“... Brevemente, Aikido es bueno para tu cuerpo, tu mente y tu corazón... Y es divertido.”
Yoshimitsu Yamada Sensei - New York Aikikai

Testimonios

Testimonios

En esta página encontraran artículos escritos por Aikidokas pertenecientes a grupo Aikikai de Cali y/o Amigos, en donde se describen su experiencia y sentir en aikido, ¿porque práctican aikido?, ¿que les gusta del aikido?, ¿como fue su primer día (semana/mes)?


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El Aikido y Yo


La primera vez que escuché de Aikido fue por pura casualidad. En esa ocasión fui con un par de amigas a recoger al esposo de una de ellas a la alianza Colombo-Japonesa y ahí me di cuenta que él practicaba Aikido, me interesó pero en su momento no tenía los recursos económicos para poder iniciar la práctica, eso fue hace unos siete años. La segunda vez fue cuando conocí a Carlos Valdés, él me contó con más detalle lo que era este arte marcial, así me empezó a entrar mas la curiosidad por practicarla, pues ya habia oido de ella y pensé que no era casualidad. Fui a mi “primera” clase de Aikido en septiembre-octubre del 2010.

Ahí estaba el grupo que me recibió como a uno más, el sensei Daniel me enseñó lo que siempre le enseña a los que por primera vez pisamos un Tatami y que nunca hemos practicado un arte marcial, me enseñó la etiqueta, y las caídas, caer hacia adelante y hacia atrás, enfrentarse con ese miedo a caer es complicado y eso hace que la lucha interna sea fuerte,  entre dejarse ir hacia adelante, rodar, ponerse rígido y no hacerlo por el temor a golpearse.

En esa ocasión solo pude ir a esa clase debido, nuevamente, a razones económicas así que me puse como meta que a principios del siguiente año si lo haria. Fue así como por fin inicie mi practica de Aikido en Enero de 2011. Mi primera clase nuevamente aprender a caer primero hacia adelante, luego hacia atrás, de nuevo vencer temores pero esta vez decidido a hacerlo y aprender a caer, que siempre cuesta porque toda la vida nos han enseñado a tenerle miedo a las caídas y cuando caemos nos demoramos en levantarnos porque nos quedamos quejándonos. Con el Aikido he aprendido a caer no solo en el Tatami sino en la vida misma, a levantarme rápido y seguir luchando y he aprendido a vencer mis temores internos ya que caer es una forma de protegerme y de defenderse.

Asi segui yendo cada martes y jueves y cada vez me gusta más!. Al principio tieso como una roca (ahora ando menos tieso) pero con ganas de mejorar cada vez, sintiendo la energía de mis compañeros de Dojo, que te hacen sentir en familia así lleves poco tiempo aprendiendo de ellos y obviamente del sensei.

Ese año (2011),  en Agosto,  el seminario nacional de Aikido se celebraba en Cali. La idea era prepararme y presentar examen de kyu (grado), pero por cosas de la vida me fracturé el dedo pequeño del pie izquierdo y me tocó parar la práctica por dos largos meses, es decir que no pude presentar examen ese año, tocó aplazarlo, pero viendo en retrospectiva las cosas pasan por alguna razón y cuando iniciamos la práctica a principios de este año para el examen del siguiente seminario que se llevaría a cabo en mayo me di cuenta que en su momento no estaba preparado para presentar ese examen. También entendí que el Aikido es un proceso natural de aprendizaje donde siempre la carrera es con uno mismo, no con el compañero de entreno, y eso te impulsa a querer ganar esa lucha no por ser mejor que los que entrenan con uno sino porque puedes vencerte a ti mismo constantemente y darte cuenta de las cosas que se pueden lograr en la vida cotidiana. Por eso el Aikido no solo se practica en el dojo, se practica a diario en la vida, te ayuda a llevar relaciones personales de tal forma donde no valdrá la pena pelear o discutir  con los demás.

En mayo del 2012 presenté mi examen de kyu... estaba nervioso pero confiado, había entrenado lo suficiente, sabía (eso creo) cada técnica, y cuando llegó el momento de presentar solo me concentré en lo que debía hacer, sin mirar alrededor, acordándome de los consejos del sensei Jhon Freddy y Daniel, tratando de ejecutar cada técnica como la había entrenado de forma fluida y no muy rapida, porque sabía que si me dejaba vencer del miedo no me iba a ir muy bien, y afortunadamente y gracias a Dios y las enseñanzas de los sensei y al Uke de mi examen me fue muy bien y logre dar el paso a mi primer peldaño, logre mi sexto kyu, sabiendo de ante mano que el camino es largo pero se puede llegar.

