se dirigió a una fuente, cerca de un árbol de kakis con objeto de enjuagar su rostro y sus manos. De repente le fue imposible avanzar o retroceder, un calor intenso que hacía transpirar abundantemente su rostro le invadió. "Tuve la sensación- dice el Maestro- de que el universo entero entraba en vibración y de que una energía espiritual de color dorado se elevaba de la tierra rodeando con un velo todo mi cuerpo y mi espíritu se iluminaron. Entendí entonces el lenguaje de los pájaros y tuve una clara conciencia del pensamiento de Dios, el Creador del Universo. Comprendí que el origen del Budo era el Amor de Dios, el espíritu de su amorosa protección hacia todos los hombres."


AIKIDO Ó LA ARMONÍA CON LA NATURALEZA
Tras la experiencia de revelación interior que los maestros de Oriente llama Satori, O'Sensei despoja a las técnicas marciales por él estudiadas de cualquier tipo de violencia y concibe un arte de comunión con la energía universal que denomina Aikido. Decía, "Si queréis estudiar el Aikido, debéis familiarizaros con el origen y el funcionamiento del Universo, los principios de las fuerzas que le dan nacimiento, los cambios de energías, los movimientos de las galaxias, ya que todos estos elementos integran la Energía Universal.
El ideograma AI implica este concepto de Unidad de interrelación, armonía, de ósmosis y de movimiento de las cosas. El devenir de la energía hacia la Unidad, que Ueshiba denomina Kannagara- no michi. La estructura simbólica del Aikido se fundamenta en el círculo como ideograma fundamental del Universo.

AIKIDO Y LA VIOLENCIA.
Aikido es la victoria por la Paz. Este concepto no permite vencer, sino convencer de que el ataque es inútil. Es preciso proyectar en el corazón del adversario y en la más oscura conciencia una fuerza benéfica tal, que venceremos por su causa y también por la nuestra. El Aikido, por tanto, no cree en el enemigo porque no cree en la dualidad.

Mitsiji Saotome sensei, ofrece una visión profunda y meditada del concepto de autodefensa. "La verdadera fuerza reside en el mundo espiritual y en protegerse contra el karma del enemigo. Si este intenta daros muerte, la única elección es la vida o la muerte. Si sois débiles no podréis defender vuestro karma, ni el del adversario. Si sucumbimos a un ataque, el enemigo es culpable de la muerte, y vosotros también pues por vuestra debilidad no habéis evitado su acción. Si se actúa según los principios de Aiki, vosotros y él formareis una sola vida, lo que evitará su y vuestra destrucción. Con vuestra defensa, defendéis al enemigo."


KI, LA ENERGÍA PRIMORDIAL. DO, CAMINO.
La palabra Ki, tan significativa para los orientales, es conocida también como Chi, en China y Prana en la India, vendría a traducir vagamente el concepto de Energía de vibración, de corriente vibratoria a través del espacio infinito. No es algo misterioso, es por el contrario evidente sobre la Tierra.

El hombre desde los primeros tiempos, ha buscado conocer el origen de la vida. Los filósofos griegos ven el Aire, el Agua , el Fuego y la Tierra , como manifestaciones de esa energía vital. Los hindúes lo citan como Prana , esencia vital; los druidas lo citan como Mwyvr; en la Europa medieval lo denominan Spirtu Vitae, y en China , Chi, considerando que el poder infinito de este elemento era la causa primordial de la vida en el Universo. El maestro Ueshiba decía : En principio, era la fuerza original que llamamos " Ki". Esta fuerza se manifestó por un sonido o verbo, creando el mundo en que vivimos. Como consecuencia, nuestras vidas son una parte de ese Universo, y cada uno de nosotros, hasta el más débil, posee el " Ki , una fuerza interna muy grande que le fue dada en su nacimiento". "Todas las cosas en el Universo provienen de una misma y única fuente. Todo sobre esta Tierra es la expresión del Amor Universal. El corazón del universo late en armonía con la Creación y respeta su grandeza. Esforcémonos por comprender el ritmo de ese latido que nos aporta armonía y equilibrio. La misión de Aikido sigue el mismo camino que el Amor Universal. Su enseñanza es aquella de la Divinidad; sus principios, las leyes naturales que engendran todos los elementos de la vida en la Tierra. Tiene por función unirse al Universo y dar el amor".


LA VÍA DEL VACIO
Los filósofos y los científicos occidentales, no han sabido todavía comprender el verdadero sentido de la esencia mística de Asia, ni la base sobre la que reposa la religión, la ética y la espiritualidad de Oriente. Par los eruditos y pensadores de nuestro hemisferio, el Universo ha de estar forzosamente lleno de materia, pletórico de energías, de sustancias, de pensamientos y objetivos. Huyen de la metafísica oriental porque no pueden imaginar este Cosmos sin nosotros. Para la mayoría de los pensadores de Occidente, la idea de vacío implica cesación, disminución o nada.

El Maestro Ueshiba, decía: "La nada significa ausencia de ego. La fuerza física está limitada. No es más de un caparazón artificial que puede ser fácilmente resquebrajado. Liberados del Ego, atraemos el amor, el respeto y la confianza. He aquí en que reside la verdadera fuerza". "El Satori no se obtiene quedándose sentado. Sólo puede nacer de un sentimiento de gratitud hacia la Creación, de un respeto hacia todas las formas de vida, de un retorno a la modestia. El verdadero Satori, consiste en olvidarse del Satori y liberarse del egoísmo."

Explicación Aikido

Aikikai de Cali

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Participantes Aikikai de Cali Seminario Nacional MAYO 2012

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