Este año tuve la gran oportunidad de compartir con la mayoría de los que entrenamos en Cali, la celebración de los 25 años del Aikido en Colombia, para eso viajamos a Bogotá (la mayoría nos hospedamos en un hostal). Aparte de la experiencia Aikidoca fue rico ver que somos un grupo unido y como una familia en medio de nuestras diferentes formas de ser, que en el Tatami nos transformamos y nos metemos en el papel Aikidoca pero afuera hay una camaradería impresionante, que cuando alguien llega nuevo a entrenar lo recibimos como alguna vez me recibieron a mi, haciendolo sentir bienvenido.

Quiero darle gracias a cada uno de mis compañeros con los que tengo la gran oportunidad de practicar y aprender, al sensei Daniel por sus enseñanzas y por su paciencia, al sensei Jhon Fredy, a los sensei Miguel y Luis Fernando y darle gracias a la vida de poder compartir y practicar con cada uno de ustedes, espero poder seguir haciéndolo durante mucho tiempo mientras la vida lo permita, y así como yo empecé a practicar a los 32 años , nunca es tarde para empezar a practicar Aikido.

Guillermo Álvarez
5to. Kyu
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¡Mi llegada al Aikido!



Me encontraba una tarde en mi oficina, estresada con mil cosas, y con una cara que decía algo más que mil palabras. "Vamos a Aikido", me dijo German, "¿Aiki que?" Respondí. Allí empezó mi camino vertiginoso por la senda de la luz. Primero en Google, pues tenia que saber todo lo pertinente para entender de que se trataba. Después en YouTube, para observar los suaves y bellos movimientos circulares que German me ilustraba. Me tomé casi un mes en decidirme a probar mi primer clase. Ese día no estaba preparada, pues en mi cabeza tenia cualquier pensamiento menos el de ir a caer contra un tatami. "Vamos a Aikido", nuevamente me dijo German. "Si". Contesté.
No tenia ropa cómoda, ni uniforme. German me prestó una sudadera para la clase. Esa noche llegué muy tímida a conocer el grupo de practicantes, con la sorpresa de no encontrar a ninguna otra mujer. Mi asombro duró poco pues al poco tiempo conocí a Martica. Ella era la Senpai de ese momento. Yo quería ser como ella, parecía un gatito, con una agilidad y suavidad que se contrastaba con la firmeza de sus manos al ejecutar cada una de las técnicas. No era muy frecuente verla en clases para ese entonces.
Mi primera clase, al contrario de otras personas, fue muy divertida. Me la pasé casi toda rodando por el Tatami. No entendía porque era tan importante aprender a caer, hasta que conocí a Hanny. Sentirlo fue muy doloroso, pero con el pasar del tiempo, extrañaba practicar con él, pues gracias a que tenia una gran confianza en mi (que yo no tenia) con cada técnica me lanzaba contra el mundo, y así logró que mi cerebro (y cuerpo) realizaran las mas espectaculares caídas que yo nunca hubiera creído poder hacer.
Tenía otro Senpai: Él tenía la facilidad para hacerme entender con palabras lo que no podía entender con mis ojos. No se si es una cualidad o una desventaja, pero siempre he sido una persona muy auditiva, lo que no percibo en sonidos, me es muy difícil entenderlo. El Senpai fue muy paciente, me ayudó mucho en el desarrollo de mi Sexto Kyu. Ahora ya es uno de nuestros Sensei en Cali.
Clase tras clase fui mejorando con mi coordinación, y así el Aikido cada vez estaba más comprometido conmigo. Mi vida personal empezó a girar entorno al entrenamiento, y eso era bueno.  Todos los días sentía la necesidad de terminarlo en una clase de Aikido. Para mi era raro este nuevo "hobbie" pues toda la vida había peliado con los deportes. Pero había algo más en el Aikido que ser un simple deporte. Me hacia sentir mas relajada y tranquila con mi vida, y me ayudaba a controlar muy bien mi temperamento.
Así llegué a mi primer seminario. Que susto tenía. Había escuchado cosas terribles de los seminarios anteriores. Bueno, en realidad no eran terribles. Lo terrible solo existía en mis pensamientos por que creía que no iba a aguantar todo un fin de semana de ejercicio cardiovascular al límite de mis capacidades. Siempre he sido muy floja para soportar un desgaste físico. Durante todo el seminario, mi  único temor fue no sufrir un desmayo delante de mis compañeros. Incluso ahora, ese es mi temor principal... ¡un desmayo!

Lo hice; es decir, logré estar en pie y consiente durante todo el seminario. Sin embargo hubo un momento que no recuerdo bien: Mi examen. Solo puedo recordar el momento en que me señalaron para presentar Sexto Kyu. Lo siguiente que recuerdo es a mis compañeros felicitándome cuando terminó. Así fue. Una nube gris cuanto intento recordar lo que hice. No quiero que eso se repita.
Ahora cuando voy a las clases intento estar muy consiente con cada técnica que aprendo, pero por alguna razón extraña no logro conectar lo que oigo con lo que veo.
Llevo ya cinco años desde que dejé que el Aikido entrara a mi vida. No he sido muy constante en los entrenos por diferentes razones. Sin embargo siempre que vuelvo, intento estar al menos seis meses seguidos. Claro que cada "primera clase" se siente como la primera vez. Vuelve mi principal temor: No voy a resistir hasta el final. Pero siempre lo logro.
Para el período en que escribía este documento, nos encontrábamos en preliminares de Seminario. Un momento muy difícil para mí. Siempre he creído que es la época más difícil del entreno. Todos perdemos la visión del verdadero significado del Aikido en nuestras vidas, y nos volcamos en una lucha frenética por aprender y memorizar los pasos de cada técnica de nuestro Kyu. Llegué a la conclusión que siempre me aparto del Aikido en este preciso momento. No soporto la tensión que nos rodea en estos momentos. Además estaba segura que no presentaría mi examen. ¿Por qué? Pues para mi siempre ha tenido un significado un poco mas espiritual, como el fluir de la energía, como la sensación que queda después de realizar un baile con el corazón, esa sensación que queda cuando realizas algo que te gusta y sabes que lo haces bien...
Algo totalmente diferente a mi primer sensación post examen. Algo que de verdad no quería volver a sentir.
Pero tampoco quería volver a alejarme, a retirarme de algo que disfruto más que cualquier cosa. A sentirme nuevamente derrotada por mis temores, mis miedos. Así que de pronto, un día, me dije a mi misma, que participaría en todas las actividades preliminares, e incluso sin quererlo me involucré en la preparación de mi siguiente Kyu: Quinto.
Todos los días me sentía terrible, mi cuerpo no soportaba el estrés en que el grupo entero se envolvía. Que corramos, que nos arrastremos, que brinquemos, que sino, no podríamos aguantar el seminario. Llegaba a mi casa con la plena seguridad que tiraría la toalla al otro día. Pero no pude. Algo me impulsaba todos los días a seguir.
Y de pronto me encontraba viendo vídeos, y preguntando cosas que ni sabia de donde me salían.
Hasta que llegó el día del pre-test: "¿vas a presentar examen?" pregunto mi Sensei. No. Respondí con seguridad. Sabía que no podía, ni siquiera lo tenía seguro, nada, ninguna de las técnicas. Pero de pronto recordé mi primer examen. Donde nunca supe lo que pasó o lo que hice... Definitivamente eso no pasaría otra vez.
El seminario llegó. Y fue todo un éxito. Muy concurrido. Muy diferente ha como lo recordaba. Claro, las circunstancias eran totalmente diferentes. Y de pronto escuché mi nombre. Y empecé a hiperventilar. El horror en mi mente se apoderó de mis músculos y me di cuenta que todo se repetiría. ¡No! Exclamé en mi interior. Controlé mi respiración, y forcé a mi pensamiento a que entrara en modo examen. Lo peor que podía pasar, era que no lo lograra.

La  siguiente palabra que escuché fue: ¡Ukes!, y entré en pánico otra vez. ¿Por qué no había pensado en eso antes? No había preparado mi examen con nadie como para que fuera mi uke. ¿Quien sería? ¡Que sensación tan terrible! Pero ahí estaba José, mi compañero de Dojo, a mi lado... Para ti mil gracias. Contigo logré relajarme nuevamente. Y empezó el examen, siendo el momento mas tranquilo para mí de todo el seminario. Cada técnica realizada, cada respiración, estaba totalmente consiente de cada movimiento. ¡Y que tranquilidad! Solo tenia un temor, el de siempre, saber si podría llegar hasta el final. Y lo logré. ¡El examen terminó conmigo de pie! y me fue bien. Logré mi Quinto Kyu.
De alguna forma me había quedado estancada antes de este seminario. Pensaba que con solo practicar Aikido lograría que la energía fluyera en mí. Que equivocada estaba, solo me encontraba reciclando la misma energía. Ahora se siente diferente, es como haber abierto una puerta en mi interior, que deja pasar energía a través de mi mente y cuerpo.
Una sensación totalmente diferente a la primera. ¡Una sensación que quiero repetir!
Durante el seminario, una de las preguntas que realizaron fue: "¿cual es la forma correcta de aprender las técnicas?", y aunque ha sido una de mis preguntas favoritas, creo que encontré la respuesta: no existe una forma correcta, cada uno está en capacidad de lograr el esquema preciso para acompañar su aprendizaje. Creo que he encontrado la mía.

Finalmente, un consejo para mis lindas pero pocas compañeras: confíen en su destreza, con seguridad siempre aplicaran las técnicas con más suavidad, pero indudablemente con más efectividad.
Saludos para tod@s!

Olga Svettlana.
5° Kyu

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¿Como llegué al Aikido?
Escrito por Maria Helena García
Practicante de Aikido desde 2007
Actualmente (2012) 3er. Kyu

Soy Enfermera de profesión y esto ya es un privilegio; …que mi trabajo sea servir a los demás… comparto lo que dice Indra Devi autora del libro Yoga para Todos: “Tenemos un origen divino y estamos en esta tierra para ser portadores de amor, paz y bondad a todas las criaturas vivientes” y tengo la certeza de que cuando se nos olvida esta tarea y nos desviamos de este camino no la pasamos bien.
¿Bueno y dirán ustedes: que tiene esto que ver con el Aikido?

En septiembre de 2008 Carlos Valdés, (hoy compañero de entrenamiento) que en ese tiempo lo estaba conociendo me contó que estaba practicando hace poco este arte marcial. Siempre me he inclinado por la sabiduría oriental y las artes marciales son parte de esta sabiduría y desde ese momento sentí como un imán que me llevaría a comenzar este camino de aprendizaje.


El jueves siguiente a mi conversación con Carlos fui a una clase de prueba y desde entonces no he faltado al entrenamiento que además de ejercitar mi físico ha ejercitado mi espíritu.

El primer día de clase me sentía torpe, comenzó mi aprendizaje con la forma de caer, una de estas caídas era como la vuelta canela que hace uno cuando niño, no era fácil para mí pues no hacía antes ninguna actividad física y ya estaba en el quinto piso de mi vida así que me cansaba, estaba muy tiesa y además comienza uno a enfrentarse al miedo de caer que no es más que una manifestación de los miedos de internos... Aun después de tres años y medio no lo hago perfecto pero sé que llegará el día en que lo haga como mi Sensei que parece una pluma en el viento.

Siento que el Aikido me ha ayudado a evolucionar como ser humano pues mueve no solo mi cuerpo sino mi espíritu, por algo el significado de la palabra Aikido: Camino hacia la armonía espiritual. Su fundador  Morihei Ueshiba lo llamó El arte de la Paz y concluyó que  “el verdadero espíritu de las artes marciales no debe centrarse en el combate o la competencia deportiva, sino en la búsqueda de la perfección física y mental del ser humano, a través del entrenamiento y la práctica continuada”.

Este sentimiento de no competencia hace que las relaciones entre el grupo de entrenamiento, sean cálidas y con la fuerza de la alegría que nos da el fortalecernos no solo física sino espiritualmente, construyendo lazos de amistad que aun sin saber mucho de la vida de cada uno, tenemos la certeza de que compartimos un mismo camino en la búsqueda de nuestra armonía interior y esto nos une más que nada.

Cuando el stress quiere apoderarse de mí, no hay como el Aikido para relajar mi cuerpo y recuperar mi paz.
Y bueno aquí estoy en este camino del aprendizaje de ser cada día mejor ser humano y sé que el Aikido es una de las herramientas para lograr este propósito de vida.
María Helena García Lenis.
3er. Kyu
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Explicación Aikido

Aikikai de Cali

Aikikai de Cali
Participantes Aikikai de Cali Seminario Nacional MAYO 2012

Seminarios Sansuikai Internacional

Seminarios Sansuikai Internacional
Seminarios Sansuikai Internacional Latinoamerica

Lugares de Práctica y Horario

Sede Sur de Cali
ESCUELA DE ARTES MARCIALES DOJO VICTORIA.
Cra. 56 # 11A - 63, Dentro del Gimnasio las Pilas. Cel. 301 792 2992 Cali, Colombia.

Sede Norte de Cali
CENTRO DE ARTES MARCIALES RENSHUKAN (www.renshukan.com) Avenida. 4 Norte No. 43N-25 Barrio La Flora. Tel. +57 2 664-4709 Escuela Cel.+57 310-821-8820. Cali, Colombia

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